lunes, 6 de abril de 2015

Libélula muerta




El misterioso helicóptero aparecido en  un descampado de Níjar podría servir para hacer una nueva serie de Verano Azul, donde el helicóptero podría suplir a La Dorada, el destartalado pesquero varado en Nerja; y el moderno Chanquete en vez de ser un viejo marinero se convirtiera en un aviador retirado que viviese dentro de la carcasa de ese aparato, un helicóptero amarillo y grandote que no parece que sea de nadie y que permanece volcado sobre uno de su laterales como si se tratase de una libélula muerta. Lo que ya no sé es si resultaría sencillo descubrir un actor que estuviese a la altura de Antonio Ferrandis o un director como Antonio Mercero. España ya no es la de 1981 y no sabemos si 34 años más tarde la muerte de Chanquete causaría hoy el mismo dolor a los españoles que entonces. Que se puediese morir un aviador en un descampado de Níjar no dejaría de ser un gaje del oficio. Además, segundas partes nunca fueron buenas. La Dorada fue una maqueta hecha en Prado del Rey para la serie. Pero igualmente podría haber servido el Azor. El helicóptero en cuestión, en cambio, es un artefacto achatarrado que alguien lo depositó en ese lugar de Almería con el mismo sigilo que se deja olvidado un perro en una gasolinera o a un anciano en un hospital al inicio de las vacaciones de verano. No sé si el helicóptero tendrá número de chasis. Por ahí debería empezar la Guardia Civil a la hora de investigar su procedencia. No descubro nada nuevo si afirmo que por el humo se sabe dónde está el fuego. Pero tal vez piense de otra manera Arsenio Fernández de Mesa, que otrora gestionó el hundimiento del Prestige y dijo aquella frase lapidaria de “probablemente el fuel no toque las costas gallegas”. Se cubrió de gloria.

viernes, 3 de abril de 2015

El entierro de Genarín




Estos días la prensa describe procesiones, recorridos, anécdotas sobre cofradías y todas esas cosas propias de la Pascua florida. Pero también leo que un jubilado de 74 años ha muerto  en un cementerio de Pensilvana mientras decoraba la lápida de su suegra. El hombre estaba arrodillado junto a la losa al tiempo que su esposa ataba una cruz y le sobrevino encima, aplastándole. Es un caso de mala suerte que suele dar buen juego en esos días en los que se detiene la actividad política y económica. La viñeta de Vergara, en  eldiario.es, tiene su acostumbrada chispa: Noche de procesiones. El público mira el paso de las peanas. Una mujer dice: “Y ese paso que viene por ahí es el Calvario del Partido Popular en las Elecciones Andaluzas”, y un tipo que está a su lado, con máquina de fotos lista para ser utilizada, le pregunta: “Y el tipo crucificado con el letrero ‘Moreno Bonilla Presidente de los Andaluces’, ¿quién es?”. Alguien de entre el público contesta: “Exacto”.Y ayer, jueves, la ciudad de León volvió a homenajear a Genarín en la Procesión de los Borrachos. El pobre Genarín murió atropellado por un camión de la basura el Jueves Santo de 1929. Como ya es tradición, sus fieles devotos  le leyeron poemas botella de orujo en mano en su recorrido por las calles del Barrio Húmedo. Lo cierto es que Genaro Blanco, de oficio pellejero, fue un borrachín frecuentador de burdeles y tabernas. En la madrugada del 29 de marzo 1929, mientras orinaba al lado del tercer cubo de la muralla, fue atropellado por el primer camión de la basura que tuvo la ciudad. A partir de aquí, sus cuatro apóstoles, Francisco Pérez, Eulogio, Nicolás Pérez y Luis Rico iniciaron una parodia de las procesiones para rendirle culto, que fue conocida como El entierro de Genarín”, con un viacrucis profano. Esta celebración fue a más hasta su prohibición en 1957. La fiesta se recuperó con la llegada de la democracia. Se inicia con una cena, habitualmente en el restaurante Rancho Chico, en la que se leen poesías a san Genarín y la Homilía del Año, escrita por un autor consagrado que sólo conoce el Abad de la Cofradía. La procesión comienza en la Plaza de San Martín alrededor de la medianoche. Pendón, cabezudos, marioneta de la muerte y ofrendas, barril de orujo incluido, recorren la calle de la Sal hasta llegar a la Plaza de la Regla, ante la Catedral. Allí se reza un Credo y se sigue hasta el convento de las Carbajalas donde se lee un poema a la Moncha. De ahí se va hasta la puerta del tercer cubo. Tras ser tapiada, la comitiva sale por el arco de la cárcel y ahí se hace pública la homilía. Después, el Hermano Escalador sube por la muralla para depositar la ofrenda: orujo, queso y una naranja. Luego la procesión sigue hasta la Plaza del Grano y ante la cruz se brinda con orujo y se leen poesías.

