Me entero por el diario Heraldo
de Aragón que en los anuncios de determinadas inmobiliarias ya se anuncian
ventas de sepulturas de “segunda mano” en el Cementerio de Torrero. El precio
del nicho depende de dos factores: de la ubicación y de la altura, como si se
estuviesen refiriendo a una finca urbana en el
Paseo de Ruiseñores. Su precio
oscila entre los 2.500 y los 12.000 euros. El periódico local ya se ha
adelantado a afirmar que “en nuestra política no cabe ese tipo de anuncios”. ¿Y
por qué no? ¿Acaso no existen anuncios de contactos y de personas que ofrecen
sus servicios? La normativa vigente señala que “las tumbas y sepulturas que se
venden entre particulares, denominadas 'a perpetuidad', son aquellas que fueron
adquiridas antes de 1990, año en que se modificó ese
procedimiento, limitando su duración a 49 años para nichos, columbarios y depósitos
en tierra -con derecho a prórrogas sucesivas-, y a 99 años para sepulturas,
panteones y capillas, pudiéndose, en caso de nichos, hacer
renovaciones cada 5 años”. En uno de los anuncios publicitarios se recalca:
“bien situado y a la sombra”. En otro: “Al lado del campo de fútbol”. En
resumidas cuentas, si encuentra el lector en cualquier catálogo de inmobiliarias el anuncio “terreno en venta
en Avenida de América, 96, barrio de Torrero”, que sea consciente de que le
están invitando a adquirir un hueco donde un día puedan reposar sus restos. Con
la escritura notarial de adquisición de nicho y una buena póliza de decesos ya
puede uno morirse tranquilo, o sea. Mejor aún si el sacerdote, supuesto experto
en el Más Allá -que en el Más Acá se las sabe todas- hisopa, impone los santos
oleos y le canturrea al moribundo el responso “Libera me dómine de morte aeternam, in die illa tremenda…”, o sea, el Libera Me, que no es el comienzo de una canción de El Titi y que tampoco tiene nada tiene
que ver con “la olivera” (al referirise a "la libera") expresada en
la jota La Magallonera, del
maestro Ramón Salvador. Jota
aragonesa que, a mi entender, nadie interpretó con la maestría de la oscense Camila Gracia. Dice la letra de esa
jota: "Pulida magallonera, / anda y dile
al Santo Cristo / que cuando me llame al cielo / que me cante la olivera…”.
Curiosamente, nadie corrige el disparate.
miércoles, 29 de junio de 2016
martes, 28 de junio de 2016
El riesgo de una diarrea estival
Cuenta Anson en El Mundo que “el Sanchexit podría resolver las
cosas. Son muchos los dirigentes socialistas que desean herborizar al hombre
que ha conducido al PSOE a las fronteras de la catástrofe”. Y Anson, que
ahora compara a Felipe González con Cánovas del Castillo, gira en redondo
sobre la baldosa de sus ideas, como cuando se baila el chotis, llegando a la
misma conclusión que lo haría el clérigo egipcio Kalikatres, o sea, el personaje de las viñetas de Ángel Menéndez. La familia Trapisonda,
la que habita en la madrileña calle de Ferraz, 70, es consciente de sus malos resultados, 85
escaños, 85, y muchos barones cabreados por los acontecimientos ya están
pensando cómo ingeniárselas para quitar la secretaría general a Pedro Sánchez, ese Fan Fan
tras su viaje a ninguna parte siguiendo la estela de las cigüeñas en su
emigración por el mercado de Rotterdan, con pequeños quesos transportados en
cestos por hombres vestidos de holandeses. Pero la quinta esencia del químico
Rubalcaba no le ha servido a Fan Fan para convertir los pequeños quesos
holandeses en fórmulas magistrales que ilusionen a los ciudadanos. Hasta Susana Díaz ha tenido en Andalucía un adelantamiento
por la derecha sin echar el intermitente. Ahora toca hacer números: la suma de
Partido Popular, Ciudadanos, Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria
dejaría al partido ganador a un escaño
de la mayoría absoluta y de la investidura de Rajoy. Como bien entiende Anson: “Bastaría con que algún
socialista se abstuviera o se ausentara para que se fracturara el bloqueo
institucional”. Como último recurso, ya puestos a ser malpensados, hasta podría
brotar de forma espontánea un golondrino, o sea, un tránsfuga, al estilo de Gomáriz en Aragón; o un despistado que
se equivocase al apretar el botón en el Hemiciclo durante la votación. En pocas
palabras, hasta una inoportuna diarrea estival podría obrar el sortilegio.
