sábado, 14 de mayo de 2011

Corral de comedias


Ahora resulta que la Delegación del Gobierno en Madrid autoriza la manifestación que los ateos tenían programado para el pasado Jueves Santo. Y la autoriza para mañana, 13 de mayo. No sé por qué me ha venido a la cabeza la cancioncilla aquella de “El 13 de mayo la Virgen María / bajó de los cielos a Coya de Iría./ Ave, Ave, Ave María...” Y es que uno, aunque con los años se escore peligrosamente hacia el influjo que ejercen los librepensadores, no puede olvidar lo que aprendió de niño en la ya lejana época del nacional-catolicismo, cuando Franco entraba en las catedrales bajo palio y los obispos alargaban el brazo a la romana con el roquete de encajes sobre la púrpura y el solideo tapándoles el colodrillo, que es por donde se escapa si no se tapona debidamente esa fe que nos conduce a creer en lo que no vemos. Mañana, día en el que la Iglesia Católica celebra las apariciones de Fátima a unos pastorcillos, por la céntrica calle madrileña de Lavapiés, perteneciente al popular barrio de Embajadores, procesionarán ateos, librepensadores y artistas a la violeta para manifestar su falta de creencias, que también merecen respeto. Lo que sucede es que, algunos, por no creer, ya no creen ni en ellos. Curiosamente por esas céntricas calles donde estuvo asentada la judería hasta 1492, circularon más tarde los castizos “manolos” y “manolas” debido a que con el nombre de Manuel se bautizaron muchos judíos para poder permanecer en España. Y aquellos “manolos” de Lavapiés rivalizaron con los “chulapos” de Malasaña, lo que motivó los más diversos argumentos para el desarrollo de nuestras más entrañables zarzuelas. En el Lavapiés de hoy prima eso que se ha dado en llamar multiculturalidad, donde todo está bien visto, desde el año nuevo chino hasta el ramadán. Queda claro, por tanto, que ni a okupas, chinos, o musulmanes les importará lo más mínimo que por sus calles circulen ateos, librepensadores y hasta fans de Pilar Bardem, o de Willy Toledo, ese nuevo “crack” de la cultura cutre de corrala. Por estos pagos, católicos, librepensadores, ateos, judíos, musulmanes, budistas, taoístas y confucionistas terminaremos todos sucumbiendo en el enredo, debido a que el FMI nos ha metido en el mismo saco que Grecia, Irlanda y Portugal; a que determinados países ricos estudian modificar el actual Tratado de Schengen; y, también, a la galopada imparable de la xenofobia en Europa. Ya nada transmite magnetismo, elasticidad ni aplomo en este corral de comedias aunque nos hisopen con agüita de Coya de Iría. Vamos, seguro oiga.
--------------------------------------------------------------------------------

N. del A.- Este post fue publicado el pasado día 12 en su sección habitual “A la intemperie”. Por causas difíciles de entender; es decir, por problemas técnicos en Google, desapareció misteriosamente para asombro del autor del trabajo a las pocas horas de ver la luz. Pero, curiosamente, al restablecerse el servicio tampoco apareció en las pantallas. Hoy, 14 de mayo, lo vuelvo a publicar en la confianza de que aparezca.