miércoles, 1 de abril de 2015

Miguel Ángel Moya




Miguel Ángel Moya Domínguez acaba de ser condenado por un juez de Vigo a arresto domiciliario durante cuatro días por haber hurtado en Bayona unos guantes, una bicicleta y unas gafas de sol, por importe de 367’50 euros. Pero el señor Moya, que dormía  en un cajero de la Caixa y que tuvo que hacer mudanza a otro cajero del BBVA de la misma calle por un asunto obra menor, tiene claro que “si quieren que cumpla la sentencia, que me paguen un hostal que vale 12 euros la noche”. No cabe duda de que aquel hurto no llegaba a los 400 euros y, por tanto, a efectos jurídicos sólo era constitutivo de falta. El juez, el secretario judicial, el agente encargado de los envíos postales, o el sursum corda, deberían haberse percatado de que el señor Moya no disponía de domicilio conocido, a la hora de ordenarle que se presentase en la sala de vistas en tiempo y forma por encontrarse encausado. La bicicleta la había tomado de un portal pero nadie aseguró que no pensara devolverla. Los guantes, por otro lado, sólo tenían un valor de 17’50 euros. Lo malo fue que las gafas eran unas rayban y a un sintecho la sociedad  le puede perdonar todo, menos que mire con absoluto desdén a los clientes que sacan dinero del cajero automático a través de unas gafas más propias de petimetres pijos del sevillano barrio de Los Remedios, de pisaverdes de Puerto Chico en Santander, de gomosos figurines de la madrileña calle de Serrano, o de currutacos de la calle Tuset de Barcelona, que de okupas de agencias bancarias. Ahora sólo faltaría que el señor Moya se dedicase a ir en bicicleta por las aceras, le parase un guardia, le multara y le hiciera una quita dos puntos en un  carné de conducir que nunca tuvo.

sábado, 28 de marzo de 2015

Fervorín



Comienza la semana de los fervorines: encapuchados, tambores atronadores, calles cortadas, atascos, imágenes procesionadas por cofrades… Cada ciudad tiene un modo distinto de entender la Semana Santa; desde el tétrico caminar por las angostas calles de Zamora con Barandales al frente, hasta el barroquismo sevillano, pasando por la Semana Santa de Málaga, con la Legión portando al Cristo de la Buena Muerte, o los ensordecedores sonidos de tambores en Zaragoza. De paso, cada ciudad aprovecha para degustar platos y dulces típicos de pascua: el dos y pingada, las aceitadas, las rosquillas, la limonada, las torrijas, las almendras garrapiñadas, los pestiños, los buñuelos de viento, las sopas de ajo, el potaje de vigilia, las monas, las cluecas, el bacalao en todas sus formas, etcétera. Los capirotes tienen su origen en la época de la Inquisición y los pasos, en las representaciones medievales de la Edad Media. El ciudadano tiene tres opciones para estos días: largarse de la ciudad, quedarse en casa leyendo un libro, o salir a la calle y mezclarse con un gentío que cada año encuentra distinto lo que siempre es igual.