lunes, 27 de junio de 2016
Adelante con los faroles
Yo pensaba que eso del sorpasso
era la marca de una cafetera, pero no. Era algo parecido a lo que en el
medio rural se conoce como carrera de
pollos. No es que corran los pollos, sino que corren las personas apuntadas
a la carrera y aquel que llega antes a la meta se los lleva a casa para
echarlos a la cazuela. El PSOE temía el sorpasso
de Unidos Podemos y no ha sido así. Y lo celebra con cohetería, pese a haber
perdido 5 diputados, 5, que ya se han convertido en desechos de tienta. Es como
si el que se accidenta con el coche
celebrase haberse roto un brazo y la clavícula. Hubiese sido pero
matarse. Hombre, claro. Aquí ha podido el miedo. Muchos votantes, paralizados
por el terror, daban por hecho que si triunfaban esos partidos emergentes de
izquierda se quedarían sin macarrones, patés, alitas de pollo y papel de váter
en los mercadonas del barrio. Cada
vez que las televisiones les hablaban de Venezuela, al ciudadano espantadizo
que no tenía las ideas claras le venía a la memoria
ram de su escasa cultura política la cartilla de racionamiento, el
estraperlo y el piojo verde. A Hitler
le engañó Franco con el wolframio y
a nosotros nos han engañado Mariano Rajoy
con el miedo a la alimaña. Nunca en este país se había hablado en los medios
tanto de Venezuela y de unos presos políticos a los que los líderes españoles
querían visitar, si conseguían los permisos necesarios. Y se movilizó el
aparato del Estado, hubo debates en la Comisión de Exteriores y
hasta aquel país del otro lado del Atlántico llegó una comisión del Congreso,
no buscando precisamente la libertad de Leopoldo
López y del resto de su pequeño combo, más que por defender sus derechos
políticos y su falta de libertad, por salir en la foto y tratar de obtener
réditos políticos. Y Joan Baldoví (Compromís)- recuerden- acusó de hipocresía al PP porque –según afirmó-
“los presos políticos les interesan cuando son de un determinado país. La
preocupación por los presos se acaba cuando hay negocios de por medio”, al
tiempo que mostraba una fotografía de Rajoy junto a Teodoro Obiang. Hoy, 27 de junio, (Nuestra Señora del Perpetuo Socorro) es
el día después. Ha ganado el PP los comicios y su obligación política será la
de hacer pactos, formar Gobierno en breve y sacar del fárrago en el que se
encuentra la inmensa mayoría de votantes, que prefiere vivir de rodillas a la
temible destellada del lobo de Caperucita.
domingo, 26 de junio de 2016
Pobre barquilla mía...
Cuenta Pedro J.
Ramírez en El Español: “Quien
medra en cada compañía [en los medios] no es el periodista capaz e innovador,
no es el líder idealista y carismático, no es el intelectual comprometido que
marca una senda y encarna unos valores, no es el gestor eficiente que
transforma y optimiza los procesos productivos. No, quienes mandan hoy en la
mayoría de las principales empresas periodísticas son los comisarios políticos
que se han ganado la confianza del poder a base de adularle y velar
solícitamente por sus intereses, controlando las escaletas, moldeando los
editoriales, tomando decisiones extremas si llega el caso y manejando el guiñol
de las dos Españas para que, en esta encrucijada concreta, se activen a la vez
el voto y el negocio del miedo”. Y un poco más arriba, Ramírez es contundente:
“En el caso de los periódicos tradicionales el hundimiento del modelo de
negocio fruto a la vez de la crisis y de la revolución tecnológica, supuso
también el final de la independencia de las redacciones. En el momento en que
el cumplimiento de la función social de informar dejó de ser rentable, la
mayoría de los propietarios se echaron en brazos de quienes podían salvarles y
arrumbaron la primacía del periodismo para transformarse en gestores de
contenidos subvencionados. Fue entonces cuando los gerentes más avispados se
convirtieron en editores y los editores más timoratos se comportaron como
gerentes. Los unos se pusieron en primer tiempo de saluda y los otros
directamente de rodillas, mientras trataban a los directores como meros
recaderos y la guadaña de los eres diezmaba sistemáticamente las mejores
redacciones”. Ante ese panorama, (El País y ABC son claros ejemplos de ello, desde que el primero cayese en
manos de los bancos y el segundo dejase de ser, como dice Anson, el “ABC verdadero”)
sólo determinada prensa digital es digna de ser tenida en cuenta por los
amantes de la libertad de opinión. Sobre las televisiones (“la eliminación de
la publicidad en TVE y la
autorización de las fusiones de Telecinco
con La Cuatro y Antena
3 con La Sexta, en contra de los más elementales
principios de la defensa de la competencia”) corramos un tupido velo para
evitar que se corte la mayonesa política y empresarial con los desafueros más
evidentes. España merece un cambio de rumbo que no admite demoras. Hoy, 26 de
junio, san Pelayo, tenemos ocasión
de navegar esta la barquilla cañí a la capa; o sea, cazar bien la velas, dejar
el foque a la contra y girar el timón para que nuestra proa busque el viento. Lope de Vega está presente en la España de hoy: “Pobre barquilla mía/ entre
peñascos rota/ sin velas desvelada, / y entre las olas sola: / ¿Adónde vas
perdida?/ ¿Adónde, di, te engolfas?...”.
jueves, 23 de junio de 2016
¿La tentación Negrín?; no, gracias.

martes, 21 de junio de 2016
Másteres no habilitantes
Cae en mis manos el boletín Aragón Universidad y en la tercera página leo que “la Universidad de
Zaragoza reducirá en un 20% el precio de la matrícula de la mayoría de los
másteres”. Al fin –pienso- la llegada de Lambán
a la Presidencia
de la Comunidad Autónoma
de Aragón ya va dando sus frutos. Pero un poco más abajo se señala que la reducción se aplicará a los másteres no habilitantes, los que no son necesarios para
ejercer. Mi gozo en un pozo. Y esas declaraciones las hacía el socialista,
aupado al Pignatelli con los votos de Podemos, en la jura de cargo del nuevo
rector, José Antonio Mayoral, el
pasado 25 de mayo. En resumidas cuentas, que los másteres habilitantes, como el
que tuvo que hacer mi hijo para poder impartir clases de Física y Química en un
instituto de Segundaria no tendrán tales beneficios. ¿Para qué sirve un máster no habilitante? Demagogia pura y
dura. En la página anterior hay una colaboración de Javier Barreiro, Elegía de
los gatos urbanos, interesante. Señala Barreiro que ya no se ven gatos en
los tejados urbanos y que sucede algo parecido con los gorriones de canalera.
