miércoles, 17 de junio de 2026

Temor al lucro cesante

 Por qué necesitas YA la Pérdida de Beneficios o Lucro Cesante en tu negocio - Más vale prevenir que lamentar

 

Leo en la prensa aragonesa que “James Edwin R. V., de 47 años, recibió una paliza y sufrió lesiones en las costillas y en la cabeza en la madrugada de 31 de mayo por parte de dos hombres y falleció once días después”. Ocurrió cerca de la avenida de América, en el barrio de Torrero. Pues bien, uno de los matones le dijo a la Policía que no entendía lo sucedido, que ‘sólo’ le dio dos patadas. Ello me recuerda el corrido mexicano que decía aquello de “el día que la mataron, Rosita estaba de suerte; de seis tiros que le dieron solo uno era de muerte”. Zaragoza se está haciendo grande y empieza a ser peligrosa. La alcaldesa Chueca entiende que la segunda línea del tranvía no se puede por ahora llevar a cabo. Las razones que esgrime esa folclórica señora para retomar esa necesidad acuciante es que, mientras durasen las obras, muchos comercios sufrirían lo que se ha dado en llamar lucro cesante. Pues nada, por temor al posible lucro cesante de cuatro tienducas de barrio y seis bares infames mejor no hacer nada. No se puede llevar a cabo la segunda línea del tranvía, dígase claro, por haberse metido, primero Azcón y después Chueca en el jardín espinoso de una nueva Romareda para un equipo de fútbol de aficionados que aún no ha cobrado la nómina de mayo. Pero hay más cosas. Una treintena de personas malviven bajo el puente de la Almozara y desde el Ayuntamiento  de PP y Vox se comenta por un ramillete de ‘memos’ que "ello produce sensación de inseguridad", sin tratar de poner remedio a esa situación insostenible y vergonzosa. La gente, en líneas generales vive mal por una serie de razones de índole económico y los jóvenes no encuentran casa donde poder atrincherarse y rumiar en soledad su fracaso. Y, en consecuencia, entienden que votando a la ultraderecha podrán salir del bache existencia en el que se encuentran sumidos. Como recuerda hoy García Trapiello, a este paso pronto volveremos a la achicoria. Dice en Diario de León: ” La achicoria es imagen muy de posguerra cuando el hambre y la piojera acaudillaban España. El café era un lujo en casa pobre y la achicoria torrefactada era su mejor sucedáneo, que al menos no tenía cafeína y así uno no se ponía aún más de los nervios.  A menudo se mezclaba con malta (cebada tostada) y la mentira se dividía... ¡Cuánta no vi venderse en la tienda de la familia!... Eran tiempos en los que el bacalao aún era barato y las lentejas venían propinadas con bichitos y piedritas que obligaban a escogerlas como quien recuenta calderilla con el dedo”. De eso ya no se acuerdan esos burgueses de mierda que solo tienen en su ánimo cargarse la Sanidad pública y la Enseñanza sin fisuras doctrinales alienantes. Y, por aquello de que la Vivienda está transferida a las CC. AA, en especular con terrenos y en construir pisos de lujo para ponerlos en manos del mejor postor. Así, mal vamos. 

--Anda, niño, déjame pasar.

 

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