sábado, 7 de junio de 2025

Un lío de aúpa



Me entero de que existe un pueblo de la provincia de  Valladolid que está en la de León y que sus vecinos utilizan el prefijo telefónico 980, de Zamora. Se trata de Roales de Campos, en la Tierra de Campos, y posee 165 habitantes. Junto a Quintanilla del Molar forma del Enclave de Roales y Quintanilla. Dicen que tiene su origen en un error cartográfico de Javier de Campos sucedido durante la división provincial de 1833. Pese a encontrarse en la provincia de León su administración se adjudicó a Villalón de Campo, en Valladolid. Además de todo ello, los niños asisten a colegios  de Valderas,  las amas de casa suelen hacer las compras en Benavente, provincia de Zamora, las consultas hospitalarias las tiene en Valladolid y pertenecen a la diócesis es la de León. Se da el caso de que un  pueblo contiguo a Roales y a Quintanilla, San Miguel del Valle, en la provincia de Zamora, estudia llevar a cabo los trámites correspondientes para segregarse de Zamora y pertenecer  también a la provincia de Valladolid. El motivo que alegan es que al arreglar alumbrado y red de tuberías en el vallisoletano Enclave de Roales y Quintanilla no se tuvo en cuenta a San Miguel del Valle, en el partido judicial de Villalpando, por pertenecer a Zamora, “donde no llega un duro para nada”, en palabras de su alcaldesa, Ángela Morán Astorga. En San Miguel del Valle se celebra hoy, 7 de junio, una de sus principales fiestas en honor de la Virgen de la Torrica, por ser el sábado anterior al lunes de Pentecostés, donde es costumbre ancestral procesionar la imagen de esa virgen protectora hasta las orillas del rio Cea en romería. Posteriormente es costumbre celebrar una comida de hermanamiento. El año pasado cada residente recibió un  pan y una botella de vino, cortesía de la generosidad de la Comunidad Autónoma como símbolo de abundancia y fraternidad. Por cierto, pasado mañana se celebra una fiesta parecida en Toro (Zamora) en honor del Cristo de las Batallas alrededor de una ermita de ladrillo del siglo XII. Ese cristo estuvo presente en la Batalla de Toro, que tuvo lugar el 1 de marzo de 1476 y que consolidó el trono de Castilla en la persona de Isabel I en detrimento de su sobrina Juana de Trastámara, la legítima heredera e hija de Enrique IV. Lo que no termino de saber es la razón por la que en el cartel oficial de esa fiesta toresana, con actos para tres días, aparezcan unos sobaos pasiegos. Miren, eso ya no hay quien lo entienda.

 


 

 

 

jueves, 5 de junio de 2025

Cenotafios literarios

 

 

 

Luis Alloza me sorprende con un  suelto en El Periódico de Aragón donde señala que en Santa Fe (en la comarca de la Vega de Granada) la Policía Municipal podrá multar a los santaferinos por el hecho de sacar las sillas a la calle para tomar la fresca. A mi entender, habría que conocer a ese respecto la opinión del alcalde popular Juan Cobo Ortiz, desde que en las últimas elecciones se hiciera con la vara de regidor con su remonta y la sonada derrota del Partido Socialista tras 44 años de gobierno ininterrumpido. Santa Fe linda con Fuente Vaqueros, patria chica de Federico. El actual pueblo está asentado sobre un viejo campamento en el que los Reyes Católicos planearon la toma de Granada, y donde tuvieron lugar la ‘Capitulaciones de Santa Fe’  entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón (17 de abril de 1492) y, anteriormente a ello,  los acuerdos establecidos entre los reyes y Boabdil el Chico para la entrega y rendición de Granada el 2 de enero de 1492. Tras la capitulación, los reyes concedieron a Boabdil un extenso señorío en las Alpujarras. Cuando éste se cansó de vivir en España se trasladó a Marruecos y los reyes le indemnizaron por las tierras que abandonaba. Boabdil murió en Fez en 1533. Lo de la “leyenda del Puerto Suspiro del Moro” recuerdo que de niño la explicaban como cierta aunque de forma novelada los maestros en las escuelas. En la exposición de aquel relato lacrimógeno del pobre Boabdil cada docente añadía algo de su cosecha para hacerla más melodramática. Más o menos, el maestro venía a decir que el pobre sultán nazarí caminó sin volver la mirada a su reino hasta llegar a la última colina. Allí se detuvo para observar a lo lejos su palacio perdido. Y lloró desconsoladamente. Entonces su madre, Aixa-al-Horra, le tomo por el hombro y le dijo: “llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre”. Desde entonces el puerto de Villa de Otura, de 800 metros de altitud, se conoce con el nombre de “El suspiro del Moro”. No sé si las vecinas que en las atardecidas se reúnen sentadas en sillas de anea a la puerta de sus casas en Santa Fe ampliarán el relato de Boabdil el Chico con más añadidos legendarios, todos ellos respetables, hasta que densas lágrimas afloren a sus ojos y que sus cuerpos excreten demasiadas proteínas en la orina por una rara nefrosis de cenotafio literario. No entiendo que se le deba multar a ninguna  santaferina por sentarse a tomar la fresca en las atardecidas a la sombra de una acacia, o a la puerta de casa y con la señal de tráfico castigada y mirando a la pared, junto a un búcaro de arcilla colorada que suda frío cuando asoma la luna como un espejo roto por donde mataron a Lorca.