--------------------------------------------------------------------------------

miércoles, 11 de mayo de 2011

Corcuera


Lo sucedido el pasado día 6 en la Feria de Abril, cuando José Luis Corcuera quiso entrar al Real por el sitio que lo hacen los coches oficiales y los taxis, cuando ni iba en coche oficial ni había tomado un coche de alquiler, pone de manifiesto los malos modos de un electricista afiliado a la UGT y en su día aupado a ministro y del que sólo nos acordamos los ciudadanos cuando nos viene a la cabeza el tenebroso tema del GAL por el que tuvo que dimitir en 1993, y la Ley Corcuera, o sea, de la Ley de la Patada en la Puerta. Pero, ¿quién se acuerda hoy de Corcuera? Les digo la verdad: si no se hubiera muerto Manolo Caracol y viera a semejante personaje intentando entrar por la brava a una caseta para tomar unos rebujitos, pensaría que se trataba de su hermano gemelo, o de un cantante de ese arte que en el Sur llaman “jondo”, a punto de la apoplejía, que llega tarde a su cita y corre dispuesto a sentarse en una silla de enea frente a un catavinos de Fino La Ina, para arrancarse por fandanguillos y soleares al estilo del Niño de Pradoluengo. Manuel Torre, recordado con cariño hace sólo un par de días por José Luis Montoya en su columna de ABC de Sevilla por haberle sido colocado un azulejo en la puerta de su casa, dijo que “tó lo que tiene soníos negros tiene duende”. Estaba en lo cierto. Pero en el caso del electricista Corcuera la cosa cambia. En Corcuera, todo lo que tiene sonidos negros huele a la alargada sombra de Lasa, Zabala, Santi Brouard y Segundo Marey. El uso indebido de dinero por parte de su ministerio debería haberle avergonzado por los siglos de los siglos, amén. Pero no. Corcuera llega ahora al Real de la Feria y le dice al policía local que él no tiene intención de enseñar papeles. ¿Se acuerdan de “mienmano”? Pues otro que tal baila. El “yo sí te estoy amenazando y no me voy a identificar”, espetado por Corcuera levantando la voz a un policía local que sólo hacía su trabajo, me recuerda el archiconocido “usted no sabe con quién está hablando”, que lanzaba el cavernícola del búnker de fino bigotillo al primero que se cruzaba en su camino. En fin, no merece más comentarios el talante de este sujeto. Faltó un tris para que Luis Roldán le sustituyera en el Ministerio del Interior. Apaga y vámonos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Déjense de pamplinas


Berto Romero, en su blog, nos recuerda el chiste del humorista Vergara aparecido en Público el pasado día 3 en su viñeta. En ella, unos ancianos escuchaban estupefactos en la tele: “el presidente Obama aseguró que la muerte de Bin Laden hace del mundo un lugar más seguro y declaró la alerta máxima en todo el país, ante posibles represalias terroristas”. El histerismo colectivo norteamericano ya produce risa a este lado del Atlántico. Los “guardianes del mundo” son capaces de decir una cosa y afirmar la contraria simultáneamente ante el estupor generalizado de unos europeos que vamos de vuelta y que sabemos que los americanos siempre se meten en fregados fuera de su territorio, para que los “daños colaterales” sean nulos en Kansas, en Oregón y en Ohio, por citar sólo a tres Estados de entre cincuenta. Pero los europeos lo que deseamos es ver la foto de Bin Laden muerto para asegurarnos de que no nos mienten, como lo hicieron cuando dieron la vuelta al mundo con la foto de aquel pavo horneado, con una grandiosidad sólo comparable con los pollos aparecidos en los sueños de Carpanta, y que nos enseñó Bush hijo en una bandeja durante una visita a sus tropas destacadas en Iraq. Resultó que aquel pavo era de plástico. O el tema de las fotografías de los cormoranes untados de petróleo, en tiempos de Bush padre, que también dieron la vuelta al mundo, cuando se demostró que era un montaje para asustar a sietemesinos. O el tema del primer viaje a la Luna en el Apolo 11, que no lo tengo muy claro todavía, o sea, que siempre hedió a montaje de la NASA. Sibrel argumenta que fue una farsa, que el fraude fue realizado debido a que existía la percepción de que si los Estados Unidos ponían un hombre en la Luna antes que la Unión Soviética, esto significaría la primera gran victoria en la Guerra Fría. Bueno, si les digo la verdad, aunque viéramos la foto de Ben Laden muerto, muchos europeos seguiríamos pensando que se trataría de un nuevo montaje. Desde el terrible suceso de las bombas de Palomares, donde se afirmó desde aquí y desde allá que “no pasaba nada”, que “no había existido peligro alguno”, lo único que los americanos y Fraga consiguieron fue que se vendieran más bañadores “meyba” en un país, el nuestro, donde los primeros turistas se aficionaban al sol achicharrante, a las tomas de jarras de sangría a la caída de la tarde y a conocer la música de Manolo Escobar cuando abordaban “golondrinas” con la piel acangrejada por su afición al sol sin la oportuna protección de “nivea”.

sábado, 7 de mayo de 2011

Sur, pabellón y almacén...


