Estos días se escribe mucho en la prensa sobre Pío Baroja, coincidiendo con el sexagésimo
aniversario de su muerte que se conmemoró ayer, 30 de octubre. Baroja es un
triedro, el médico, que estuvo en el Balneario de Cestona, el panadero y el
novelista. Muchos de los personajes de sus novelas son vagabundos, como luego
acontecería en la obra de Cela. Como
escribió Justo Fernández López, “el núcleo de muchas de sus
novelas lo forma una especie de terapia que consiste en deambular, andar,
vagar; una terapia contra la melancolía. Sus personajes vagabundean, charlan y
hacen teorías. El vagabundeo aventurero de los personajes de Baroja está
impulsado por la energía del hombre independiente que no se quiere someter a la
sociedad. Para Baroja consiste el sentido de la vida en este constante
vagabundear sin meta alguna; en el encuentro constante con hombres que aparecen
y desaparecen sin dejar huella; en la observación y crítica de la vida; en la
acción por la acción sin sentido final alguno”. (…) “A veces parecen sus
novelas un montón de anécdotas. Por eso decía Baroja que una novela larga
siempre será una sucesión de novelas cortas”. Con Cela sucede algo parecido. En
sus viajes (Viaje a la Alcarria, El gallego y su cuadrilla…, etc.) aparecen
en todos ellos una serie de personajes que pasan casi de refilón, que se topan
con el viajero, o con el vagabundo, en sus trochas y dialogan aunque no mucho,
a veces comparten fonda, casi siempre fuman un cigarro juntos y se les termina
por perder de vista en media página. Para Baroja las visiones de Castilla son
como los trazos de Zuloaga: tétricos
y nada edificantes. Para Cela, en cambio, cada viaje por Castilla la Vieja, por La Alcarria, por el Pirineo de Lérida, por Andalucía, o
desde el Miño hasta el Bidasoa, constituye un ejercicio pedestre entre
paisajes, ríos o ciudades de medio pelo sin mayores pretensiones. Sólo el deseo
de distraer al lector, que le acompañará como si fuese su sombra cuando goze
con su lectura. En su ensayo Cuatro
figuras del 98, Cela, al hacer
referencia a Baroja, dice de él: “El porvenir en el que Baroja creía y con el
que se entusiasmaba, fue siempre pretérito”. (…) “Baroja, inmerso de hoz y coz
en el siglo XIX, llamó siempre porvenir a lo que ya había pasado”. En otro de sus
ensayos, Recuerdo de don Pío Baroja,
al hacer referencia a su muerte, cuenta Cela: “En su casa, la noche que murió,
no hablaban de él más que las mujeres. Los hombres fumábamos pitillos y
decíamos que hacía frío o que si Rusia tal y Estados Unidos cual. Esto fue lo
que me dio más la impresión de que Baroja, contra todas las apariencias, no
estaba muerto más que para el registro civil, esa minucia”.
lunes, 31 de octubre de 2016
No me mates con tomate...
Acabo de leer con atención un editorial de El País, “La trampa retórica de servirse de
los abuelos”, firmado por José Andrés Rojo. Y se hace referencia a Gabriel Rufián y a Pablo Iglesias, pues ambos, por separado, mentaron a sus
respectivos abuelos, a los que consideran socialistas de ley. Es bueno que todos, también ellos, estén orgullosos del
pasado de unos abuelos que sufrieron la Guerra
Civil, primero, y la larga dictadura de un sátrapa, después,
sin reproches y sin pasar facturas a nadie. ¿Qué argumentos hubiese querido Rojo que expusieran en la tribuna del
Congreso ambos diputados? ¿Eso es retórica pringosa? En efecto: nadie en su
sano juicio entiende que cómo, salvo honrosas excepciones, los socialistas,
principal partido de la
Oposición, se pusieran de rodillas con su abstención y dieran
el poder al candidato de un partido corrupto a cambio de nada. Fue el temor,
sí, el temor, a que hubiese terceros comicios, con todas sus consecuencias
negativas para ellos. Sabían por las encuestas, también por la opinión de la
calle, que el sorpasso de Podemos
estaba asegurado y que el PP remontaría en votos como la espuma de la cerveza.