Esas cosas pasaban en el Madrid sitiado. Los gatos se los comían, también los
gorriones que caían en los cepos. Pero aquello era explicable. Había verdaderos
maestros en la captura de todo lo que pudiese servir para echar a la cazuela.
Las lentejas, esas píldoras del doctor
Negrín, llegaron a ser un auténtico lujo. De hecho, nadie abandonaba las
filas para adquirir algo de comida aunque las bombas fascistas estuvieran
explosionando a pocos metros de distancia. Se llegaron a hacer tortillas con
mondas de naranja, chorizo de miga de pan con pimentón o merluza que no era
cosa distinta que rodajas de cebolla rebozadas
y fritas en un aceite infame. Los madrileños tuvieron que aprender la
universidad de la vida y a hacer másteres no habilitantes a base de
estrujarse el magín. Lambán, en vez de dedicarse a hacer demagogia con los
másteres, podría explicar a los zaragozanos la “movida” de Acciona descubierta en la trama de Plaza, donde afloran las deyecciones como en una fosa septica.
domingo, 19 de junio de 2016
Lo emérito no quita lo deseable
Aquí no interesa demasiado quien reina sino el que gobierna.
Está la prensa estos días muy machacona con los dos años de reinado de Felipe VI. ¿Se acuerda hoy alguien de
su padre? Yo creo que sí, pero no para bien. Sus casi cuarenta años de reinado
se fueron por el sumidero del olvido y las fotos del rey emérito, impuesto por Franco y descolgadas de los despachos
oficiales, ya sólo parecen cromos de las barajas de Fournier. ¿Qué diferencia existe entre un retrato arrinconado de Niceto Alcalá Zamora o de Amadeo I y otro de Juan Carlos de Borbón? Todos ellos fueron jefes del Estado con
mejor o peor suerte. Como digo, al español medio, al que madruga por ver dónde
buscar los garbanzos, no le interesa quien reina. Le interesan otras cosas más
de andar por casa, o sea, si subirá el pan, si podrán llegar a fin de mes con
un ridículo sueldo, o si los políticos de las listas cerradas impuestas por sus
partidos en este oligopolio desenfrenado serán capaces de cumplir sus promesas
electorales, en el supuesto de que triunfen en las urnas. Hoy el español
corriente, el que deja parte de su nómina para el Erario, tiene la vista más
cerca de san Pelayo (26 de junio)
que de don Pelayo, el primer monarca
del Reino de Asturias. La batalla de cada día por encontrar un trabajo aunque
sea de poca duración interesa más que la Batalla de Covadonga. El tiempo de reinado de
Felipe VI es a día de hoy menor que el tiempo de reinado de don Favila, hijo de don Pelayo, que manejó el Reino de
Asturias dos años, siete meses y diez días, o sea, hasta que tropezó con el
oso. El rey emérito, al abdicar la corona por tropezar con el elefante, debería haberse marchado también de
su residencia en La Zarzuela,
de la misma manera que un trabajador abandona la casa cedida por su empresa
cuando se jubila, o cuando su mujer, ama de casa, queda viuda por un accidente
laboral de su marido. Seguir disfrutando de cocineros, sirvientes, manutención y gastos generales de
luz, agua, exención de IBI, panteón en El Escorial, etc., con cargo al contribuyente,
o a Patrimonio, que viene a ser lo mismo, no parece que sea el estándar en un
Estado de derecho. El rey emérito dispone de una importante paga vitalicia,
escoltas, coche oficial, despacho en el Palacio de Oriente y residencia de
verano en Palma de Mallorca, esta última con cargo al Gobierno Balear. No está
nada mal para un exjefe del Estado. Pero su residencia particular debería
pagársela de su bolsillo. Sería una manera de dar ejemplo a los españoles
que no tiene dinero para vivir con la decencia necesaria y a los niños que se
van a la cama sin haber cenado, que son legión. Lo cortés no quita lo valiente ni lo emérito quita lo deseable.
sábado, 18 de junio de 2016
La pana y el terciopelo
Visito en La
Lonja una exposición de Chema
Conesa. El hilo conductor es el retrato, que domina con habilidad. Entre
esas fotos, dos veces aparece Cela,
en una de ellas con traje de judoka, dispuesto a hacer el nudo de Lambán al que dude del manejo de su péndola, “yo digo sancta Dei genitrix y tú dices ora pro nobis”, que cada artista tiene
su minuto de gusto y don Camilo ya
tiene su siglo de gloria, que gracias a Dios ya estoy hecho a mis manías y sé
distinguir un ojo de cristal de uno de verdad y un buen escritor de un jindo de
la India, o de
un perejiles con apendicuelos. En la
Plaza del Pilar y espacios inmediatos han puesto un mercado
medieval, con espadas, petos, espaldares, tenderetes donde se venden cucharas
de madera, marroquinería que huele muy mal, requesones, embuchados, untos, yerbas para curar el baile de san Vito o la piorrea, chiflos y zampoñas,
el que te adivina el futuro mediante la cartomancia, etcétera; lo mismo de todos
los años por estas fechas, solo que en el Medioevo no te cobraban siete euros
por un perrito caliente ni quince euros por un tenedor de madera de olivo. Y el
zurriagazo del cierzo haciéndonos creer que se estuviese terminado septiembre,
y los políticos entregándonos panfletos para que les votemos el día de san Pelayo sin recurrir a grandes
escenografías para transformar los problemas nuestros en sugerentes soluciones
para ellos, que uno ya conoce el paño y sabe distinguir la pana del terciopelo,
o sea.
