lunes, 8 de junio de 2026

Demasiadas frases-papilla

 Lea aquí el discurso completo pronunciado por el Papa en el Congreso de los  Diputados

 

Este mes de junio ha coincidido la visita de León XIV con las procesiones del Corpus y con diversas romerías en muchos pueblos de España. Esta mañana, a las 10’45 horas, el Papa ha conferenciado en el Congreso de los Diputados, donde ha condenado el aborto, la eutanasia y ha reivindicado la memoria histórica, la dignidad de las persona, el trágico drama migratorio, y también ha reprochado la descalificación permanente del adversario y  la dignidad que merece. Un discurso de media hora seguido de siete minutos de aplausos. En el acto han estado ausentes los expresidentes Felipe González y Rodríguez Zapatero. Si les digo la verdad, estoy de acuerdo con lo dicho por el Papa, salvo con la condena a la eutanasia. Si una persona en estado terminal se encuentra atenazada por grandes sufrimientos, bueno es hacer la caridad de que se le calme con una muerte digna  y se eviten más amarguras innecesarias. La dignidad de las personas, por otro lado, no permite mantener una prioridad absoluta de los españoles frente a los inmigrantes, aunque éstos se encuentren en situación irregular, como defiende Vox, y que ha colocado al PP en la encrucijada como condición sine qua non para poder llegar a vergonzosos pactos en las Comunidades de Castilla y León, Extremadura y Aragón, pretendiendo limitar la atención sanitaria para los inmigrantes exclusivamente a urgencias. La“prioridad nacional” que defiende ese partido político de ultraderecha respecto a la sanidad, vivienda y ayudas sociales se me antoja como de una cortedad de libro. Voy más lejos: me recuerda la siniestra inclinación nazi con respecto a los judíos en la primera mitad del siglo XX. Pero el agustino y Obispo de Roma ha pasado por alto algo que produce quemazón y que parece indignante: la situación irregular en la que se encuentran muchos saharauis convertidos en apátridas tras el abandono y la descolonización incompleta del Sáhara Occidental por parte de España en 1975 por la presión de Marruecos con la “Marcha verde”, mientras Franco agonizaba bajo el manto de la Virgen del Pilar que le había llevado  Pedro Cantero y el Régimen se descomponía con una hediondez insoportable. Al no ser reconocidos como ciudadanos por Marruecos ni poseer un Estado plenamente constituido y soberano, miles de saharauis sobreviven en un limbo legal de mal acomodo. De eso nadie habla para no soliviantar al vecino triquismiquis. Tenemos memoria selectiva.

 

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