En su artículo de hoy, “Yo no soy Sur” el maestro Antonio Burgos hace un espléndido elogio de la cerveza Cruzcampo, la del dibujo de Gambrinus. Es la cerveza que más se consume en Sevilla. De ello puedo dar fe. Dice Burgos que “los sevillanos mueren y matan por la Cruzcampo”. Hombre, tampoco hay que exagerar. Es cierto que la fundaron en 1904 Roberto y Tomás Osborne Cuezala, pertenecientes a la saga de los Osborne, tomando su nombre de un templete, La Cruz del Campo, situado en los descampados sevillanos, pero en la actualidad la cerveza Cruzcampo forma parte de la multinacional holandesa Heineken Internacional, que a su vez se la compró a Guinness en el año 2000.Una cosa son nuestros deseos y otra la realidad. Yo le aseguro a usted, señor Burgos, que no moriría ni mataría por una multinacional, qué quiere que le diga… Nuestra cerveza, La Zaragozana, data de 1900 y hoy continúa siendo española. Aún a sabiendas de que es la más vendida en la hostelería aragonesa, que da muchos puestos de trabajo y que está fabricada por auténticos maestros cerveceros, tampoco moriría ni mataría por ella. Heineken, la actual dueña de Cruzcampo, es una compañía holandesa establecida en 1864, es decir, tres años antes de que se fundase el Condado de Osborne, uno de los 105 condados del Estado de Kansas, y cinco años antes de que Pío IX concediese el título de conde de Osborne a Juan Nicolás Osborne Böhl de Faber. O sea, lo de antes puede seguir siendo lo de ahora, o no. Por poner un ejemplo: yo llevo leyendo el diario ABC desde niño. Siempre estuvo en casa, además de algún periódico local. Es más, conservo la revista “Blanco y Negro” desde su fundación, cuando ya la compraba mi bisabuelo, hasta los años sesenta del siglo XX. Se supone, en consecuencia, que ABC tiene que ser algo muy entrañable para mí. Pues nada de eso. Rotundamente no. Una cosa es el ABC que siempre estuvo en mi casa y en el que yo colaboré (presumo de haber sido el único columnista diario) en su edición de Aragón entre 1991 y 1993, cuando era de la familia Luca de Tena, y otra bien distinta el ABC que hace Vocento. ¿Es peor ahora? No. Sencillamente es distinta. Pues con la cerveza sucede lo mismo. Comprendo el romanticismo de Antonio Burgos. Su afición por esa cervecita que vio siempre en las barras de bar y que bebió allí donde se encontraba. En el Sur. Perdón, en Andalucía la Baja. En su Sevilla querida. ¿Aquella cervecita es la misma que la de ahora? Si en su cuerpo, o sea, en color, en sabor y en aroma, pero no en su espíritu. Caería mejor al estómago si no fuese holandesa.

