Poner el ejemplo
del desvergonzado Víctor de Aldama de “si cantas,
no vas a la cárcel” se me antoja como poco serio en un Estado de derecho,
lo aplique el Tribunal Supremo, Agamenón,
o su porquero. Cosa diferente es aplicar atenuantes a un condenado por sentencia firme por el hecho de
destapar otros delitos de una enrevesada trama. Eso viene a cuento con la
sentencia del “Caso Mascarillas”,
aplicado por el TS al eximir de entrar en prisión a un condenado a más de
cuatro años y medio de cárcel por lo que se entendió como “una colaboración plena”. Lo cierto es que 'cantó cuando fue descubierto. Para eludir el cumplimiento efectivo ese indeseable , deberá cumplir tres requisitos: no delinquir, presentar informes
semestrales de sus actividades y realizar un año de trabajos en beneficio de la
comunidad. Pero de devolver lo robado no dice nada. De este modo, se envía un
mensaje a la ciudadanía equivocado. Porque, que yo sepa, produce
estupefacción que el desvergonzado tipo al que hago referencia siga conservando
gran parte de sus ilícitas ganancias. Claro, ahora viene el“efecto llamada” a otros variopintos personajillos
carpetovetónicos para que canten ‘La
Traviata’ al fiscal anticorrupción
si ello sirve para desmontar el ‘sanchismo’,
el verdadero objetivo a perseguir. La‘garganta
profunda’ de los mafiosos y pandilleros será el arma que usarán de ahora en
adelante aquellos tipejos que se encuentran al margen de la ley, tengan rabo de
paja y vean muy oscuro su futuro procesal. Y entre tanta polvareda, leo en un
diario aragonés de derechas que la hija de Publio
Cordón (fundador del ‘Grupo
Hospitalario Quirón’ y de la
aseguradora ‘Previasa’) sugiere que
puedan tener beneficios penitenciarios José
Antonio Ramón Teijelo y María
Victoria Gómez Méndez, miembros del Grapo, si colaboran con la Justicia y cuentan el verdadero lugar donde se encuentra enterrado su padre
desde que fuese secuestrado en 1995. Fernando
Silva Grande confesó tras su detención policial que Publio Cordón murió apenas quince días después de su captura. Según sus declaraciones, el
empresario falleció tras sufrir una caída desde una ventana al intentar escapar
de su confinamiento, antes incluso de que se materializara el pago del rescate.
Añadió que fue enterrado su cuerpo en la zona del Mont Ventoux,
en la región francesa de la Provenza. A la hija de Publio Cordón habría que
recordarle que los presos también tienen redención, que en España no existen inicuos (sin redención posible), ni la Santa Inquisición, ni el látigo de siete colas del presbítero agustino Pedro Arbués de turno, y que la pena de prisión por más de veinte años impuesta por un delito
de asesinato con agravantes en sentencia firme prescribe a los 30 años. No sé si me explico, no sé si me entiende Carmen Cordón.
También le recuerdo, que un Juzgado de Primera Instancia de Zaragoza declaró oficialmente
fallecido a su padre en junio de 2012, a petición de su esposa, Pilar Muro. Nada más que añadir a ese turbio asunto.
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