Y, ante tales temores, decidieron poner la venda antes de la herida. Era aquello de “que viene el lobo”; y como en la fábula
de El escorpión y la rana el anfibio
anuro ayudó a pasar el río al arácnido poniéndose debajo ante la promesa de que
no iba a hacerle ningún daño. Y a mitad del trayecto, el escorpión picó a la
rana con el argumento de que no tenía elección,
que era su naturaleza. Pues bien, es evidente que en una guerra entre
hermanos, como sucedió aquí, sólo la derrota era posible. Pero unos lo pasaron
peor que otros al término de la contienda y muchos años después. Sólo acierta
Rojo al final, cuando entiende que “a los abuelos [a aquellos abuelos, supongo
que querrá decir], por lo menos, se les debe un minúsculo respeto”. También se
les debe a los de ahora. El hambre crece en España. Sólo hay que echar un
vistazo a los informes de Cáritas. Y muchos de los actuales abuelos, con
pensiones de miseria, se ven en la disyuntiva de tener que ayudar a hijos, yernos, nueras y
nietos sin recursos. Y esa tragedia de hoy algo tiene que ver con aquella
reforma in extremis del artículo
135 de la Constitución entre PP
y PSOE, firmada con nocturnidad, alevosía y sin el refrendo de los españoles, una
noche de verano de 2011 entre Rodríguez
Zapatero y Rajoy, para
garantizar el Principio de Estabilidad Presupuestaria en las Administraciones Públicas,
y donde se introdujo lo siguiente: “Los créditos para satisfacer intereses y
capital de deuda pública se entenderán siempre incluidos en el estado de gastos
presupuestarios y su pago gozará de prioridad absoluta”, clarificando así que ante la disyuntiva de satisfacer distintos
tipos de gastos, prestaciones por desempleo, jubilación, pobreza o exclusión
social, por poner algunos ejemplos, la principal norma del ordenamiento
jurídico español exigiría al conjunto de las Administraciones
Públicas el pago preferente y prioritario de las sumas de capital e intereses
a todos aquellos (banca, inversores, instituciones financieras, ahorradores)
poseedores de instrumentos y títulos de deuda pública. En suma, tanto el PP con
la Gürtel, por
poner la muestra de un botón, como el PSOE con los ERE, por poner la muestra de
un ojal, nos perdieron el respeto hace ya mucho tiempo. Pero unos mandan por la
parálisis de un dontancredismo que ha ejercido su magnetismo catatónico sobre
las clases pasivas; y los otros, miren
ustedes por dónde, se encuentran a un tris de desaparecer del mapa político por
seguir las directrices de la encantadora de serpientes Susana Díaz, actual presidenta
de la Comunidad
donde existe mayor pobreza.
domingo, 30 de octubre de 2016
Triste foto
La foto de ayer al término de la investidura, estrechando la
mano Antonio Hernando a Mariano Rajoy, me recordó el cuadro de La
Rendición de Breda.
En el campo de batalla quedaban los cadáveres de Pedro Sánchez, que ese mismo día aparecía ante los micrófonos como Boabdil el Chico, el último emir
musulmán del reino nazarí tras la pérdida de Granada: “Llora como mujer…”,
etc.; y de otros quince compañeros de partido que jamás volverán a salir en la
foto. Aquí parece que todavía no se ha acabado esta guerra interna entre
socialistas, que lleva camino de convertirse en otra Guerra de los Treinta Años que todos sabemos cómo terminó. Aquella,
la de los Treinta Años, con la derrota de España y la independencia de los
Países Bajos; la de aquí, la de los socialistas, lleva camino de terminar como
el rosario de la aurora, o sea, a farolazos. Entre tanta polvareda desapareció don Beltrán y los de Podemos afilan los
cuchillos tras la inyección de hepal-crudo
y la cucharadita de fercobre fólico que
les ha administrado Gabriel Rufián,
portavoz adjunto de ERC, desde la tribuna de oradores del Congreso, donde éste
se vino arriba como los toreros de postín y abrió la caja de Pandora. Ana Pastor brincó en el asiento como si le hubiesen colocado una
sarta de petardos, y los socialistas presentes, a los que acusó de Iscariotes “por doblegarse a la cacique Susana Díaz, que gobierna la Comunidad Autónoma
con una de las tasas de paro y fracaso escolar más altas”, agachaban la
cabeza muertos de vergüenza. La dignidad del vencido no estuvo presente, como
sucede en el óleo de Velázquez. Eso,
a mi entender, fue lo peor de todo.
