domingo, 27 de julio de 2008

Hombres de provecho

Hace ya algún tiempo que me juré a mí mismo no volver a recordar el cada día más lejano pasado infantil. Cada crío es, de alguna manera, un muñeco del pim,pam,pum de ese ser adulto que ejerce de tutor,llámese padre putativo, maestro de escuela, o cura que adoctrina con el carca y machista catecismo, quién reprende al aprendiz de honmbre por chorradas, aconsejando de qué forma se debe actuar para llegar a ser "hombre de provecho", que nunca he entendido bien a qué se refería el provecto en cuestión al manifesta de forma contundente tal supuesto, ( siempre con el énfasis de "Santiago y cierra España", o "nuestro destino en lo universal"). Se confunde ser corto en edad con ser obtuso en entendederas. Molentan tanto el tono de voz como los ejemplos estúpidos muchas veces empleados.
Cada ser humano debe sentirse encantado de conocerse por el hecho de ser irrepetible. No debemos olvidar que los individuos forman parte de las familias, que éstas componen los Estados y que los Estados foman parte de la humanidad. En consecuencia, al futuro ciudadano adulto habrá que respetarle siempre, enseñarle a caminar solo, procurarle los estudios necesarios hasta alcanzar su madurez intelectual, no adoctrinarle nunca en cuestioes de fe, y sobre todo, dejarle expresarse a su albedrío. Ser librepensador equivale a estar fuera del rebaño de alienados. Aunque, también, el responsable de ejercer la tutoría deberá evitar en lo posible que ese muchacho, con la llegada de su pubertad, pueda fenecer ahogado dentro del recinto de su soberbia.

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