viernes, 17 de junio de 2016
Tristeza
Disparate
Ahora, cuando en la última década el número de accidentes en
carretera ha disminuido casi a la mitad, la coalición política Unidos Podemos
ha tenido la irracional ocurrencia de pretender en su programa político adecuar las multas de
tráfico al nivel de renta de los infractores. ¿Y por qué no los franqueos de
cartas, el tiempo de internado en las cárceles, el precio de los menús en
bodas, bautizos y comuniones, las tarifas de cañas de cerveza en los bares…?
Uno, que ya tiene una respetable edad, ha visto a lo largo de su existencia
cosas incomprensibles, se ha encontrado en situaciones en las que ha sentido una
vergüenza ajena difícil de describir y ha
pasado por trances amargos de los que ha salido a flote echándole grandes dosis
de dignidad. Pero, pese a los años transcurridos, no acierta a comprender cómo
un partido político emergente, puede llevar en su programa semejante insensatez.
Menos aún, que el PSOE “vea con buenos ojos” dotar de “cierta proporcionalidad”
las sanciones de tráfico. Pues nada, que el Estado les rebaje también los
impuestos sobre carburantes, que les proporcione vales de comida para las áreas
de servicio y que les reduzca el IVA en las facturas de los talleres, cuando
quemen la junta de culata haciendo el bestia en carreteras secundarias. Si la Ley en la praxis no es igual
para todos, ¿por qué lo ha de ser el artículo 14 de la Constitución? A los
conductores con pocos posibles, en el supuesto de que Unidos Podemos y el PSOE
consigan hacer futuros pactos de gobierno, habrá que exigirles que, además del
permiso de circulación y de los justificantes de la revisión de ITV y del
seguro obligatorio de accidentes, lleven a bordo la última nómina y la Declaración del
Impuesto sobre la Renta
de las Personas Físicas, para que la Guardia
Civil, en su caso, pueda proceder a imponer la sanción a que hayan dado
lugar en función de sus recursos. Podríamos pasar del supuesto interés
confiscatorio a deslizar nuestro trasero por el tobogán de la demagogia. Y a
las posibles víctimas en carretera, que les vayan dando…
jueves, 16 de junio de 2016
García Margallo y su brindis al sol
La muerte Jo Cox,
diputada británica tiroteada y apuñalada
en Yorkshire ha sido la causa de que en Gibraltar se suspendiese hoy un
mítin relacionado con la campaña sobre la permanencia de Inglaterra en la
UE. A ese acto asistía el primer ministro
británico David Cameron, sobre la
que el ministro de Exteriores en funciones, García Margallo, ha considerado como “visita inoportuna”. Y Mariano Rajoy, para echar más leña al
fuego, ha indicado que “Gibraltar es español, con Brexit o sin Brexit”. A los
españoles no es necesario que los miembros de un Ejecutivo en funciones
nos recuerde que Gibraltar es una
colonia. El responsable de Exteriores ha redondeado sus afirmaciones señalando
que “el que avisa no es traidor”. ¿Avisar de qué? A García Margallo habría que
recordarle una vez más, porque no se entera, que
“El Rey Católico, por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este
Tratado [de Utrech] a la Corona
de la Gran Bretaña
la plena y entera propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente
con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha
propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para
siempre, sin excepción ni impedimento alguno”.
Y ese artículo X del Tratado está fechado en 13 de julio de
1713. La culpa de todo ello, en cualquier caso es de un Borbón, que nos costó la
Guerra de Sucesión, y del almirante Rooke, que ocupó Gibraltar en 1704. Las paces de Utrecht y Radstadt
consagraron el reparto del imperio español, establecido anteriormente por las
potencias. Felipe V, primer Borbón en España por testamento de Carlos II el Hechizado fue reconocido
como rey de España y de las Indias, con la garantía de que jamás podría unir
las coronas francesa y española; Carlos VI
de Austria lo fue como rey de Flandes, Milán, Nápoles y Cerdeña, es decir,
las posesiones europeas de la monarquía hispánica, menos Sicilia, que pasó a
Saboya. Inglaterra obtuvo las plazas que había ocupado: Menorca y Gibraltar, y
ciertas ventajas comerciales con América. Menorca fue recuperada para España en
1783 y desistía definitivamente en recuperar Gibraltar por la Paz de Versalles, después de haberlo
intentado por última vez en 1763. Dicho todo eso, considero que David Cameron
tiene el mismo derecho a visitar Gibraltar que Mariano Rajoy o Felipe VI de visitar Ceuta o Melilla,
aunque me consta que no lo hacen por no poner “nervioso” a Mohamed VI; por cierto, involucrado en los papeles de Panamá (El País,
08/04/16) a través de su secretario personal, el empresario Mounir Majidi, presidente a su vez del
grupo de empresas Siger, propiedad de
la familia real. A través de sociedades afincadas en las Islas Vírgenes
Británicas, Majidi gestionó la compra del velero Al Boughaz y la de un hotel en París por valor de 36 millones de
euros. ¡Conque a escardar cebollinos, ministro!
