
viernes, 30 de noviembre de 2018
Alcaldes y demás ralea

lunes, 26 de noviembre de 2018
El nudo de Gordio
Un
artículo de hoy, publicado en El Mundo,
debería hacer reflexionar a la Casa Real. Eduardo
Álvarez, bajo el epígrafe “El Rey Juan Carlos y Salman, la foto de la
vergüenza”, profundiza en lo acontecido en el Gran Premio de Fórmula Uno de
Abu Dabi donde coincidieron en la misma tribuna Juan Carlos de Borbón, su hija Cristina
y el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed
ben Salman que, según la CIA, ordenó el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Cuenta Eduardo
Álvarez: “Don Juan Carlos ha mantenido a lo largo de su reinado una relación
muy estrecha con las familias reales árabes que ha resultado muy beneficiosa
para los intereses de España. Eso es algo que cabe reconocerle. Pero si abdicó
la corona porque varios escándalos echaron por tierra la imagen de ejemplaridad
que debe tener un Rey, no es de recibo que ahora que su hijo y sucesor, Felipe VI, está intentando reflotar el
prestigio de la institución monárquica, él actúe con esta frivolidad
tan irresponsable. El Rey Emérito está obligado a guardar ciertas formas y a
tener visión de Estado y sentido de la oportunidad. Y desde luego ahora mismo
no es oportuno fotografiarse con el heredero saudí en un acto de estas características.
No ayuda nada así a la Corona”. Son demasiados errores. Hace 40 años, antes de
concluirse y votarse la actual Constitución (que dentro de unos días
conmemorará su cuadragésimo aniversario), debería haberse preguntado a los
españoles sobre la forma de Estado que deseaban. Pero se prefirió optar por
aplicar los deseos de Franco. Y los Padres de la Constitución ataron
aquellos deseos al modo en el que Gordio
ofreció su carro al templo de Zeus y ató la lanza y el yugo con un
nudo que nadie supo desatar.
sábado, 24 de noviembre de 2018
Lapicero bicolor
La
campaña de Casado en Andalucía huele
a rancio. Casado pretende que las competencias de Educación reviertan al Estado
cuando Rajoy lo rechazó de lleno; exige a Sánchez que reclame Gibraltar para España y, también,
que a la inmigración ilegal se la ponga en la frontera, es decir, que los migrantes
que llegan a nuestras playas huyendo del horror de sus lugares de origen se
marchen por donde han venido. Que yo recuerde, las competencias sobre Educación
ya las contempló la II República; lo de la devolución de Gibraltar fue una
reivindicación constante de Falange Española; y
la xenofobia me recuerda los discursos en Alcubierre y los vítores de “¡caudillo
Blas Piñar!”. El Partido Popular no goza de buena salud y
quiere morir matándonos, pero de risa. Es lo más parecido a un lapicero bicolor
al que le sacan punta por ambos lados: Ciudadanos por un extremo y Vox por el
otro. El resultado es que lo están dejando cada día que pasa más menguado y
menos manejable. El mensaje patriótico sobre Gibraltar podría haber tenido una
solución, de haber estado ahora Cospedal
al mando de Defensa, a la manera que se “reconquistó” la isla de Perejil en la mañana del 17 de
julio de 2002. ¿Recuerdan? Ana Palacio,
entonces ministra de Exteriores, no logró convencer a Rabat para que los
soldados marroquíes depusieran las armas, retiraran su bandera del islote y se
retomase el status quo. El Gobierno de Aznar creyó entonces que no había más remedio que una intervención militar para
resolver un conflicto que no existía. Los soldados se pintaron la cara de
guerra y revisaron sus equipos para entrar en feroz batalla. En Perejil, desde
los avistamientos aéreos, daba la sensación de que había muchos militares. Más
tarde se confirmó que se trataba de cabras. “Al alba y con fuerte viento de
levante…”. En fin, no me quiero reír, que se me despeina el bigote. Decía el
argentino Adolfo Bioy Casares que la
vida es una partida de ajedrez y nunca sabe uno a ciencia cierta cuándo está
ganando o perdiendo.
Don Germán
Suscribirse a:
Entradas (Atom)