sábado, 29 de octubre de 2016
Las milongas de Elena Allué
El Partido Aragonés,
que firmó un pacto de gobernabilidad con el PP (además de Foro Asturias,
UPN y Coalición Canaria)
ha criticado en las Cortes de
Aragón de mermar en un 39% las subvenciones a las Casas de Aragón en el exterior
de la Comunidad. En
ese sentido ha expresado la diputada del PAR Elena Allué de Baro (portavoz de su partido en la Comisión de Hacienda de
las Cortes) que tal circunstancia “pone en serio riesgo la difusión de la
identidad aragonesa”. Esa misma diputada había criticado el pasado mes de junio
la subida de impuestos del gobierno de Lambán,
señalando que “el equilibrio presupuestario era fundamental para salir
adelante”; y también dejó claro que “en Aragón son más caros los
servicios por sus especiales peculiaridades como son la densidad de población, la dispersión y el
envejecimiento”. Pues bien, con esos bueyes hay que labrar estos campos; es
decir, si esa diputada autonómica considera que en Aragón, dadas sus
peculiaridades, resultan más caros los servicios, no se comprende que desee dotar de más dinero a las casas
regionales que existen fuera del territorio. La jota es sagrada, el trigo es
sagrado. Existe, aunque esa señora lo desconozca, un orden de prioridades a la
hora del reparto del dinero público si se desean cumplir con los objetivos de
déficit a los que obliga el Gobierno central. Y por estos páramos, por encima
de las castañuelas, los guitarricos y los pintorescos trajes regionales están
las competencias transferidas (Educación, Sanidad, Servicios Sociales, etc.)
donde sería deseable que no existieran fisuras. Puede ser que las cantidades
donadas a esas entidades folclóricas a las que hace referencia la señora Allué
sean cada vez más exiguas, y que esos
66 centros aragoneses en el exterior estén dotados con unas ayudas de 199.000
euros frente 438.568 de años anteriores. La señora Allué debería ser
consciente de que el actual presupuesto de la DGA tenía un descuadre inicial (a la llegada de
Lambán a Gobierno de Aragón) de 200 millones de euros; y que, como no podía ser
de otra manera, había que atender las deudas y los compromisos adquiridos
durante el gobierno de la señora Rudí. No
sé si me explico, no sé si me entiende.
viernes, 28 de octubre de 2016
Missa pro defunctis
En el supuesto de que el PSOE decidiera expulsar de su
partido a los diputados que rompan su disciplina mañana, habría que dedicarles
a esos “espabilados” una missa pro
defunctis. Han decidido abstenerse mañana sábado para permitir el gobierno
de Rajoy. Dicen que lo hacen por
España. Ja. Eso mismo decía el abuelo de Felipe
VI. Digamos la verdad: lo hacen por miedo. Miedo a que los españoles
podamos ir a las terceras elecciones, y entonces posiblemente el PP se acerque
a la mayoría absoluta. Miedo a que los socialistas pierdan muchos escaños y los
que queden deban irse al “gallinero”.
Miedo a que Pablo Iglesias les haga
el sorpasso sin echar los
intermitentes. Miedo a que dejen de ser el primer partido en la Oposición. Miedo,
en fin, a terminar como UCD. Ya le gustaría a Rajoy ir a las terceras. Ganas no
le faltan. En la prensa ya se ha producido un sorpasso: La Razón
adelanta en difusión al ABC. Marhuenda está que se sale. Agustín Valladolid cuenta en Vozpópuli que le llamó la atención que Monedero llamase “idiotas” a
determinados diputados. Nos aclara que debía referirse a la acepción griega del
término “idiotes”, “que describe a los políticos que por delante de los asuntos
públicos colocan sus intereses particulares”. ¡Señor, qué cruz!, aunque
sea la de Borgoña.
jueves, 27 de octubre de 2016
Entre el Oriamendi y el esplín

martes, 25 de octubre de 2016
Lapsus inexpliables
Repasar la historia reciente de España, pongamos de las Cortes de Cádiz a la abdicación de Juan Carlos I, equivale a bucear en una
espiral de intrigas y sangre en un país lleno de lapsus inexplicables y de
paradojas absurdas. El BOE se olvidó
el jueves 20 de noviembre de 1975, pese a ir orlado de luto, de hacer un
comunicado oficial de la muerte de Franco.
Lo mismo puede decirse, tanto de la despedida del Consejo de Regencia –asunción
prevista por la Ley Orgánica del Estado y por la Ley de Sucesión, a pesar del automatismo de
su ejecución-, como del número 282 de la Gaceta de Madrid, de fecha 24 de noviembre de
ese año y primero publicado desde la coronación de Juan Carlos de Borbón, hasta
entonces Príncipe de España, donde aparece como disposición más destacada una “Orden por la que se determina la normativa
y trámites que han de cumplirse en las operaciones efectuadas al amparo del
régimen de Tráfico de Perfeccionamiento Activo”, sin la menor mención a la
solemne jura real llevada a cabo por el príncipe en las Cortes sólo 36 horas
antes. Por si todo ello fuese poco, a Franco se le olvidó bastantes años antes derogar la Constitución de 1931 y la forma de Estado que
constituía la II República Española.