miércoles, 15 de junio de 2016
Tapas, nuestro patrimonio
Me entero de que la Real Academia de Gastronomía que preside Rafael Anson, se creó con tres fines:
influir en la oferta gastronómica, mejorar la calidad de vida de los españoles,
reducir costes sanitarios y aumentar ingresos por turismo. Pues bien, ahora el
Ministerio de Educación, Cultura y Deportes pretende declarar las tapas de las
barras de los bares Patrimonio Cultural
Inmaterial. Existen, además, otros expedientes en curso: la Trashumancia, la Semana Santa y el
Carnaval. Como ahora existe un día del año para cada cosa, supongo que esos
influyentes académicos de número serán los responsables de que se haya logrado
que mañana, día 16, esté considerado como el Día Mundial de la Tapa. También podría hacerse el Día Sin Comedor Escolar del
Niño Pobre; el Día de los Amigos del
Chiquiteo; el Día del Trabajador Que
No Llega a Fín de Mes; el Día del
Pobre de Puerta de Parroquia; el Día
del Rebuscador en los Cubos de Basura, etcétera. El ministro en funciones Iñigo Méndez de Vigo “avanzó esa idea
el pasado 31 de mayo a la directora general de la Unesco, Irina Bokova, durante la celebración de
un desayuno informativo. Según explicó en aquel momento, las tapas vienen de
una esfera localista, pero
actualmente se han convertido en algo que
pertenece al idioma universal. Méndez de Vigo, Barón de Claret, sobrino de Carmen
Díaz de Rivera y nieto de Carmen de
Icaza, está convencido de que uno va
a cualquier parte del mundo, pide tapas e inmediatamente sabe lo que recibe.
O sea, uno, pongamos por caso que ese uno soy yo, marcha unos días a Freetown,
donde hay catorce grupos étnicos, y entre pausa y pausa de los abusos contra
los derechos humanos, y en una tregua de los mosquitos que contagian la
malaria, me acerco a un ambigú y le digo al camarero, que es pariente lejano
por vía materna de Ahmed Trejan Cava,
que me ponga un vermú casero y una tapita. Y el camarero, de apellido Zanco, me saca una botella de vermú
rojo de Bodegas Valdepablo y unos
bizcochos de soletilla de la
Confitería Caro,
para untar en el vermú como si de cruasanes se tratara. Hombre, el bizcocho de
soletilla no es precisamente una tapa al uso, pero suele agradar a la
distinguida clientela que visita Sierra Leona como el que se acerca a la
madrileña calle de la Montera a comprarse unos
zapatos de chúpame la punta. Lo de la Trashumancia, la Semana Santa y el Carnaval lo
podemos dejar en cartera para mejor ocasión, o sea, que a la búlgara Irina
Bokova, acostumbrada al tarator y el banitsa no hay que marearla demasiado.
Bastante tiene ya con saber si la tapa, ese patrimonio cultural inmaterial español
es de gambas en gabardina, patatas revolconas, cazón en adobo, mejillones
tigre, revuelto de morcilla o papas arrugás con mojo, por decir algo suave que
no sé si reducirá los costes sanitarios, como pretenden los señores académicos
de mesa, mantel y que el último apague la luz.
martes, 14 de junio de 2016
Pompas de jabón
Me alegra saber que Clara
Janés, poeta y traductora, ocupa el sillón “U” de la RAE, dejada vacante por Eduardo García de Enterría, propuesta
por Anson, Margarita Salas y Soledad
Puértolas. En el camino ha quedado el canario Fernando Galván, rector de la Universidad de Alcalá
de Henares y catedrático de Filología Inglesa. Janés, Premio Nacional de Traducción se convierte en la séptima mujer
académica en activo de la
Española y la décima nombrada desde hace 300 años. Pero no
seré yo el que ensalce la figura de los académicos vivos. Para ello ya están
las revistas especializadas. Más
modesto, aprovecho el feliz acontecimiento, en el supuesto de que tal
acontecimiento sea feliz para los amantes de la Literatura, para
recordar un artículo de Julio Camba,
“Sobre los académicos” (Sobre casi nada, Espasa-Calpe,
colec.Austral, 4ª edic., Madrid, 1971) donde comienza escribiendo que “jamás
habrá demasiados obispos en la Academia
Española. Ni demasiados obispos, ni demasiados generales.