jueves, 5 de mayo de 2011

La guerra del café


Desde que al ciudadano le ha dado por adquirir esas endiabladas cafeteras que funcionan con cápsulas, el mundo ha entrado en una nueva guerra: la guerra del café. De niño recuerdo que en casa utilizaban un molinillo y todas las mañanas se ponía agua a hervir y, cuando burbujeaba, se le echaba el café recién molido y algo de raíz deshidratada, tostada y molida de achicoria que ya se había mezclado sobre media hoja de periódico del día anterior. La achicoria le daba al café un cierto sabor amargo y contaban que ayudaba a vaciar la vesícula biliar y facilitaba la digestión. No sé por qué, recuerdo también que casi siempre aquella página de periódico coincidía con las esquelas mortuorias. Luis Carandell, en su “Celtiberia Show”, mostraba una fotografía con la imagen de la pizarra de un bar en un pueblo de Andalucía, donde podía leerse: "café, 10 pesetas; café-café, 15 pesetas; y, café por la gloria de mi madre, 25 pesetas". Esto viene a cuento con el acuerdo que hizo en su día Philips Senseo con la marca “Marcilla”, de Sara Lee, para comercializar una moderna cafetera con pastillas monodosis. No contentos con los resultados de su explotación, que es fabuloso, han osado entrar en guerra con la suiza Nestlé que fabrica las cápsulas “Nespresso”. El resultado es que Senseo-Lee fabrica unas cápsulas compatibles con la que elabora la suiza, aunque a un precio más asequible para el consumidor. Al final, lo de siempre, llegará un producto de “marca blanca” y terminará con las actuales cafeteras. Eso ya pasó con las cintas de impresora, con las imitaciones de botes de cacao y con todo lo que se mueve. Los plagios están a la orden del día y es difícil luchar contra ellos. Yo sigo echando en falta aquel café de puchero, el de toda la vida, que se colaba con una manguera y que olía de manera gloriosa. Supongo que la tinta de las esquelas de la prensa en conjunción con el vapor del puchero le añadía al café recién molido más coloración y hasta las visitas, cuando las había, lo agradecían. No cabe duda de que en esta España cañí, empobrecida ayer y arruinada y disgregada hoy, como dice Manuel Martín Ferrand, las apariencias siempre alcanzan jerarquía de realidad. En este Reino de España vivimos más del fasto que de la eficacia. Hemos pasado del fasto del Café de Chinitas lorquiano al descarado plagio al estilo chino en las cápsulas de café y hasta en la forma de hacer castañuelas y botijos. Ignoro quién es hoy más torero y más gitano, como contó Lorca que dijo Paquiro a su hermano, si los de Senseo y Lee o los de Nescafé. Para mí que van de tiburoneo en la captación de mercado. ¡Allá se arreglen! Por cierto, ya que ha sido nombrado, diré que aquel Café de Chinitas fue un cafetín cantante de Málaga de pequeñas dimensiones, con seis palcos a los lados, que operó como burdel en demasiadas ocasiones y que terminó siendo cerrado por escándalo público en 1937, coincidiendo con el avance imparable de los sublevados y con la consiguiente implantación carpetovetónica casi vitalicia del nacional-catolicismo.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Antihéroes necesarios


El mundo que entendemos por civilizado se está quedando sin enemigos a los que borrar del mapa. Primero eliminó a Madmoud Hassan Usein, sobre el que se pensaba que disponía de armas químicas; ahora, aunque carezco de pruebas contundentes que lo confirmen, han puesto fin a la vida de Osama Ben Laden. Ya sólo queda en el tablero de los antihéroes del momento Muamar el Gadafi, que se resiste a que la OTAN le dé jaque mate. Lo que ya no entiendo es que a la captura y muerte súbita de Ben Laden en Pakistán la hayan denominado “Operación Gerónimo”, (así, con ‘g’, como el sillón en la RAE de Soledad Puértolas) en recuerdo de aquel jefe piel roja hostigado desde su juventud por los poderosos invasosores de un territorio que nunca les perteneció, en esa incesante crónica de la infamia. No pasa nada. Cuando Gadafi muera en combate o ponga pies en polvorosa, los norteamericanos y sus aliados en Europa buscarán a otro antihéroe al que combatir para dar salida a las armas estancadas y, ya de paso, contentar a los fabricantes de esas máquinas de muerte que siempre aúpan a la Casa Blanca al que, más tarde y desde el Despacho Oval, les puede dar de comer y hasta hacerlos multimillonarios. Cuando no exista un antihéroe al que liquidar y una población civil sufriente por eso que en la milicia se denomina como “daños colaterales”, se inventará un nuevo personaje con aspecto de monstruo genocida. La foto de las Azores, por ejemplo, no fue cosa distinta a un juego de rol entre el primer ministro inglés Tony Blair y un George W. Bush que en 2001 había rechazado de plano el Protocolo de Kyoto, que promovió una acción urgente en Iraq tras el desastre de las Torres Gemelas convencido de que, además de disponer de unas armas biológicas que nunca se encontraron, financiaba terroristas, cuando todos sabemos sin ningún género de dudas de que los recursos petrolíferos iraquíes eran el motivo real. Conviene recordar que el 14 de diciembre de 2008, durante una visita sorpresa a Iraq, un reportero de televisión, Muntadar al-Zeidi, le lanzó dos zapatos y lo insultó con las siguientes palabras: “¡Toma tu beso de despedida, pedazo de perro!”. En la cultura árabe arrojar los zapatos está considerado como una de las mayores ofensas. Bush más tarde bromeó “Era una talla 43”. Ya veremos con qué bromas nos sale Obama el día que Pakistán tome represalias. Ben Laden estaba desarmado cuando lo mataron. El mundo está en alerta ante la amenaza de Al Qaeda. Me gustaría saber si José María Aznar tiene algo que decir al respecto. La foto de las Azores se está quedando sepia y con ese expresidente del Gobierno de España, que está pero que no está, que hace callar a Rajoy cuando él habla, y que cuando habla en el extranjero parece que estuviera en posesión de la cuerda de trenzado, los demócratas vamos listos. O, al menos, a mí me lo parece.

