Como decía el heladero: “al polo, al pochicle, al napolitano
y al helado merengado”. Comienza julio con sus rebajas, la gente tira carretera
arriba y carretera abajo en busca de no sabemos qué, los niños tiene fiesta en
las escuelas, los pájaros cantan, las nubes se levanta, “¡rico parisién!”, que
aquí ya está vendido todo el pescado. De niño, recuerdo, un hombre llevaba un
farol por la playa de La
Magdalena lleno de barquillos. “¡Rico parisién!”, gritaba a
unos turistas que acababan de saber que existía Santander, y el Cantábrico, y
el Hotel Bahía, y el Paseo de Pereda donde había unos caballitos a los que
tanto me gustaba subir y dar vueltas, y una estatua de Velarde y unos barcos
que estaba un día atracados y al
siguiente se marchaban tocando sus bocinas en busca de más estrellas de mar...
El verano no perdona y las calores, tampoco. ¡Qué bien lo cuenta Pascual
González: “Y el verano, tocado con Panamá de paja y con su guayabera blanca,
como Pepe Marchena, nada más llegar, se va a la plaza de los Carros y en el
mostrador de Casa Vizcaíno se refresca el gaznate mientras se jarta de
reír de las cantinelas propias de to’s los que no se acuerdan de las
tormentas con lluvias de calamares fritos que, desde la primavera, nos avisa
que el verano no perdona...”.
viernes, 30 de junio de 2017
jueves, 29 de junio de 2017
El ausente

miércoles, 28 de junio de 2017
Turismo wellness

“Atocha, la principal estación de Madrid, cuenta desde el pasado
domingo y durante dos semanas con una campaña para difundir la red de
balnearios de Calatayud como principal reclamo publicitario. La iniciativa,
promovida por la Diputación Provincial
de Zaragoza, se dirige a los miles de usuarios de alta velocidad que pasan
diariamente por la estación madrileña. El vicepresidente de la Diputación, José Antonio Sanmiguel, resaltó la
importancia del sector termal para Alhama de Aragón, Jaraba, Paracuellos de
Jiloca y su entorno”.
Pues bien, Fernando Solsona utiliza la expresión “crenoterapia”, creada a principios del
siglo XX por el médico francés Louis
Landouzy (que procede del griego (krene,
“fuente” y de terapia, “tratamiento”)
para explicar los beneficios de las aguas mineromedicinales en los procesos
curativos o modificadores en sus procesos de enfermedades. Todo ello viene a
cuento con algo que leo hoy en La Comarca de Calatayud bajo el título “Micro rutas en el Renault Talismán”,
donde se realiza un recorrido entre las localidades de Alhama de Aragón y
Cetina en eso que ahora se ha puesto de moda y que, como decía al principio, se
denomina como turismo wellness. Un
importante proyecto que a nadie dejará indiferente.
La "Conchinchina"
El diario Heraldo de
Aragón en su sección “La pregunta del
día” señala: “¿Dónde está la Conchinchina”?
Vuelvo a leer la pregunta. Una de dos: o yo estoy lelo, o sobra una ene. Menos
mal que lo aclara: “La palabra 'Conchinchina' es la versión popular de
otra palabra, Cochinchina, derivada del francés Cochinchine. Quizá por una cuestión de
pronunciación se le ha añadido esa 'n' que la hace más fácil para los hablantes
hispanoparlantes”. Sigo sin entender la razón de por qué el añadido el fonema
sonante, nasal y alveolar “ene” la hace más fácil para los “hablantes hispanoparlantes”. ¡Toma pleonasmo! Comprendo
que las últimas calores han podido llegar a reblandecer los sesos de los aragoneses, donde incluyo a
los redactores de prensa, claro. Poco después nos lo aclaran a los sufridos
lectores: “Se trata de una región del sur de Vietnam, al este de Camboya, donde
se ubican el delta
del río Mekong y la antigua Saigón, que ahora se llama Ciudad Ho
Chi Minh. A los interesados
hispanoparlantes que añaden una ene a Cochinchina para que les resulte más
fácil su pronunciación, o para hacer más largo el nombre de un territorio que
se encuentra a más de 11.000
kilómetros de distancia, les recomendaría la
lectura de la “Reseña histórica de la expedición de Cochinchina”, de Carlos Palanca Gutiérrez, donde se
cuenta cuando España junto a Francia, en virtud de la Cuádruple Alianza, acordaron el envío de una
expedición marítima de castigo en agosto de 1858 al mando de Bernardo
Ruiz de Lanzarote al entonces Reino de Annam. Vamos, para temblar
después de haber reído. En resumidas cuentas, aquella expedición española terminó con la firma del Tratado de Saigón en 1862 y le sirvió a O’Donnell para unir de manera patriótica a las fuerzas políticas.
Francia obtuvo el dominio territorial de la zona y España, ¡siempre tan quijotes los españoles!, libertad religiosa
para los cristianos y alguna ventajilla comercial. Mucho humo para tan pequeña
hoguera.
martes, 27 de junio de 2017
El hábito no hace al monje