También puede haber algunos escritores; pero a condición de que nadie los haya
leído, por lo menos desde treinta años
antes de su elección. El público, dígase lo que se quiera, es un ente sumamente
modesto que lee a unos escritores y que admira a otros. Y un escritor que le
guste o que le interese nunca le parecerá lo bastante bueno para ingresar en la Academia”. No señalo a nadie, pero creo que Camba
tenía razón. Por asociación de ideas me vienen a la cabeza las figuras de los
entonces directores de ABC, Luis María Anson, y de El País, Juan Luis Cebrián. El ingreso de ambos en la RAE nunca llegué a entenderlo
suficientemente. Se contaba que ambos llevaron el periodismo a la Academia. Sí, en
efecto, y Mingote los chistes. Alfonso Ussía, que alguna vez acierta
en lo que cuenta, aseguraba que “Cebrián entró en la RAE por que Lázaro Carreter quería compensar el
fichaje de Anson. Y de ello dejó constancia en La Razón
el 24/06/2005. Decía entonces Ussía: “…cuando [Anson] fue propuesto para ocupar
el sillón vacante de José López Rubio
nadie dudó el acierto de su candidatura y el resultado fue clamoroso a su
favor. Pero surgieron los celos y los pactos. Y Fernando Lázaro Carreter
maniobró para que el ingreso de Anson se compensara con el de Cebrián para no
herir a la gran empresa a la que pertenecía. (…) Anson también olvida que ese
grna (sic) periodista del siglo XX fue director de Informativos de TVE con Franco vivo y Arias Navarro presidiendo el Gobierno. Que no fue fundador de El País. Ese periódico lo fundó Fraga Iribarne y sus primeros
directores en la sombra fueron Darío
Valcárcel y Carlos Mendo.
Cebrián es nombrado director de El País
cuando le hace una larga y esponjosa entrevista (sic, falta una “a”) Fraga
Iribarne, embajador de España en Londres y que publica en Gentleman. Cebrián no
ingresa en la Real Academia
como gran periodista. Lo hace para compensar el ingreso de Anson y no enfadar a
su grupo”. De igual manera, el 30/01/15 Cebrián y Anson recibían el doctorado honoris causa por la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid, con laudatio de los profesores José María Álvarez Monzoncillo y José Varela Ortega, respectivamente.
Eso fue como en las Vidas paralelas
de Plutarco: Arístides-Catón, Demóstenes-Cicerón,
Demetrio-Antonio, Teseo-Rómulo… Terminaba Camba su articulo, y a eso iba,
escribiendo que “talento literario lo hay en todas partes, hasta en los
pequeños periódicos, a diez céntimos el ejemplar, y la Academia, o no representa
absolutamente nada, o tiene que ser algo muy solemne. ¡Tan solemne como una
reunión de paralíticos en un asilo del Estado!”.
domingo, 12 de junio de 2016
Domingo, 26: san Pelayo
Hay plumillas que ya escriben sobre el nuevo Frente Popular que se avecina y nos
retrotraen a enero de 1936. ¿Qué temen? ¿Qué pueda sobrepasar Unidos Podemos al
PSOE, como señalan las encuestas? A esos plumillas del miedo, que ven barruntos
de tormenta en el horizonte electoral del próximo día 26 de junio, les recordaría que el
Frente Popular no fue el que nos llevó a la Guerra Civil sino la derechona
incivil más rancia de entonces y una parte del Ejército, provocando un golpe de
Estado con la bendición de la Iglesia
Católica, y que relacionó aquella traición al Gobierno legal
por parte de unos milicos patrioteros de mierda con una “cruzada de
liberación”. Las guerras civiles no las gana nadie. Porque, como señala Jorge M. Reverte en la introducción a su
ensayo El arte de matar, “una guerra
es al fin y al cabo la movilización de todos los recursos posibles para
conseguir la destrucción de un adversario. Eso es imposible de hacer sin
matar”. Pero la voluntad popular, expresada a través del sufragio universal,
como sucederá el próximo día de san Pelayo, parece que no agrada a unos
reaccionarios que, como hace ochenta años, piensan hoy, todavía, que la
libertad ciudadana puede aplastarse con varios tabores de regulares, unos
camisas azules mamporristas, unas arengas desde los púlpitos al estilo de Plá y Deniel y de Gomá y un nuevo ardoroso Yagüe,
si no existe, lo inventamos, ejerciendo de verdugo en la plaza de toros de
Badajoz. Para Yagüe era una rémora tener que transportar a más de 4.000
ciudadanos apresados en su avance hacia Talavera de la Reina. Optó por la
“solución” más sencilla. En fin, dejémoslo ahí. Los reaccionarios de hace
ochenta años ya no existen, pero sus genes están en sus nietos; o sea, en buena
parte de los que ahora han hecho la corrupción política más vergonzosa de que
se tiene recuerdo. Hace pocos días, el anterior Jefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, declaraba que no
pensaba escribir sus memorias porque, de ser así, “tendría que contar
mentiras”. Verás el día que se entere Rajoy
de que existe el cúbito de uno de los brazos de san Pelayo en el monasterio de monjas benedictinas de Antealtares,
en Santiago de Compostela. Seguro que Rajoy le pide a Marhuenda que lo pille al descuido, como hizo el electricista José Manuel Fernández Castiñeiras con
el Códice Calixtino, y se lo lleve a La Moncloa. Hay
antecedentes con Franco, la mano de santa Teresa y la maleta olvidada del
general Villalba Riquelme que
descubrió Pedro Sáinz Rodríguez,
siendo ministro de Educación, sobre una mesita de El Pardo. Según contó a El País en 1982, “mientras hablan,
Franco se entretiene firmando condenas de muerte. Sólo se interrumpe para mojar
picatostes en una taza de chocolate y comérselos con mimo”. Franco tomó Madrid
el día del nacimiento de la santa; Marhuenda por Rajoy, mata, y san Pelayo, si
consigue don Tancredo ganar las elecciones generales, será el santo de su devoción. Unos se
aprovechan de restos de santos que les ayudaron a ganar batallas; y otros, como
los nazis, de la ideología de Nietzsche para
incorporarla a su filosofía política. El diario El Mundo contaba una anécdota sobre el otro brazo incorrupto de
santa Teresa: “Una peregrinación de carmelitas viajó a Estados Unidos a visitar
a unas correligionarias, y para darles una alegría mística, se llevaron el brazo
con ellas. Cuando el barco llegó a Nueva York, tuvieron que rellenar un
cuestionario en la aduana, y al no encontrar en el arancel una partida de
reliquias religiosas, el funcionario puso una cruz en “conservas
y salazones”.
