Vamos a ver si lo
entiendo. Fernando Grande-Marlaska afirmó
que el CNI no había avisado sobre lo que se cocía en Marruecos y de lo que estaba por llegar a Ceuta. Y Margarita Robles aseguró que el CNI
avisó el día 29 de julio de forma oral a la Delegación del Gobierno en Ceuta de
lo que iba a ocurrir los días 30 y 31, pero no explicó si los servicios de
inteligencia habían avisado expresamente de la magnitud del número de personas
que accederían a Ceuta desde Marruecos. Vamos a necesitar un polígrafo para
saber quién de los dos dice la verdad, porque da la sensación, como digo, de
que el centro de Inteligencia de la Cuesta de las Perdices estuviera gobernado
por el “Superagente 86”. Pero ahí no quedó la cosa. El portavoz parlamentario
del PSOE, Patxi López, ha asegurado
ayer, miércoles, que las versiones dadas sobre Ceuta por los ministros de Defensa
y de Interior pueden ser verdad a la vez. Esto es como aquel dicho del baturro:
“Entre todos la mataron y ella sola se murió”. De tanto marear la perdiz, al
final va a resultar que el CNI avisó que iban a entrar en Ceuta marroquíes,
pero al no señalar la magnitud, los ministros, uno y la otra, pensaron que iban
a saltar la valla unos pocos, los que se necesitan para echar una partida de
guiñote por parejas con derecho a revancha. Ahora viene cuando la matan, que
diría aquel. Los consejeros autonómicos de Vox en aquellas comunidades
donde gobiernan al alimón con el PP se niegan a acudir a la reunión con
Infancia, y Azcón, Guardiola y Mañueco, sus socios de gobierno en Aragón, Extremadura y Castilla y León,
respectivamente, han decidido mirar para otro lado como si la cosa no fuera con
ellos, dejando in púribus, sin poder re reacción al presidente de la ciudad
autonómica Juan Jesús Vivas y sin árbol
donde ahorcarse. Por si ello fuese poco, la portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, Miriam Nogueras, ha rechazado formalmente
la acogida de nuevos menores extranjeros no acompañados
en su región debido a la saturación de su sistema asistencial y como medida de
presión política, al tiempo que exige la transferencia de
las competencias de inmigración a la
Generalitat. Entiende que “el Gobierno español intenta repartir las
consecuencias de su dejadez y hacer que Catalunya pague la factura”. Hombre, a
lo sumo será la parte alícuota. Mientras tanto, a Sánchez, que ha estado casi un mes muy relajado en La Mareta (solo
estuvo en una ocasión en Ceuta) le tocará ahora bailar con la más fea la pieza más
larga. “Son gajes del oficio”, como
cuentan que dijo Alfonso XIII el 31
de mayo de 1906 frente al número 88 de la calle Mayor de Madrid cuando vio que
había salido ileso. Ahora la bomba no va camuflada en un ramo de flores como hizo
Mateo Morral, sino que la forma
explosiva en la que han llegado 80.000 ciudadanos marroquíes tuvo el plácet de Mohamed VI. Tanto es así que, tanto el ministro de Justicia,
Abdellatif Ouahbi, como el ministro de Asuntos
Islámicos, Ahmed Toufiq, han
reavivado la llama de la reclamación de soberanía de Ceuta y Melilla y han hablado de la "liberación" de
ambas ciudades en presencia del rey alauí. No tienen en cuenta que la soberanía
española sobre esas plazas data de los siglos XV y XVI (Melilla en 1497 y Ceuta
en 1580), mientras que Marruecos se independizó en 1956, tras poner fin a los
protectorados de Francia y España
establecidos en 1912 mediante el Tratado de Fez. El sultán Mohamed V, hijo de Muley
Yusuf, de
la dinastía alauita, se convirtió en rey del nuevo Estado. Pero de eso a la
pretensión de que Ceuta y Melilla pertenezcan a Marruecos va un abismo, lo diga
el sátrapa malencarado (que dice ser 'primo' del rey de España) o su porquero, al que no tengo el gusto de conocer.
Que a mí me conste, Felipe VI y
Mohamed VI no tienen parentesco real de sangre, sino que se llaman "primos"
de manera figurada porque sus padres, Juan
Carlos I y Hasán II, se trataban
como “hermanos”. Debió de ser hasta la “Marcha Verde”, claro. Ahora, con la "Marcha Azul" lo de pariente es un sarcasmo. Ya lo dijo el marqués de la Valdavia: "La familia es una importante institución de muy difícil manejo". Pero el refrán castellano va más lejos:“Amigo que no da (en este caso
primo) y cuchillo que no corta, si se pierden poco importa”. Hay veces en las que al perder un amigo tóxico no se es consciente de lo que se gana, sobre todo en salud.
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