miércoles, 26 de agosto de 2026

Ventolera chulapona

💃 San Isidro en Madrid: tradición, chulapos y el auténtico estilo castizo - Menkes

 

El sintagma “chao pescao” expresado por la presidenta de la Comunidad de Madrid intentando dar carpetazo con adorno de revolera al espinoso asunto del ático de Chamberí es una ventolera chulapona propia de las zarzuelas de Federico Chueca, como a algo dicho por ese personaje secundario, don Aquilino, en“Agua, azucarillos y Aguardiente”. Ayuso cualquier día nos hace un pareado con parpusa, safo, parné, chipén, gabrieles, gallumbos… y todas aquellas palabrejas que se usaban y se usan para moverse con desparpajo por la Pradera de san Isidro. Lo malo es que algunos la imitarán como monos de repetición y soltarán el “chao, pescao” a la primera de cambio. Lo vimos con la desatinada frase de “me gusta la fruta”, que se hizo viral entre militantes del PP y pijos de la Villa y Corte en un intento de ofender a Sánchez. Señaló Corominas en el“Diccionario de Autoridades” (1726) que“chulo es aquel que se comporta graciosa pero desvergonzadamente". Pero con el paso del tiempo, ese comportamiento reprobable del ‘chulo’  viró exclusivamente a desvergonzado, esto es, a falto de vergüenza. La palabra ‘chulapo’ apareció por primea vez en  una obra fechada en 1885 y titulada “Páginas íntimas”, del zaragozano Eusebio Blasco Soler (1844), nacido en el Teatro Principal donde tiene una placa de mármol. Falleció en Madrid (1903) sin  haber podido cumplir su deseo de ser enterrado en el cementerio de Torrero, pese a tener el epitafio ya escrito:Aquí yace un caballero que jamás tuvo caballo, y que se murió de risa viendo a sus conciudadanos”. Pues bien, el ‘chulapo’ y la ‘chulapa’ fueron tipos del siglo XIX que  vivieron o frecuentaron los barrios madrileños de Lavapiés, Malasaña, La Latina y sus alrededores y se caracterizaron por un empleo de la lengua, un ademán y un comportamiento que desbordaba descaro. Solían vestir con una indumentaria característica: la parpusa, el pañuelo al cuello, el chaleco y la chaqueta corta y entallada con clavel en la solapa, en el caso de los hombres; el vestido de flores o de lunares ceñido y con volantes, el mantón de Manila, el pañuelo y dos claveles en la cabeza, en el caso de las mujeres. Aquel tipo de personajes protagonizó célebres zarzuelas. Pero en ninguna de ellas, y he visto muchas obras del ‘género chico’, se decía la frase “chao, pescao”. Eso sólo lo ha dicho la estrafalaria Díaz Ayuso en un  intento vano de pasar página al, por ahora, su último disparate. Debería dimitir si tuviese, además de vergüenza, sentido de la responsabilidad.

 

No hay comentarios: