lunes, 13 de abril de 2026

Cada día tiene su afán

 Cada día tiene su afán: Una mirada a cuarenta años de vocación política: 1  (PENINSULA) : Fernández Díaz, Jorge: Amazon.es: Libros

 

Un artículo en La Razón, hoy, de Jorge Fernández Díaz me ha dejado turulato. Bajo el epígrafe “España alineada con los ayatolás, Hamás y Hizbulá”,  ese meapilas que llegó a ser ministro del Interior en el gobierno de Rajoy señala lo siguiente: “El Frente Popular en el Gobierno de España se ha alineado claramente con el bando de la dictadura teocrática de los ayatolás, con ostensibles gestos diplomáticos de creciente hostilidad hacia EE UU e Israel. En relación a Donald Trump, la enemistad es manifiesta desde hace tiempo, y hacia Israel ha alcanzado un punto de práctica ruptura de las relaciones diplomáticas bilaterales. La retirada de nuestro embajador en Tel Aviv, mientras regresa a Teherán el de Irán, hasta ahora ausente por la guerra, ha sido considerada como un acto de agresión diplomática por Netanyahu, que ha advertido a Sánchez que es un gesto que ‘no le resultará gratis’. Desde la persecución nazi contra los judíos protagonizada por Hitler, no se había conocido una acusación de tal magnitud hacia ningún país occidental”. El autor de la presunta trama de espionaje al tesorero del Partido Popular,  Luis Bárcenas, que cree tener un ángel de la guarda de nombre Marcelo, que es supernumerario del Opus Dei, que condecoró a la Virgen de los Dolores de Archidona con la Cruz de Plata de la Guardia Civil y a María Santísima del Amor la Medalla al Mérito Policial, y que ahora está imputado de lleno en el caso de la ‘Operación Kitchen’, este tipo, como digo, se permite llamar ‘Frente Popular’ al Ejecutivo que preside Pedro Sánchez por no estar en línea de apoyo con los crímenes de guerra que están llevando a cabo Trump y Netanyahu; el primero por el deseo de enriquecerse él y un ramillete de amigos con el negocio de las armas y el petróleo; y el segundo, por tratar de aumentar el actual territorio de Israel mediante la fuerza, sin importarle el número de muertos. Un territorio que, tras la declaración de independencia (14 de mayo de 1948), Israel ocupó y que abarcaba el 78% de la Palestina histórica (tras la guerra árabe-israelí de aquel año), incluyendo el sector occidental de Jerusalén. No hay que olvidar la partición de Palestina, en 1947, en dos Estados, uno árabe y otro judío, quedando Jerusalén bajo la administración de las Naciones Unidas. Al año siguiente,  el último de los soldados británicos abandonó Palestina y los judíos, liderados por David Ben-Gurión, declararon en Tel Aviv la creación del Estado de Israel. Pero tras la declaración del Estado de Israel,  Egipto, Siria, Transjordania, Irak y el Líbano invadieron al nuevo país. En una cruenta guerra con armamento improvisado, los judíos pudieron repeler el ataque árabe e inclusive avanzaron ocupando nuevos territorios. Un alto al fuego fue firmado por ambos bandos, estableciéndose que los territorios ocupados permanecerían en poder de Israel. Como resultado de esta guerra, Israel ocupó el territorio que le había asignado las Naciones Unidas, más una buena parte del territorio asignado a los árabes y la parte occidental de Jerusalén (Israel aumentó su territorio en casi un 50%). Quedaron en manos de los árabes la zona occidental del Jordán (conocida como Cisjordania tras la anexión jordana), ocupada por Transjordania y la Franja de Gaza, ocupada por Egipto. Con la Ley de Retorno (5 de julio de 1950) se otorgaba a los judíos residentes en cualquier parte del mundo el derecho de emigrar a Israel y más de 250.000 judíos supervivientes del Holocausto emigraron a ese nuevo país. Más tarde llegaría el conflicto de Suez, la guerra de los Seis Días, la de Yom Kipur, etcétera. España de ninguna de las maneras está alineada con grupos terroristas, como afirma Jorge Fernández Díaz sin empacho y sin que se le caiga la cara de vergüenza. Es él quien utilizó, supuestamente, a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para labores de espionaje de ciudadanos españoles. Se convirtió presuntamente en el máximo exponente de una organización político-policial con el único fin de favorecer al PP de Mariano Rajoy en 2011 en un  intento de utilizar a la “policía patriótica” (como aquella brigada político-social del franquismo) pagada con fondos reservados, y hasta a un falso cura, para intentar tapar el escándalo de financiación ilegal del PP y arrebatar a su extesorero documentos comprometedores para el partido y sus líderes entre 2013 y 2014. Ya veremos en qué queda esa astracanada.

 

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