 

martes, 3 de junio de 2025

La risa de la hiena

 


Me da en la nariz que el problema que tiene el Partido Popular, si es que desea llegar al poder alguna vez, es Alberto Núñez Feijóo. Amenaza con una moción de censura al Gobierno si consigue los votos necesarios de PNV, Junts, Podemos y ERC para echar a Sánchez. Pero eso es una quimera, como lo es pretender llegar a la Luna mediante un cohete casero fabricado por el mago don Pirulo. No basta con alentar manifestaciones tumultuarias en las calles de Madrid denunciando semana tras semana con mayor intensidad la supuesta corrupción sanchista y la galopante descomposición del Gobierno. A mi entender, cuando un aspirante a gobernar se presenta como alternativa, debería tener claro, al menos, un programa de gobierno consistente. Solo el uso del insulto constante, el calumniar por si algo queda, o mirar constantemente y de reojo a Díaz Ayuso en cada mitin, por ver si a ésta le cambia el rictus de su cara, no constituye los cimientos necesarios para la construcción de un alternativa de gobierno seria. A Núñez Feijóo se le aparece cada noche a los pies de su cama el espectro de Pablo Casado defenestrado y eso le angustia al gallego sobremanera. Piensa entre fríos sudores que él puede ser el siguiente morlaco acalambrado devuelto al corral entre pitidos del respetable, gritos en la grada de sol y la, para él insoportable, risa de hiena de Santiago Abascal, sabedor de que su partido político le está comiendo terreno en las últimas encuestas. Luis María Anson, que no es precisamente el miliciano mandamás de la checa del convento de las Salesas, señala hoy en su artículo de La Razón que, de llevarse a cabo una supuesta moción de censura contra el Gobierno que preside Sánchez, sería necesario estudiar otras propuestas: “Serán muchos los españoles que atenderán a su llamamiento en las calles madrileñas el próximo domingo y que le respaldarían también si convocara una moción de censura, renunciando a presidirla, para que, con un presidente independiente [en referencia a Nicolás Redondo Terreros, o a “un juez independiente”] se convirtiera en el camino para la convocatoria de elecciones generales anticipadas”. No sé, no sé…, o mejor todavía, santa Rita de Casia, patrona de las causas imposibles y de los casos desesperados.

 

lunes, 2 de junio de 2025

Tomar el número cambiado

 

 

Hay que tener cuidado cuando alguien te toma el número cambiado. Las consecuencias pueden ser impredecibles. Recuerdo una ocasión cuando tomando un vaso de vino se me acercó una mujer de mediana edad, me dio conversación sin venir a pelo con el aliño de toda clase de parabienes hacia mi persona.  Ella hablaba y hablaba…Y yo no entendía nada. Hasta que me aclaró el camarero que aquella mujer, a la que no había visto nunca, me estaba confundiendo con el delegado de ‘Cáritas’ en Zaragoza. Y en un libro de Rafael Flórez (contertulio en “Pombo”, amigo de Ramón Gómez de la Serna y  uno de los pocos escritores que siempre se atrevieron a reivindicar a los escritores del falangismo disidente, estigmatizados por sus orígenes ideológicos, como Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo o Luis Rosales)  pude leer que en 1936 fue detenido equivocadamente en el madrileño ‘Café de las Salesas’, en Chamberí, Antonio Machado, al que unos milicianos confundieron con un sacerdote camuflado. Por aquellos trágicos días no valía solo ser de izquierdas en Madrid sino también parecerlo. Pero nadie lo llevaba escrito en la frente. Por eso, como decía, conviene extremar las precauciones cuando alguien te toma el número cambiado, sobre todo si aquel que te confunde tiene poco que perder. De nada sirve intentar mantener las distancias con quien no conoces. Aquellos milicianos que confundieron a Antonio Machado con un cura camuflado pudieron llegar mal lejos, o sea, detenerlo en mor de la “justicia popular” y llevarlo conducido al sótano tétrico y siniestro de una checa como antesala de la muerte. No olvidemos que a comienzos de la Guerra Civil llegó a haber 345 checas en Madrid (4 checas por kilómetro cuadrado). En esos primeros días de julio de 1936, los ‘chequistas’ madrileños habían asesinado al 30% de la policía y éstos los sustituyeron de inmediato. Lo primero que hicieron fue ocupar lugares emblemáticos, como el “Cinema Europa” o el “Círculo de Bellas Artes”, incluso conventos. En aquella “labor de zapa” para detener y encarcelar de forma aleatoria a cualquier vecino fueron, en gran parte, los porteros de las fincas los que llevaron a cabo un vil papel mediante “soplos” para las correspondientes detenciones, algunos de forma voluntaria y otros por odio, por envidia, o por miedo. Y por aquello de “ir por atún y ver al duque”,  aquellos descerebrados milicianos aprovechaban el timbrazo en la puerta para penetrar y llevarse, además de al detenido, lo que les apetecía del domicilio. Luego lo revendían. ¿Cabe mayor abyección?

