sábado, 27 de junio de 2026

El siervo sufriente

 Cuando Pedro Sánchez erige en mártir a una voz del odio | Opinión

 

Echando hoy un breve vistazo al periódico digital El Debate, el heredero sin papel del periódico fundado en 1910 por Herrera Oria y al que  la Iglesia católica garantiza su estabilidad económica, me he quedado ojiplático. La portada es como aquello de “foto al minuto”. Núñez Feijóo cuenta que aferrarse al poder, como dice que hace Sánchez, “es propio de un caudillismo que no se ha visto en 50 años”; Abascal, su primo de Zumosol, le define como“un loco peligroso”; y Bieito Rubido y Ana Martín hacen augurios espeluznantes sobre el futuro del actual presidente del Gobierno: “Va a tener un final no deseado”. Vamos, que con esos vaticinios en portada dan ganas de echar a correr. La rancia derechona lo que no cuenta es que Felipe VI ha tenido que ir a México (con el collar de la Orden Mexicana del Águila Azteca, máxima condecoración que se concede a un extranjero y que le concedió el presidente Enrique Peña Nieto en 2015) para sacarnos del lío de la descerebrada novia de un presunto corrupto. Y el rey, con su sensatez demostrada, ha tenido que “cruzar el charco” en un intento de suavizar con Claudia Sheinbaum otra visita anterior a ese país de Isabel Díaz Ayuso  (en mayo de este año), donde hubo tensiones políticas, polémicas mediáticas y donde estuvo cuatro días sin agenda, sin comunicar su desplazamiento al Gobierno, creando un malestar gratuito a cuenta de Hernán Cortes (sobre el que no ha leído nada) y que casi termina como el rosario de la aurora. El colmo de la mala educación de esa lerda señora de pan pringado quedó demostrado  cuando señaló que“México no existió hasta que llegó España”. Ya de paso, Felipe VI pudo asistir como invitado de honor al encuentro de la Copa del Mundo entre Uruguay y España celebrado en Guadalajara. Antonio Giménez, otro que tal baila, refiriéndose a Sánchez, dice en un artículo incendiario que “hace tiempo que nos mea encima y dice que llueve”. En resumidas cuentas, comprendo que a una gran parte de la derechona, con olor a sacristía y alcanfor y que nunca creyó en la democracia, le gustaría que Pedro Sánchez se encerrase con llave en un cuarto trastero de La Moncloa junto Begoña Gómez y se quitasen la vida de un pistoletazo al estilo de Larra para dar cumplimiento a la profecía de Rubido  cuando afirma, como si de Isaías se tratase, que“tendrá un final no deseado”. Aquí el que tuvo un “final no deseado” fue él, el día que le dieron puerta en el diario ABC. A México le estaremos eternamente agradecidos los demócratas y los amantes de la libertad robada. Durante el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas (1934-1940), México se convirtió en el principal refugio internacional para miles de exiliados que huían de la Guerra Civil Española, entre ellos a Dolores Rivas Cherif, esposa del último presidente de la Segunda República don Manuel Azaña Díaz, y a muchos intelectuales, artistas, científicos y académicos de élite a los que el sátrapa Franco consideró como apátridas. Aquí lo dejo, porque me enciendo leyendo a esos cretinos que mean agua bendita y destilan odio y rencor por todos los poros del cuerpo.

 

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