viernes, 10 de junio de 2016
Ranking de tristeza
Sevilla, esa ciudad de luz y aviones acharolados y limpios,
o de vencejos, se ha convertido, según Antonio
Burgos, en esa “pobre ciudad donde el Ayuntamiento se hace
rico consintiendo tanto velador y tanta mugre turística”. Hombre, Burgos, a los
turistas con posibles y sin posibles hay que tratarlos con más respeto, digo
yo, que siempre se dejan algo de dinero en las casas de pupilaje, en la
hostelería y comprando recuerdos de su estancia. Cierto que durante “el calor, la calor, los calores y las
calores”, como dice Burgos que decían los hermanos Álvarez Quintero, se llenan las aceras en la atardecida de “guiris low cost de paella y sangría, un bar
junto a otro bar, una tienda de camisetas junto a otra tienda de camisetas”,
etcétera, pero resulta que todos los turistas que llegan a Sevilla no pueden
permitirse el lujo de ir al Hotel Alfonso
XIII, al Gran Melía Colón, al Eme
Catedral, o al Barceló Sevilla Renacimiento, que tienen
más estrellas en sus fachadas que el general Eisenhower, ni dar un paseo en coche
de caballos por el que te cobran, si te descuidas, mucho más que el establecido
en las tarifas del Ayuntamiento, haciendo creer a los turistas que esos precios
son los oficiales. Para respaldarlo, esos pícaros cocheros llevan
un mapa del recorrido del paseo con otras tarifas impresas al dorso,
encabezadas incluso por el logotipo de la Oficina de Turismo. A Burgos habría que decirle,
también, que los guiris low cost de
paella y sangría son estafados a la primera de cambio por una mugrienta
chusma de camareros, no todos, claro, que por el hecho de hablar en otra
lengua, o en un castellano entendible, que no es poco, son presas fáciles de
camelar de la forma más burda y de ser tomados por incautos. Como es natural,
todos no caemos en la trampa. Burgos encuentra
todo mal, hasta las sillas plegables compradas en los chinos o en Ikea que los sevillanos llevan desde
sus casas hasta los recorridos procesionales. A Burgos, en fin, le pediría un poco de
respeto con los visitantes a Sevilla, y al resto de Andalucía, donde por
desgracia reside el epicentro del paro, del abandono escolar y de las 35
peonadas. ¡Ya vale, hombre, ya vale!
miércoles, 8 de junio de 2016
Del bodegón de puntapié al fast-food
A cualquier cosa le llaman mantón de Manila. El “barco” que
cruzaba las aguas de Zaragoza entre el Club
Náutico y lo que queda de la Expo, o sea, la pasarela del Voluntariado, se marcha con
la música a otra parte. El flamante “barco” no era otra cosa que un catamarán-golondrina
de chicha y nabo que botó en el Ebro el socialista Juan Alberto Belloch siendo alcalde de Zaragoza. El actual alcalde,
de Zaragoza en Común, Pedro Santisteve,
no considera necesario tener que dragar
el río para que viaje por sus aguas un barquito casi de juguete y con una
cincuentena de turistas por un día. El Ebro es un río “vivo” que tan pronto va
casi seco como lleva un gran caudal. Como escribía Herminio Picazo, La Opinión de Murcia (06/03/15), “los ríos son
entidades vivas, dinámicas, actuantes, no cauces inmutables de desagüe de
agua”. Y eso lo sabe bien la Confederación Hidrográfica del Ebro, los agricultores que sufren avenidas indeseables y hasta
el tonto del puño y la rosa que asesoraba a Belloch echándole moscas vivas en
el gin-tónic como repaso intensivo
del Principio
de Arquímedes. Los turistas que
visitan Zaragoza tengo comprobado que son de un día, o de dos días y una noche,
que viene a ser parecido. Llegan, salen del hotel y se quedan con la mirada
extasiada en los cristales de Las Palomas
como los mosquitos en una farola; visitan el Pilar, ven las bombas
colgadas cerca del camarín de la Pilarica
y se marchan sin entender nada; más tarde intentan visitar la Seo y se desinflan cuando les señalan
que hay que pasar por taquilla; se acercan hasta la Plaza de España; regresan al
hotel por donde han venido; se hacen unas autofotos, los pijos dicen selfies,
con la estatua de Goya de fondo; cenan algo ligero y a la mañana siguiente, casi al
alba, se largan en autobús camino de Barcelona, o de Toledo, o del castillo de Loarre, ese nido de águilas
fundado por Sancho III el Mayor para
controlar el Reino de Navarra y que da mucho de sí, es decir, que el guía puede
contarles que allí murió el conde don
Julián y que algunos han conseguido ver su fantasma entre los muros,
también el de doña Violante, sobrina
del Papa Luna. Más tarde, Sancho Ramírez –según les relata el
guía- hizo una iglesia y llevó a una congregación de agustinos para que el “tolle, lege”, que escuchó san Agustín mientras miraba las tapas
de un libro que leía su amigo Alipio,
estuviesen en todas las salsas en un
territorio de analfabetos: “No hay
olla sin tocino / ni sermón sin agustino”. En Zaragoza, por desgracia,
hasta la hostelería ha dejado de ser lo que fue. Todavía en algunos
restaurantes escriben en una pizarrilla el menú del día y, debajo, como un
estrambote, el mantra de “IVA no incluído”, cuando cualquier hostelero debería
saber que el precio del menú ha de ser definitivo y debe indicar el importe
total, sin coletillas. Y los turistas, que ya van aprendiendo y están
resabiados a fuer de ser engañados, terminan sentándose en un Burger King, como los que ya había en la España en el siglo XVII, aunque se llamasen de
otra manera. Como señala María Isabel
Sánchez Quevedo en su libro Un viaje
por España en 1679 (Akal Ediciones, 1994), “lo que más abundaban eran unos
tenderetes ambulantes que se situaban en las esquinas. A modo de cocinas
públicas, en los llamados bodegones de
puntapié se preparaban grandes pucheros de caldos no muy recomendables.