Pobreza en Los Pajaritos
Los datos elaborados por el Instituto Nacional de Estadística revelan que cinco de los diez barrios más pobres de
España se encuentran en Sevilla. Susana
Díaz, presidenta de esa Comunidad, como el socialista Juan Espadas, alcalde de Sevilla, deberían hacérselo mirar. Según El Correo de Andalucía, esa es “una
cifra escalofriante que deja entrever las dificultades económicas por las que
pasan desde hace años numerosas familias sevillanas, no solo azotadas por la
crisis económica sino también por las consecuencias que ésta ha tenido en la
sociedad: pérdida de puestos de trabajo, falta de oportunidades, rentas
bajas y hogares que deben tirar de ingenio para llegar a fin de mes”. Para
que luego nos venga Antonio Burgos
en las páginas de ABC a contarnos
milongas al estilo de que “Sevilla no es
Alsasua”. Yo, lo he contado en varias ocasiones, soy un enamorado de
Sevilla desde hace ya muchos años. Sevilla tiene luz; Sevilla tiene vencejos
acharolados y limpios que planean con señorío por encima de los edificios de
baja planta; Sevilla es una ciudad alegre y bulliciosa que anima al visitante;
y Sevilla es, en fin, un buen sitio para vivir sin demasiado estrés. Pero
Sevilla no puede vivir sólo del turismo y de la hostelería, como está
sucediendo. El turismo, que aviva la llama de esa efímera riqueza, es mudable
como mudables son los gustos del ser humano. Lo de ayer no sirve para hoy y lo
de hoy no servirá para mañana. España, también Sevilla, necesita industrias que
favorezcan el desarrollo y cree puestos de trabajo que dignifiquen a sus
ciudadanos. A nadie se le escapa que el sector primario, que favoreció la
creación de azucareras en sus proximidades (La Rinconada, Los Rosales…)
se disipó como el humo. Y las empresas aceiteras, ya veremos al paso que
llevan. Empresas punteras sevillanas se encuentran en horas bajas (caso de Abengoa) o están en manos extranjeras:
la cervecera Cruzcampo pertenece a Heineken; y la empresa de café molido Saimaza, en la actualidad propiedad de la norteamericana Mondelez Int., se marchó de Dos Hermanas por “exceso de
capacidad de producción”. Pero existen
otras empresas importantes en la provincia que han echado el cierre: Roca Radiadores, Danone, Puleva, Cargill, Panrico o Flex. Y no se
deben olvidar los problemas existentes con General
Dynamics-Santa Bárbara y Alestis
Aerospace. En resumidas cuentas, la provincia de Sevilla ha perdido con la
recesión más del 17% de su cifra de negocio y el 30% de su número de empleos. Menos
mal que viendo el lado positivo siempre quedará la Feria de Abril, la Semana Santa, la romería del Rocío y las franquicias
de 100 Montaditos, que tuvo su origen
no en Sevilla sino en Islantilla (Huelva) de la mano de José María Fernández Capitán, quien fijándose en el método de los
chinos logró desde su chiringuito playero hacer un “todo a 100”
trasladado al campo de la hostelería. Y
le salió bien.
lunes, 24 de octubre de 2016
El sol sale para todos
Me alegra conocer que, al fin, el Ayuntamiento de Zaragoza
ha dado vía libre a un gran centro de compras outlet en los terrenos de la antigua factoría de Colchones Pikolín en la carretera de
Logroño. Como señala hoy Heraldo de Aragón,
“la tramitación del expediente ha permitido mejorar el transporte hasta el
futuro centro comercial y, sobre todo, exigir a los promotores el 10% de la
cesión del aprovechamiento al Ayuntamiento. El edil de ZEC [Pablo Muñoz, concejal de Urbanismo] ha
llegado a acusar a PP, PSOE y ZEC (aquí hay un error, debe querer referirse a
Ciudadanos) de querer regalar a sabiendas 3 millones de euros
a Iberebro, sociedad patrimonial de
la familia Solans”. A mi entender,
bienvenido sea todo aquel negocio que permita dar trabajo a tantos jóvenes
desempleados existentes en nuestra Comunidad. No entiendo la oposición del PAR
a la creación de ese centro comercial, como no entendí en su día que José Ángel Biel pusiera como ejemplo de
bienhacer municipal la política llevada a cabo por Pinilla en el Ayuntamiento de La Muela. Tampoco entiendo la
oposición de la concejala Leticia Crespo,
de Chunta Aragonesista: “Ahora votamos en contra porque el plan va contra
nuestro modelo de ciudad y por las afecciones al comercio”. Curioso. ¿Desde
cuándo se interesa la concejala Crespo por las afecciones al comercio? No
recuerdo, por ejemplo, que esa edila, que ya formaba parte de la anterior
corporación, se hubiese manifestado en su día en contra de la expansión de Zara, sabedora de que iba a ocupar los
bajos de toda una manzana en el sector del Paseo de las Damas. Ello no quita
que a la señora Crespo le preocuparan en su día los derribos en una parte de Averly y Cía., empresa instalada en
Campo Sepulcro en 1880; o se interesase en la restauración (como así fue por
parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro en 2013) de la neoclásica Fuente de los Incrédulos situada en el
barrio de Casablanca. Una cosa no quita la otra. Tampoco entiendo la postura de ZeC. Pero eso parece normal en este silencio de los corderos. Santisteve, alcalde de Zaragoza, debería saber qué es lo que quiere para la Ciudad que gobierna. Yo todavía no sé qué pretende.
Claret
sábado, 22 de octubre de 2016
Elogio de los relojes de Corao
Parece ser que don
Basilio de Sobrecueba fue un hidalgo sin fortuna que sobre 1870 estableció
en Gijón entre la rechifla de sus amigos un taller de construcción de relojes
con el consiguiente fracaso, según contaba Diego
Plata, o sea, Víctor de la Serna, el ilustre hijo
de Concha Espina, en su Nuevo viaje de España. Hacer relojes que señalen más de dos veces al
día la hora exacta es harto dificultoso por su complejidad. Es más fácil imitar
a un cocinero haciendo empanadillas de escabeche o a un tabernero sirviendo
vermú de garrafa con sifón, que entender de espirales, ejes volantes, ruedas de
escape y trinquetes y saber colocarlas en su debido sitio dentro de la caja del
reloj sin que pierdan su compostura. Cosa diferente es que el relojero en
cuestión se dedique a fabricar relojes de sol, salvo que los coloque entre
rascacielos y mirando al norte. Sin embargo, dos de los primos carnales de don
Basilio Sobrecueba, Ismael y Roberto de la Miyar, supieron dar en
el chiste. Se marcharon a Suiza, ese país que tanto gusta visitar hoy a
determinados mangantes de la cosa pública, y aprendieron a montar relojes con
maestría. De hecho, sus relojes de péndulo con sonería, los famosos ejemplares
de Corao, encandilaron a la burguesía
madrileña. En 1891 la Compañía de los Ferrocarriles del Norte les
encargó ocho relojes a 500 pesetas cada uno. También se dedicaron a hacer
fonógrafos. Entre 1900 y 1903 construyeron una serie de 150 para los almacenes “El Siglo”, de Barcelona, incluyendo
bocina, diafragma y muelle, y en 1914 construyeron dos teodolitos con destino a
la Sección Topográfica de la Dirección General
de Montes. Tres años más tarde se dedicaron a fabricar piñones de acero
para relojería de pared para Maurer y
Cía. Entre otras muchas cosas, también fabricaron una serie de relojes de
bolsillo sistema Roskopf. De su
relojería fueron clientes la Naviera Aznar, de Bilbao, Ferrocarriles del Norte, de Langreo, de Asturias y Tranvía Arriendas, Diputación provincial de Oviedo, Bancos de Gijón, Oviedo y
Herrero, Obispado de Oviedo,
etcétera. A mi entender, la llegada del ferrocarril fue la causa de que muchos
viajeros ingleses (donde la diferencia entre el norte y el sur era de casi
media hora) utilizaran relojes con dos esferas: una con la hora local y la otra
con la hora del convoy. Aún así, muchos perdían el tren. Menos mal que en 1848 (año
de la inauguración en la
Península del tramo Barcelona- Mataró) todas las compañías
ferroviarias adoptaron la hora de Greenwich. Digo en la Península, porque el primer
ferrocarril español se construyó en Cuba, entonces provincia española, entre La Habana y Güines, en 1837; y
el primer ferrocarril entre Lisboa y Carregado fue inaugurado el 28 de octubre
de 1856.
viernes, 21 de octubre de 2016
Anuncios por palabras
Tengo la manía de poner hojas de papel de periódico en la
base de los cajones de una cómoda. El otro día, al hacer limpieza, en una de aquellas hojas ya amarillentas
descubrí algo que me pareció muy interesante. Se trataba de un pequeño anuncio
publicado en Heraldo de Aragón con
fecha 20 de julio de 1980. Decía: “Caballero
jubilado, amante de la Virgen
y de los deportes, agradable, sano, fino, culto, educado, bien trajeado, 1’60
metros, desea habitación y cena en casa de dama de 50 a 58 años, de agradable
aspecto y trato, en sector Plaza del Pilar, Manifestación, Paseo Echegaray.
Teléfono xxxxxx. De 3 a
8 de la tarde”. Lo recorté y lo guardé entre las páginas de “Cartas de amor de un sexagenario
voluptuoso” de Miguel Delibes,
una novela epistolar que se vertebra en la historia de Eugenio (“conservo un cabello fuerte y abundante, sí que entrecano”,
p.18) cuando encuentra en una revista un anuncio de una señora que busca
amistad por correspondencia. Pues bien, el señor del anuncio se me antoja como
un cúmulo de virtudes. Lo que ya no sé, ahora que lo leo con 36 años de retraso,
es si aquel demandante de compañía leía El
Alcázar o el 7 Fechas, o si los trajes que usaba eran de franela, espiga, fil a fil, chevió, de ojo de perdiz, o de pata de gallo; ni su grado
de exigencia de cómo debería ser el colchón, si de muelles, de lana o de
miraguano; o si se ponía para cenar jazmines en el ojal. Lo más seguro es que
ya no se encuentre entre los vivos. El tiempo todo lo devora.
jueves, 20 de octubre de 2016
A porta gayola
Breve cronicón para un tiempo de tribulación: Pérez
Reverte desea meter a Sabina en la RAE;
Picardo afirma rotundo que no
existen negociaciones bilaterales sobre el futuro de Gibraltar, como cuenta bocina
en mano a la rosa de los vientos García-Margallo;
varios estudiantes no desean recibir el Premio
Princesa de Asturias de manos de Felipe
VI y de su consorte en el Teatro
Campoamor de Oviedo; el Tribunal Constitucional anula la prohibición de
corridas de toros en Cataluña; y la investigada Rita Barberá, sobre la que en el PP dicen que “ya forma parte del
pasado” (como si hicieran referencia
a una paella valenciana donde el arroz no hay quien se lo coma), tendrá que
declarar en el Tribunal Supremo el próximo 21 de noviembre. Hay más asuntos,
pero lo dejo aquí, para no marear al lector. Jesús Nieto Jurado, en su artículo ‘Escrache’ a Isidoro, en El
Español, lanza una bomba de racimo como aquellas que fabricaba Instalaza: “Felipe y Cebrián no
pudieron largar el miércoles en la
Autónoma de Madrid lo que querían. No son ni Jack Lemmon ni Walther Matthau, pero siempre van en comandita y son pareja y no tan extraña. Como Los Panchos; sí, pero es que Los Panchos son tres y aquí pasa que
el tercero en discordia es ese periódico 3.0 que llevan a pachas; ese periódico donde
no quedan ni los ecos de lo que fue y donde ya se han sacado el autor
intelectual del escrache: Turrión.
Ese periódico que les rasga la guitarra y que les marca a muchos el dónde y el
cómo: la referencia dominante o así nos lo vendieron a los jóvenes plumillas”. La
decisión del Tribunal Constitucional sobre los toros en Cataluña coincide en el
tiempo con unas declaraciones de Brigitte
Bardot en una entrevista para Vogue
España donde hace referencia a “esa monstruosa comedia donde la sangre
corre a raudales; ese espectáculo mortífero creado por sádicos que
disfrutan con esa tortura lenta, con la agonía de un animal magnífico, que es
asesinado premeditadamente por una marioneta ridículamente disfrazada. Es
un espectáculo de degenerados que debería de ser definitivamente
abolido”. Ya veremos qué dice Carles
Puigdemont sobre ese asunto. De momento, como indica el perrillo de Maruja Limón, que acude moviendo el
rabo al escuchar el nombre de Marcello, en Reública.com,
el honorable Puigdemont “se pone de rodillas y a
porta gayola a recibir al morlaco negro zaino y español que lo convertirá en
mártir nacional catalán por culpa de las muchas atrocidades que ocurren en el
Ruedo Ibérico, donde Mariano Rajoy,
el gran don Tancredo de nuestro
tiempo -como aquel otro que en 1900 actuaba en La
Monumental de Barcelona bajo el apodo de ‘El Rey del Valor”-, permanece inmóvil,
vestido de blanco y subido en un cajón mientras el toro anda suelto por la
plaza”.
miércoles, 19 de octubre de 2016
La euforia de Sancho
Balbino Lozano
Vicente, de enorme cultura, recuerda hoy en su artículo “Doña Urraca y el Quijote”, publicado en
El Correo de Zamora, cuando en el
capítulo V de la Segunda Parte
del Quijote discute un Sancho Panza eufórico, dispuesto a
heredar la Ínsula Barataria, con su mujer, Teresa,
que tiene los pies en el suelo no termina de entender los motivos de alegría de
su esposo. Y ambos se enzarzan en una perorata sobre el rango que, según Sancho,
habría que darle a su hija, Mari Sancha,
a la que habría que convertirla en dama de alta alcurnia y procurarle un buen marido.
Y en plena discusión dice Sancho:
"Ven acá mentecata e ignorante -que
así te puedo llamar, pues no entiendes mis razones y vas huyendo de la dicha-
si yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo, o que se fuera por
esos mundos, como se quiso ir la infanta doña Urraca, tenías razón de no venir
con mi gusto; pero si en dos paletas, y en menos de un abrir y cerrar de ojos,
te la chanto un "don" y una "señoría" a cuestas, y te la
saco de los rastrojos, y te la pongo en toldo y peana, y en un estrado de más
almohadas de velludo que tuvieron moros en su linaje los almohades de
Marruecos, ¿por qué no has de consentir y querer lo que yo quiero?".
Cervantes
hacía alusión en boca de Sancho a la
hija de Fernando I de Castilla,
y al romance anónimo en el que Urraca
se lamentaba de lo mal parada que había salido en el reparto de la herencia de
su padre. Se olvida de su hermana Elvira,
que recibió el Señorío de Toro con categoría de reino:
"Morir vos queredes, padre, ¡San Miguel vos haya el alma! / mandastes
las vuestras tierras a quien se vos antojara; / diste a don Sancho Castilla,
Castilla la bien nombrada, / a don Alfonso León con Asturias y Sanabria; / a
don García Galicia con Portugal la preciada, / ¡Y a mí, porque soy mujer,
dejaisme desheredada! / Irme he yo de tierra en tierra como una mujer errada; /
mi lindo cuerpo daría a quien bien se me antojara, / a los moros por dinero y a
los cristianos de gracia; / de lo que ganar pudiere, haré bien por vuestra
alma".
Tras haber recapacitado Fernando I, le hace entrega de
Zamora a Urraca. Pero, claro, aquí pasó lo de siempre. Sancho quedó descontento con el reparto y declaró la guerra a cada
uno de sus hermanos. Primero contra Alfonso;
más tarde, aliado con éste, contra García;
luego vence a Elvira y le arrebata Toro; marcha sobre Zamora y Urraca resiste su
acoso durante seis meses. Al final decide cortar por lo sano tramando el
asesinato de su hermano, y lo logra utilizando a Bellido Dolfos. No sé por qué razón, me han venido a la cabeza tres
mujeres de actualidad: Carmen Martínez
Bordiú, en su día desposada con Alfonso
de Borbón; Begoña, mujer de Pedro Sánchez; y Letizia Ortiz, unida en matrimonio con el entonces príncipe Felipe. A la primera de ellas hasta la
sentaron durante un pase de modelos de Villagroy
en un sillón isabelino y sobre una tarima, para quedar más elevada. La
segunda, como escribió Peñafiel,
“estaba dispuesta a hacer todo lo necesario para que su Pedro llegara a La
Moncloa”; la tercera de ellas tuvo mejor suerte. La nieta de
un taxista consiguió ser reina consorte. Lo que no sabemos es por cuánto
tiempo.
Pérez-Maura se equivoca
En su artículo “De la
impunidad para injuriar”, aparecido hoy en ABC, Ramón Pérez-Maura,
adjunto a la dirección de ese diario conservador, al hacer referencia a lo que
él entiende como impunidad para injuriar en este país, recuerda el programa “Al rojo vivo” de la Sexta,
al que él acudió el 29 de enero de 2014 en calidad de tertuliano. Y en aquel
programa, Pérez-Maura no tuvo mejor ocurrencia que afirmar que “éste es el mejor momento de la
historia de la Humanidad
para ser pobre: los desheredados nunca tuvieron más ayudas que en la hora
presente”. Aquellas palabras suyas, como era de esperar, no sentaron
demasiado bien a determinados grupos de población que las estaban entonces, y
las están ahora, pasando moradas con la pertinaz crisis económica. Inmediatamente apareció una torrencial lluvia
de insultos contra él en Twitter. Era
algo normal. Nunca es el mejor momento para ser pobre. En España se han
recortado todo tipo de ayudas sociales durante el mandato de Rajoy y, además de ello, no es de
recibo que aparezca Pérez-Maura (el bisnieto de Antonio Maura, que usó la amnistía para legalizar ocho millones
escondidos en Suiza, según puede leerse en eldiario.es
17/06/2016) en un programa televisivo de gran audiencia, encima cobrando por su
asistencia, para decir que “este es el mejor momento de la Humanidad para ser
pobre”. En el caso de Víctor Barrio,
al que Pérez-Maura hace alusión aprovechando que el Pisuerga pasa por
Valladolid, parece normal que la familia del torero muerto esté indignada ante los
insultos recibidos en las redes sociales, concretamente en Facebook, por un tal Vicent
Belenguer y un grupúsculo de majaderos. Pero su caso no es comparable ni de
coña.
