Señala hoy en The Objective Francisco Sierra, bajo el epígrafe “La decadencia en España”, algo que decía Ortega hace algo más de un siglo en“España invertebrada” (1921) : “Una nación no se sostiene si no existe un proyecto sugestivo de vida en común. Cuando se pierde esa ilusión compartida hacia el futuro, la cohesión del país se derrumba”. Y Jesús Cacho, en Vozpópuli, se pregunta: “¿Cuántos españoles estarían dispuestos al sacrificio de empuñar las armas en defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla en caso de definitiva invasión de ambas ciudades por parte del tirano marroquí?”. Pone dos ejemplos: “Margaret Thatcher respondió a la invasión de las Malvinas por parte de la junta militar argentina enviando a la Royal Navy para expulsar a los invasores a sangre y fuego. Cerca de 700 militares argentinos muertos y 255 británicos. Pedro Sánchez ha respondido a la invasión de Ceuta, enviando a los invasores tiendas de campaña, comida caliente y muchas aspirinas. Y pidiendo respeto para el agresor, un socio leal". (…) “En realidad Sánchez no puede abrir la boca ante Mohamed VI. Rehén de sus socios en el interior y rehén del sultán de Marruecos en el exterior. Ninguna salida que no suponga su muerte política: si rechaza la agresión marroquí y obra en consecuencia protegiendo Ceuta, corre el riesgo de enfadar al amo de Rabat que desde el famoso incidente del ‘software Pegasus’ le chantajea sin piedad. La alternativa de rendirse ante el invasor, como es el caso, le deja a los pies de los caballos ante 50 millones de españoles, asombrados ante un espectáculo de sumisión política inédito en los anales de las democracias europeas”. Pero ahí no acaba la cosa. Sigue diciendo Cacho: “El comportamiento del Ejecutivo en la crisis ceutí es tan escandaloso, su inacción tan estruendosa, que hay quien piensa que Sánchez ha comprometido ya con Mohamed VI algún tipo de soberanía compartida sobre Ceuta y Melilla, lo cual explicaría en gran parte los silencios de un Gobierno para quien la invasión de 80.000 personas es un simple bulo creado por el lucero del alba, porque lo importante, como diariamente se encarga de recordar RTVE y el grupo Prisa, es el ático de Ayuso. En contrapartida, tanto el PP como Vox aprovechan la ocasión de este río revuelto para echar leña al fuego por aquello de ‘cuanto peor, mejor’. La apatía que está demostrando el pueblo llano ante tales dislates en todas las direcciones de la rosa de los vientos recuerda en gran manera a la desidia y la abulia plasmada en todos los escritores de la‘Generación del 98’ cuando España perdió lo poco que le quedaba de ultramar. Manuel Azaña nunca ocultó su antipatía hacia aquella generación, que era la suya.
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