Solían ser visitados por gente de muy bajo poder adquisitivo”. Vamos, como
ahora, sólo que los pucheros de caldo se han sustituido por hamburguesas con
patatas fritas. Yo recuerdo en mis viajes a Lisboa que tanto los restoranes de
mantel como los sitios de fast-food
cerraban muy pronto. Pero existían para alivio de los españoles, que casi
juntamos la cena del día anterior con el desayuno del día siguiente, algunos
lugares donde se podía tomar un plato de sopa, (caldo verde, sopa de nabicas, etc.) cuando gran parte de las casas
de comidas ya había bajado la persiana, que lo suelen hacer sobre las 21 horas,
según los husos de Portugal y no de Alemania; como, misteriosamente, nos impuso
Franco a los españoles en 1942 para tener el mismo huso horario que la Alemania nazi.
martes, 7 de junio de 2016
Mucho "busto" en conocerle
Estoy en contra de cualquier tipo de violencia y de que se
derriben estatuas con presunta premeditación y alevosía. Y aclarado eso, diré
que no encuentro mal que se termine de una vez con los símbolos del franquismo,
si queremos que España funcione de forma parecida a como lo hacen en el resto
de Europa. En este país, que yo sepa, no fue nunca condenado por la actual
derecha política el golpismo militar y la trama civil que nos llevó a la Guerra Civil ni sus símbolos,
que todavía quedan. No hay que olvidar, por otro lado, que Alianza Popular fue
un partido político formado en su día por siete exministros franquistas, entre
ellos Manuel Fraga. Hoy me entero de
que unos individuos han tirado al suelo en Villalba (Lugo) el busto existente
en su memoria. ¡Hombre, qué modales! ¿Y si lo llegan a romper? En efecto, Fraga
fue presidente de la Xunta
de Galicia, como recuerda hoy el diario ABC, pero fue también otras muchas
cosas, entre ellas ministro durante la Dictadura y ministro del Interior en el primer
gobierno de Arias tras la muerte de Franco. ¿Ya nadie recuerda los sucesos
de Vitoria? ¿Tan mala memoria tenemos los españoles? Villalba es sitio donde
nació Fraga y donde se ceban los mejores capones. Aunque ya tengo mis dudas al
respecto. Si hago caso a Pepe Iglesias,
excelente gastrónomo gallego, no es lo que parece: “Los animales que se venden
con todo boato como ‘Capón de Villalba’
en la feria organizada por el Exmo. Ayuntamiento cada 19 de Diciembre, ni son
capones, ni son de Villalba, así pues se puede afirmar que son un fraude
promovido por esa corporación. Para más dolo, a la
entrada de la feria hay un comité de veterinarios que examinan todos los pollos
que pretenden entrar en el recinto, excluyendo del certamen a todos aquellos
animales que carezcan de sus atributos sexuales, léase testículos. Es
decir, que los señores veterinarios contratados por el Exmo. Ayuntamiento,
certifican cada año que todos los pollos vendidos como capones en esa feria,
están sin castrar. Es un hecho fácilmente comprobable, que estos, los capones
sin capar, tampoco pertenecen a las razas reconocidas como propias de la
región, sino que son foráneas”. (…) “No es un capricho sádico el castrar a estos animalitos,
sino que esa operación tiene una función muy concreta, la de modificar el
metabolismo del ave durante su crecimiento, lo que provoca una infiltración de
grasa en su musculatura que da por resultado una carne jugosa, fina y sabrosa,
en vez de ese montón repugnante de grasa acumulada en el tejido adiposo del
animal que se exhibe en las actuales ferias como garantía de que allí todo se
hace mal”. En fin, ya se lo preguntaremos a Gerardo Criado, alcalde del PP, que tan indignado parece ahora con
el derribo del busto de Manuel Fraga, colocado frente a su casa natal en 1970.
No es la primera vez que sucede. Lo del fraude los capones, tampoco. Política y
gastronomía, sobre todo cuando se pagan en el restoranes de lujo copiosas
comilonas con cargo al contribuyente, suelen ir de la mano. Tal vez por ello,
haya tenido esa asociación de ideas.
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