domingo, 1 de junio de 2025

Presentes en nuestro afán

 

 

Parece normal que cada ciudad o pueblo presuma de lo que tiene, que esté presente en su afán, con el permiso de Agustín de Foxá: Reinosa con sus pantortillas, Toro con su vino, Astorga con sus mantecadas, Calatayud con sus adoquines, Calanda con sus melocotones, Burgos con su morcilla, etcétera. Y parece sensato que en cada feria de muestras, cada ciudad o pueblo exponga en sus puestos de representación aquello que los hacen diferentes del resto, es decir, sus trajes típicos, sus canciones, sus paisajes o su riqueza pecuaria. En cierta ocasión le pregunté a un toresano, Próculo, creo que me dijo llamarse Próculo, sobre en qué se diferenciaba la uva ‘tempranillo’ de la uva ‘tinta de Toro’. Aquel buen hombre, ante la inseguridad que le produjo mi pregunta, se limitó a rascarse el colodrillo y a contestarme que los racimos de la uva autóctona, de la que tanto presumían, si los mirabas con atención podías comprobar que las ‘tintas’ tenían el rabillo más corto, sus hollejos eran más duros y su caída de la cepa era en forma de “T”. Y aquel toresano puso el punto y final a su particular exposición señalando que esos vinos del Duero fueron los que se embarcaron en el primer viaje de Colón a ni se sabía dónde para el consumo de la tripulación de las tres carabelas. Ahí ya  me dejó boquiabierto. No lo sabía. Lo de los ‘adoquines’ de Calatayud, según me contó un camarero de “El Pavón”, tenía sus orígenes  en 1928, cuando fueron ideados por el confitero Manuel Caro. El tamaño de aquellos enormes caramelos (con letras de jotas en su papel envolvente) y su gran dureza a la hora de hincarles el diente eran solo comparables a los adoquines del empedrado de las calles cercanas a la basílica del Pilar. Hubiese ampliado conocimientos sobre los adoquines bilbilitanos de habérselo consultado al actual alcalde, José Manuel Aranda, al que no tengo el gusto de conocer personalmente, pero caí en la cuenta de que por el hecho de ser urólogo de profesión sería experto, si acaso, solo en piedras del riñón. Las mantecadas de Astorga, por otro lado, se comenzaron a fabricar por las monjas del convento Sancti Spiritu a partir de 1805. Pero su fama trascendió con la llegada del ferrocarril en el siglo XIX, cuando sus ventas se popularizaron al ser ofrecidas a los viajeros a pie de andén. Las pantortillas de Reinosa, y aquí termino, de forma plana y de hojaldre con azúcar, se elaboran desde el primer tercio del siglo XX, cuando las fabricaba y comercializaba "Galletas Hierro - La Concha",  empresa propiedad del entonces industrial Ángel Hierro Fernández. Su origen fue accidental, cuando  en el obrador se cayó un gran trozo de mantequilla sobre una masa en la que ya estaba trabajando el pastelero y éste, en vez de desecharla, empezó a trabajar con dicha mezcla hasta conseguir su espectacular resultado. Comienza junio, la Iglesia católica celebra la festividad de la Ascensión y yo, como secretario perpetuo de la Academia de No Sabemos Qué, donde soy el único académico, debo levantar acta en mi mesa de mármol del 'Gran Café Suspiros' antes de que el sufrido lector se ponga reflexivo sobre mis originales conceptos. Levanto la sesión y me voy a ‘Casa Paricio’ a tomar un vermú de Reus con sifón y unas sabrosas gildas. Queden ustedes con Dios.