Al final vamos a hacer bueno a Luis Roldán (q.e.p.d.) visto lo que está aconteciendo con el clan de Ábalos, Koldo, Aldama y el resto de la banda. Aldama confesó al juez que estaba obsesionado con tener un ministerio. Pues menos mal que no fue así. Ya veremos hasta donde llegan las fidelidades políticas en un país donde todos amagan con “tirar de la manta” cuando son pillados con el carrito del helado. Cuando se ha sido secretario de Organización de un partido, como fue el caso de Cerdán y de Ábalos, es como para que Sánchez empiece a temblar por lo que pueda salir de sus gargantas profundas. Y por si ello fuese poco, al PP le ha salido un grano en el trasero, el caso de las mordidas con el tema de las mascarillas en la Diputación de Almería. De lo de Valencia, mejor no hablar, para qué. Este es un país manejado por sinvergüenzas irredentos. Unos, los más, se van de rositas; y otros, los menos, mueren en la folla por su impericia. Por otro lado, el rey emérito ha hecho unas declaraciones a ‘France 3’ donde señaló que cometió errores durante su reinado, pero que carece de remordimientos. Él sabrá por qué tuvo que abdicar. Hace frío y he notado que las cajas de turrones son cada año más pequeñas en contenido y más caras. Yo hace ya tiempo que dejé de cumplir la tradición de adquirir esas golosinas y de salir a la calle para ver los derroches de luz y escuchar villancicos al entrar en las grandes superficies. Las navidades se han convertido en un bazar persa donde lo religioso apenas se nota. Hasta puede que deje de oficiarse la Misa de Gallo (por no nombrar la soga en casa del ahorcado) por aquello de la gripe aviar, que ha obligado a sacrificios masivos de pollos en las granjas. A este paso, el pollo solo será un sueño en la cabeza de Carpanta, aquel personaje que creó José Escobar en 1947 para la revista infantil “Pulgarcito”. El pollo, aquel artículo de lujo que solo se ponía en los banquetes de bodas se ha convertido en un elemento socorrido y asequible que se asa ensartado en unos alambres que dan vueltas. Los pollos ahora se montan en el Congreso, ese circo donde se echa de menos a José y a Manolo, los Hermanos Tonetti, fundadores del Circo Atlas, que ya son leyenda en quienes peinamos canas.
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