martes, 18 de octubre de 2016
A vueltas en el tiovivo
Es inútil, mi niña, que el tiovivo siga dando vueltas con
esos caballitos de cartón a cuestas, similares a aquel otro con el que Ángel Cordero se ganaba la vida detras
de la Lonja,
plasmando instantes fugaces de militares sin graduación, de criadas soñadoras,
de niños con tos ferina, de invitados que hacían tiempo al banquete de bodas en
Salduba… Nuestra infancia quedó
registrada en una estúpida libreta escolar y en un ramillete amargo de fotos de
color sepia. De nada sirve beber un sorbo de Anís La Dolores
para olvidar/recordar algo que siempre se reaviva al olisquear un perfume
barato, o descubrir una hoja de tilo liofilizada dentro de un libro
desencuadernado por la desidia de los traslados. No sé si fue Antonio Gala el que dijo que tres
traslados equivalían a un incendio. Sí, ya sé adónde van las nubes, mi niña.
Verás, las nubes se alejan cada atardecer y regresan a la mañana siguiente
aunque con distintos matices.
--Oiga, amigo, ¿le importa si mojo mi ensaimada en su café?
--Hombre, no sabría decirle…
Por estos lares nos hemos convertido en místicos oradores de
cafetín-concierto. Los políticos arremeten unos contra otros y el contrario se
defiende siempre con uñas y dientes. Y los ciudadanos de a pie observamos
atónitos a unos tertulianos de televisión que sacan el plato con la
frase-papilla, intentando convencernos de que son necesarios los pactos por el bien de
España. “¡España, todo por España!”. Eso se lo decía García Carrés por teléfono a Tejero,
al tiempo que en el Congreso de los Diputados se podía cortar el silencio. Eso
también lo decía Juan de Borbón, el
hombre que nunca hizo nada por España. No veo necesario que alguien tenga que
inmolarse en la pira. A nadie se le obliga a estar en política ni a erigirse en
salvador de nuestros destinos. Vamos a ver si de una puñetera vez dejamos las
cosas bien puntualizadas.
¿De qué sirve el mazo alzado?
La estatua de El Borne, en Barcelona, obra de Josep Viladomat, donde aparece Franco
si cabeza a lomos de un caballo es, además de surrealista, patética. ¿Alguien
con dos dedos de frente se imagina al gallego golpista montado sobre un
caballo? Hombre, si se tratase del caballito de cartón que existe detrás de la Lonja, en Zaragoza, tendría pase.
Me refiero, por si alguien lo desconoce, a la réplica en bronce del caballito
de cartón que hizo Rallo en homenaje
al fotógrafo Ángel Cordero. Un
caballito que tiene más brillo que los zapatos de charol del deán catedralicio,
a fuer de subirse los turistas sobre él para hacerse selfies de recuerdo con el teléfono móvil. Las fotos oficiales de
Franco no las hizo nunca Cordero, sino Jalón
Ángel, de pie, con una mano sobre la mesa de despacho, vestido de general
de los tres Ejércitos, con bigote y sin bigote, y con cara de pocos amigos, como
de estar dispuesto a volver a querer armarla. Cordero hacía fotos a reclutas en
horas de paseo, a jóvenes muchachas recién llegadas a Zaragoza para servir y a
chiquillos con sus padres tras haber sido pasados con la ayuda de un infantico
por el manto de la Virgen.
Las estatuas ecuestres sólo se perdonan en este país si son
del Cid Campeador, como la que existe
en el espolón de Burgos, del general Prim,
como la que se luce en Reus, o la de Espartero,
en Logroño, no por el jinete de Granátula de Calatrava, que representa al que
fuese regente durante un periodo de la minoría de edad de Isabel II, sino por la cojonera que gasta el equino. Vamos, que te
estás tomando unos vinos en la calle Laurel, subes unas escalinatas, los
contemplas detenidamente, y te entra un complejo de inferioridad de padre y muy
señor mío. De Franco se comenta que sólo tenía un güito, que el otro lo perdió
en la Guerra
del Rif. Ángel Hilario García de Jalón
Hueto, alias Jalón Ángel, invirtió su apellido, no se sabe si por imitar al
norteamericano Benson Benjamín, con
el que había trabajado en Francia. Y a Jalón Ángel se deben los retratos de
Franco en todas las dependencias oficiales, en las escuelas, en los teleclubes,
en las comisarías, en las residencias de Educación y Descanso, donde ni se
educaba ni se descansaba, y en los sellos de Correos. Pero montar a caballo no
parece que fuese su fuerte, ni con cabeza ni sin ella. Al menos, a mí no me
consta. Ya lo escribió Francisco de Quevedo: “Reloj en torre empinado/ es vuestro capón, princesa; / pero sin
ninguna pesa, / ¿de qué sirve el mazo alzado?”.
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