Antes de ayer, 20 de enero, se cumplieron ochenta y seis
años de la muerte de Antonio Chacón, como bien recuerda Manuel Bohórquez en El Correo de Andalucía: “Aunque nació en
Jerez, en la calle Sol, en 1869, se hizo figura del cante en Sevilla, adonde
llegó por primera vez en 1885. Según declaró él mismo, el año en el que mataron
a El Canario, el cantaor de Álora
que fue asesinado por el padre de la
Rubia de Málaga, el catalán Lorenzo Colomer Ricard, la noche del 13
de agosto de aquel año, a las puertas de La Nevería de El Chino, local que el Café de El Burrero solía utilizar en
verano y que estuvo en el Paseo Colón esquina al puente de Triana, donde hoy
está el monumento a Antonio Mairena”.
Bohórquez, en su libro “El cartel maldito. Vida y muerte del Canario de
Álora”
(Pozo Nuevo, 2009) desvelaba datos hasta entonces difuminados a base de
rebuscar en legajos, padrones y periódicos de la época. Tras el
asesinato de Juan de los Reyes Osuna,
El Canario, su imitador, Manuel Reina,
El Canario Chico, murió asesinado
de dos disparos en la espalda. Todo apuntaba a un asunto de celos. Y Concha La Peñaranda, también
presente aquella noche, de un tiro en la cabeza. El Canario tenía 28 años
cuando fue asesinado de una puñalada. El arma del crimen se encontró entre unos
arbustos próximos y, en el momento de su detención, a Colomer se le intervino
una navaja y una pistola. Colomer fue detenido, juzgado y sentenciado a una
pena de doce años y un día de reclusión, y a pagar 2.500 pesetas como
indemnización a la familia del fallecido. Colomer se benefició de un indulto
general con motivo del nacimiento de Alfonso
XIII en 1886 y sólo cumplió tres años de prisión. Bohórquez, al referirse a
Chacón, señala: “Un hijo de Manuel
Cagancho, Antonio, confesó en un
diario sevillano que Chacón se iba a Triana en compañía del torero Fuentes y del guitarrista Miguel Borrull para escuchar en la
intimidad al gitano herrero, a su padre, Tío
Antonio Cagancho, y, sobre todo, al martinetero Juan Pelao. También buscaba a Ramón
el Ollero, una especie de catedrático del cante sevillano, con quien luego
cantaría en el Café de Silverio. Y a La
Serneta, paisana suya aunque afincada en Triana durante
algún tiempo, a la que llamaban la
Reina de la Soleá, cuyos cantes grabó Chacón”. Al libro
de Bohórquez le acompañaba un CD con una recopilación de malagueñas de El
Canario en las voces de Chacón, Niña de los Peines, Sebastián el Pena, Manuel Escaena o Vallejo,
y una colaboración especial de Arcángel
con la guitarra de Miguel Angel Cortés.
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