domingo, 26 de julio de 2026

Haz y envés

 Porqué el Palo y la Zanahoria apenas funcionan en el mundo laboral actual

 

Estos días solo se habla del avance del fuego en distintos lugares de España. Es como una plaga bíblica que cada invierno desparece de escena para volver  con más fuerza si cabe al año siguiente. Ahora ha aparecido otra plaga en Galicia que preocupa a los agricultores, la de la ‘rosquilla verde’ y el ‘gusano soldado’  que se expanden en el maíz forrajero gallego. La Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia estudia medidas para atajar esas plagas mediante el incremento de trampas de feromonas y la flexibilización del uso de los fitosanitarios contra los huevos y las larvas del ‘gusano soldado’, que tienen un ciclo biológico de tres generaciones al año. Y el ciclo de la ‘rosquilla verde’ (también llamada ‘gardama’) es de seis generaciones. Pero de todas las plagas actuales, la que parece más preocupante cada verano es la de turistas de “low cost”, que generan más estropicios que riqueza. Llegan en paquetes de vuelos baratos, utilizan albergues para pernoctar y compran comida en los mercados de barrio. Es lo que se ha dado en llamar ‘turismo de borrachera’. Entre los problemas que generan sobresale el gran ruido por las noches, los accidentes graves por saltos desde balcones y la pérdida de calidad de vida para los vecinos en viviendas donde existen pisos turísticos con alquileres por días, muchos de ellos ilegales. Se está convirtiendo cada casco viejo de capital de provincia en un“Magaluf” insoportable. Son  las llamadas plagas oportunistas (de un turismo descontrolado) por la ausencia de factores que limitan su desarrollo. No cabe duda de que el turismo aporta recursos financieros vitales para la balanza de pagos de este país. Pero como no hay haz sin envés, también existen factores negativos, como la masificación, la subida desatada de precios de viviendas, el aumento de empleo frágil en sectores marcados por la estacionalidad, la dificultad para la conciliación familiar, etcétera. Seamos claros: España se aferra al turismo, la hostelería y el comercio, mientras la producción industrial sigue estancada. El peor escenario es el de los jóvenes, con la tasa de paro más alta de Europa. La pobreza laboral va en aumento y no cabe duda de que el envejecimiento de la población activa plantea desafíos adicionales y de que los trabajos parciales y los no cualificados son los primeros en desaparecer en ciclos de recesión. A no tardar, España se convertirá en tierra de pobres de solemnidad que malvivirán de los subsidios sin  trabajar. O dicho en plata, en una legión de clientes enganchados y amaestrados por una clase política que hace uso del viejo e indigno cuento del burro y la zanahoria. Tiempo le pido al tiempo…

 

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