lunes, 2 de mayo de 2011

Nostalgia del teleclub


El municipio de Rueda de Jalón, en la provincia de Zaragoza, dispone de un local municipal que en la época de Franco se utilizó como “teleclub” y previamente de casino, donde los vecinos podían acudir a ver la única televisión existente en España. Con el tiempo, como consecuencia del Plan de Estabilización que posibilitó el “boom” económico de los años 60, los ciudadanos se incorporaron a las nuevas tecnologías. Hubo un respiro social con la apertura de la espita de la emigración, la creación de polos industriales de desarrollo, el éxodo del campo a las ciudades y, sobre todo, la contención de una inflación que había galopado desde el 12’8 por ciento en 1958 hasta situarse en el 2’4 por ciento en 1960. Esa bonanza económica logró que el ciudadano tuviera acceso a la motorización, a disponer de nuevos electrodomésticos y a poder incorporar en sus casas un monitor de televisión que les conectara con el resto del mundo. Como consecuencia de ello, esos locales públicos denominados “teleclubes” dejaron de tener sentido. El Ayuntamiento de Rueda de Jalón, con una población censada que no sobrepasa en la actualidad los 360 vecinos, decidió en enero de 2010 alquilar ese local fuera de uso a Gloria Ruiz para que explotase un bar, único en la localidad, en el que los vecinos pudiesen tomar unas cañas de cerveza y echar alguna partida de guiñote. Pero el local en cuestión estaba es un estado lamentable y Gloria Ruiz se vio en la necesidad de tener que acometer unos arreglos elementales, tales como quitar humedades, aplicar una mano de pintura y cambiar unas pantallas de luz. El problema llegó cuando Gloria Ruiz solicitó al Ayuntamiento que le abonase las correspondientes facturas, por un montante de 2.392 euros. Según consta en el escrito redactado por la secretaria municipal al dictado del alcalde Bernardo Lario, del PP, para hacer efectiva dicha suma eran necesarias dos condiciones: una, presentar la correspondiente factura del trabajo realizado; y, dos, que se volviese a colocar la fotografía del Rey, que fue retirada por la arrendataria de la pared del local sin pedir permiso. La señora Ruiz ha dado contestación a la carta oficial, donde señala que ni en el contrato ni en los pliegos de condiciones administrativas ni técnicas se especifica que tenga que mantener el retrato, que ha cumplido con sus obligaciones, por lo que no entiende el carácter de la exigencia que ha impugnado. Añade que, a su juicio, ha visto lesionados sus derechos a la libertad ideológica y de expresión y al de intimidad. En consecuencia, reclama que se declare nulo el condicionamiento y que se proceda con carácter inmediato al abono de la factura. Según Bernardo Lario, a los vecinos no les ha sentado bien la retirada de la foto, no porque en la imagen aparezca el Rey, sino porque “ha cambiado las cosas”. Es necesario aclarar que en esa foto de la discordia aparece un Juan Carlos I con treinta y cinco años menos y que sustituyó a otra del mismo tamaño en la que aparecía Francisco Franco. Lo que desconozco es si la foto de Franco sustituida en el teleclub hace ya más de treinta años, presidirá desde entonces el salón del domicilio de Bernardo Lario junto a la bandera con el águila rampante, también sustituida por aquellas fechas en el ayuntamiento que ahora preside. Qué malo es cambiar las cosas aunque sea para bien, ¿verdad, Lario?