lunes, 23 de marzo de 2015

La carabela de Ramón





Hoy, tal vez por la lluvia, he estado leyendo un trabajo muy interesante del profesor Guillermo Fatás Cabezas publicado por  la Institución Fernando el Católico en 1990, que es un compendio de trabajos suyos, todos muy interesantes, publicados muchos de ellos en el diario Heraldo de Aragón. Pues bien, en uno de sus últimos capítulos, “Zaragoza desaparecida”, Fatás hace un elogio de muchos, yo diría que demasiados, edificios civiles y religiosos derribados por la piqueta a lo largo de los tiempos para desgracia de los zaragozanos, desde la Torre Nueva hasta edificios modernitas de la calle Bolonia, en beneficio de la especulación, en unos casos, y de la desidia municipal, en otros. Justo en la página 163 de ese compendio cuenta Fatás: “Hace casi cien años, don Simón Sáinz de Varanda, entonces exalcalde de Zaragoza, encabezó una protesta (inútil, claro es) frente a la hirsuta estulticia de quiénes lograron derribar la Torre Nueva. En 1982, algunos ciudadanos de Zaragoza estamos seguros de que el alcalde Ramón Sáinz de Varanda ha hecho de la salvaguarda del patrimonio cultural un objetivo irrenunciable de su gestión”. Pero Ramón Sáinz de Varanda, el primer alcalde democrático que tuvo Zaragoza desde la guerra civil, fallecía de larga enfermedad el 10 de enero de 1986 en pleno ejercicio de su mandato. Y le sustituyó, nombrado a dedo por Felipe González, Antonio González Triviño, que durante su mandato de nueve años al frente del Consistorio hizo los mayores adefesios urbanísticos en plazas y calles de los que los ciudadanos tenemos memoria. Menos mal que su sucesora, Luisa Fernanda Rudi, del PP, no hizo prácticamente nada reseñable en la ciudad. Yo sólo recuerdo la colocación de unas farolas isabelinas en la Plaza de Aragón de dudoso gusto, que las pagó el Banco Central Hispano, una tontería en medio de la Plaza de Mozart que parece el manillar de una bicicleta sobre un pedestal, unos arreglos con fuentecilla incluida en una plazoleta de San Ignacio de Loyola y poco más. Ella siempre decía que su trabajo no lo percibía en ciudadano  porque se hacía en el subsuelo (renovando tuberías), pero la verdad es que jamás hubo tantos reventones. Que se lo pregunten a los entonces responsables la Librería General, que le inundaron todos los sótanos llenos de libros. ¿No es verdad, De la Rica? Pues bien, agua pasada no mueve molino. Pero los adefesios de Triviño ahí están para vergüenza de todos; y el subsuelo del Paseo de la Independencia, el Paseo de los Reventones, donde José Atarés (sucesor de Rudi) pretendió hacer unos aparcamientos subterráneos, tuvieron que volverse a tapar al encontrarse vestigios importantes de la época romana. Eso sí, aprovechó aquel alcalde, al que días pasados le ha dedicado Belloch una avenida, para colocar unas farolas de pésimo gusto en forma de “ele”, lo más parecido a patíbulos para ahorcamientos. Sólo les falta la soga anudada. Y ahí siguen, no sabemos hasta cuándo. Pero hoy, también, tal vez por la lluvia, he estado releyendo el Suplemento Infantil de la revista de “Prensa Española” correspondiente al domingo, 31 de mayo de 1936, donde Roenueces conduce un taxi con carrocería hecha a base de tablones y Celia le llama: “Eh…taxi!”. Y en su última página, “Página de los lectores”, aparecen los dibujos de varios niños enviados a la revista para su publicación. Y entre ellos, hay una carabela dibujada por “Ramón Sáinz de Varanda, 11 años”. Me he emocionado.
 

viernes, 20 de marzo de 2015

La cuenta 413/409





Hoy nos enteramos por la prensa aragonesa que el Gobierno de Aragón, presidido por Luisa Fernanda Rudi, que durante 2013 se dejaron sin pagar facturas por valor de 207 millones de euros, según revela un informe de la Cámara de Cuentas referidas a la gestión del Servicio Aragonés de Salud, dependiente de la Consejería de Sanidad, Bienestar Social y Familia, de la que es responsable Ricardo Oliván Bellosta. Para el consejero de la Presidencia, Roberto Bermúdez de Castro, la “cuenta 409 tiene esas facturas recogidas en un registro y computan como déficit”. No es casualidad, señor Bermúdez,  que la Autoridad Fiscal (ese organismo de reciente creación encargado de analizar las cuentas públicas) haya puesto sus ojos precisamente en esa cuenta, la  413/409, al considerar que es el mejor aliado legal de muchos gobiernos autonómicos para ocultar sus facturas impagadas. No es que no se reflejen en la contabilidad pública, sino que lo que se hace es retrasar pagos. Al respecto, como bien señalaba Carlos Sánchez en El Confidencial (22.07.14), “sostiene la Airef (Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal) que el Gobierno debe restringir al máximo el uso de esta cuenta de naturaleza extrapresupuestaria, y que permite congelar facturas en el cajón durante mucho más tiempo de lo que permite la ley. Algo que ha sucedido en el pasado y que ahora se ha subsanado con el Plan de Pago a Proveedores, que ha aflorado [en su conjunto] más de 43.000 millones de euros de deudas pendientes. La Airef, sin embargo, estima que eso puede volver a suceder si no se pone coto a su uso indiscriminado”. No sé si me explico. No sé si me entiende el señor Bermúdez de Castro. Creo que sí. Rudi es auditora y censora jurada de cuentas y debe creerse que la DGA es la empresa “Boinas Gutiérrez, S.L”. Pues no, señora, no. Aquí lo que se audita es su gestión por la Cámara de Cuentas y, ya sabe: el algodón no falla. En una entrevista hecha por  El Global.net el pasado 26 de enero a Ricardo Oliván, ante la pregunta: “El ministro de Sanidad ha comunicado su intención de anular el copago en hospital. ¿Le parece acertado?, éste respondió: “Es constatar una realidad. Aquí [en Aragón] no se ha aplicado porque costaban más los recursos necesarios para aplicar la medida que lo que se ahorraba”.Vamos, que de no haber sido así, nos la hubiese clavado en el hoyo de las agujas. O dicho de un modo baturro: que costaba más la salsa que los caracoles. Pues bien, los hechos constatados por los informes sobre el gasto farmacéutico en Aragón señalan que ascendió en ese mismo año (2013) a  464’18 millones de euros, con una reducción de 46’15 millones sobre los últimos 5 años anteriores; y que en los balances el estado patrimonial del Salud (Servicio Aragonés de Salud) dispone de un inmovilizado material que se encuentra sobrevalorado en un 12’3%, equivalente a 156’05 millones de euros. En fín, hoy pensaba haber comentado algo sobre la reciente avenida que ha dado nombre al exalcalde José Atarés, que no fue elegido para el cargo por nadie, sino que ocupó la poltrona al ser nombrada en el año 2000 Rudi presidenta del Congreso de los Diputados. Vamos, lo que le sucedió a Ana Botella (la descubridora de Miguel de Cervantes, ¡eureka!) cuando Ruiz-Gallardón fue nombrado ministro de Justicia para desgracia de los españoles. También quería haber comentado algo sobre el cierre en abril de 2014 de una residencia para mayores en el barrio de Movera, de titularidad pública, alegando entonces la DGA que era necesario invertir en obras, dijeron, “por motivos de seguridad”, y que volverá a abrir el mes que viene bajo la gestión privada de Clece (empresa multiservicios del grupo Urbaser, responsable de la huelga de basuras de Lugo del pasado mes de agosto, ¿recuerdan?), que ofrece, entre otros, servicios de limpieza, lavandería y jardinería. ¿Por qué será que siempre aparece la sombra alargada de Florentino Pérez como lábaro de la derechona más trapacera? Hay cosas a las que ya  nos tienen acostumbrados los del Partido Popular. Pero ahí lo dejo por hoy, que ya tenemos bastante con el eclipse de sol y la entrada del equinoccio de primavera, que la sangre altera.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La "marca España"





