Leyendo hoy la columna de Luis María Anson (“Zapatero”) en La Razón, me sorprende su moderación con respecto a Rodríguez Zapatero, estos días tan vilipendiado en la prensa de la derecha. Anson desea no entrar en ciertas consideraciones sobre el expresidente, sobre el que tiene un buen concepto, hasta que no se pronuncie la Justicia. Sobre Sánchez y la bancada que le sostiene en pie no opina lo mismo ese experto periodista, cuando señala al comienzo de su artículo que “la bancada socialista, tan mansurrona y lanar, se ha alineado dócilmente, como un solo borrego, tras el carnero adalid”. Reconozco que Sánchez (el carnero adalid) no pasa por su mejor momento político, y que, como señala Anson con respecto al PSOE“ha sido descuartizado electoralmente en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía”. Pero, como decía un amigo ante los reveses que le había dado la vida:“Más se perdió en Cuba”. Falta un año y algo más para el término de la actual legislatura y un año en tiempos de tribulación es mucho tiempo, demasiado tiempo. Sobre Rodríguez Zapatero, el magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, solo tiene indicios de desajustes económicos en el rescate de la compañía aérea “Plus Ultra”. No me costa que se hayan demostrado “mordidas” del expresidente o de sus hijas. Y sin pruebas de culpabilidad no puede haber veredicto de condena. Añade Anson:“La ira que en muchos provoca la persistencia de Sánchez en mantenerse sentado sobre la silla curul del palacio de la Moncloa ha multiplicado la denostación de Zapatero”. Mientras tanto, Núñez Feijóo intenta camelar a Junts per Catalunya y al PNV para que le ayuden a salir airoso en el supuesto caso de poder presentar una moción de censura. De no ser así, las cuentas no le salen. Pero ninguno de ellos (ambos de derechas) está dispuesto a facilitar un posible gobierno del PP y Vox. Y el silencio actual de ambos partidos inquieta y se puede cortar con un escalpelo. Cometer el error de presentar una moción de censura contra Sánchez sin los apoyos necesarios sería darle un balón de oxígeno al actual presidente. Y él lo sabe. De todas las formas, los españoles no parece que estén en shock. Bastante tienen con seguir viviendo aunque sea de milagro.
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