Muchos ciudadanos están convencidos de que los huesecillos ahora encontrados en el madrileño convento de las Trinitarias son los de Alonso Quijano el Bueno. Este es un país donde muchos hablan del Quijote pero pocos lo han leído y, también, donde siempre han dado mucho juego los huesos de los difuntos, que siempre anduvieron los familiares mudando de un sitio para el otro; y el de los más nimios restos de los santos, siempre  metidos en relicarios y que los católicos besan con devoción el día que el calendario señala su festividad. Así, llegado el día del patrón local, el párroco se reviste con ropas litúrgicas y da a besar una pequeña urna de plata donde se cuenta que se guarda su falange de un dedo meñique o el yunque de un oído. Posiblemente dentro de tales urnas no quede nada, si es que alguna vez hubo algo. Aquí, en Zaragoza, en la cripta de la basílica menor de Santa Engracia, se encuentran los restos de la santa, que fueron sepultados por el obispo Prudencio, que lo era de Tarazona pero se encontraba aquí para no sabemos qué, sus 18 compañeros (Optato, Luperco, Suceso, Marcial, Urbano, Julio, Quintiliano, Publio, Frontonio, Félix, Ceciliano, Evodio, Primitivo, Apodemio, y cuatro más, todos ellos de nombre Saturnino. Sobre el nombre de estos cuatro últimos hay una doble tradición, pues otras fuentes los llaman Casiano, Jenaro, Matutino y Fausto) y las santas masas de los innumerables mártires, todos ellos muertos en el año 304, en tiempos de Diocleciano. Los martirologios medievales recogen estas noticias que han llegado a nuestros días. Y el poeta Aurelio Prudencio, en su Peristephanon escribió: “"Póstrate conmigo, generosa ciudad, ante los sagrados túmulos". Y los creyentes lo hacen sin rechistar y con verdadera devoción. Pero el caso de Cervantes es distinto. Lo que desea la alcaldesa Botella es que se sepa pronto, antes de las elecciones municipales, que los restos hallados son los del  Manco de Lepanto en el convencimiento de que, de ser así, aumentará el número de turistas que se acerquen al Barrio de las Letras para visitar las Trinitarias, después de pasar por taquilla con derecho a una consumición  posterior, ese  “relaxing cup of café con leche”,  en un selecto servicio de ambigú que se podrá crear al efecto. Por cierto, en la calle del Rancho, en el madrileño barrio de Orcasitas, ya existe un bar rotulado Relaxing café. Los huesos de Cervantes, de esa manera, expuestos en una churrigueresca vitrina, podrían formar parte de la Marca España, como las castañuelas, el botijo, la montera, las gafas de Quevedo, la pistola de Tejero, la  rubia peluca de Carrillo, o el meyba que Manuel Fraga se puso en Palomares en un arranque de valentía.