lunes, 26 de junio de 2017
A propósito de san Pelayo
domingo, 25 de junio de 2017
Una mujer valiente
En “La Comarca de Calatayud”
leo una entrevista que Óscar F. Civieta
de eldiario.es le hizo a Purificación Lapeña el pasado 23 de
junio. Esa señora le cuenta al periodista que su abuelo y su tío fueron fusilados
en los días posteriores al golpe de Estado de 1936 con 44 y 39 años
respectivamente. Sospecha que pueden estar enterrados en Cuelgamuros desde
1959, ya que -según comenta- “aquel año
en Calatayud desenterraron 80 restos mortales en 9 cajas sin permiso expreso ni
tácito de sus familiares”. Y ahora, pese a mil impedimentos oficiales, desea
que los huesos de su abuelo y los de su tío regresen. En un momento de aquella
entrevista cuenta Purificación Lapeña que “cuando llegó el golpe de Estado del
36, el cura del pueblo [Villarroya de la Sierra] elaboró una lista de personas con ideas
distintas”. Distintas a las de los golpistas, se entiende. Y ahí es donde deseo
hacer una precisión. Me contaba un anciano de uno pueblo cercano a Villarroya
de la Sierra
que por entonces todos los párrocos de la Diócesis de Tarazona confeccionaban listas. Tanto
es así que hebdomadariamente hacía un “recorrido” por aquellos lugares una
camioneta con falangistas de la peor calaña dispuestos a ir casa por casa para
llevarse a “dar un paseo” a
aquellos paisanos que constaban en las
macabras nóminas de los ecónomos. A algunos de ellos no los encontraban, por
haberse escondido temiendo lo peor. Sobre ese particular sabe mucho Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Y según me contó aquel
anciano, el párroco de aquel pueblo cercano a Calatayud calmaba a los vecinos
alineados con el golpismo con las siguientes palabras: “No importa, a esos los
dejamos para la próxima vuelta”. Quería decir para la siguiente semana, si es
que aparecían por el pueblo. Aquel cura, que
curiosamente nunca permitió que su ropa recién lavada fuese tendida al
sol en la misma cuerda que la de su casera, murió el 22 de julio de 1955 a los 74 años de edad.
Recibió, a mi entender, más honores de los merecidos, ya que su hermano, además
de arzobispo, fue procurador en Cortes
en las ocho primeras legislaturas del franquismo y Comisario General Apostólico
de la Bula de la Santa Cruzada. En 1937 había firmado la denominada Pastoral
de la Cruzada
con el fin de dar autoridad moral a los sublevados, y en 1952 presidió en
Barcelona el XXXV Congreso Eucarístico
Internacional. No pronunciaré su nombre, pero ya saben: blanco y en
botella.
sábado, 24 de junio de 2017
Sobre ríos y gentilicios
Flechas es en la actualidad una pedanía de Figueruela de
Arriba, en la sierra de la Culebra, comarca de
Aliste, dentro de la provincia de Zamora, que cuenta con 14 habitantes, según
censo de 2016. En su término nace el río
Cabrón, que hace frontera con Portugal, donde se une al río Manzanas cerca de
Villarino. Ese río, también el Pontepedra, son afluentes por la izquierda del
río Lengüelle, que a su vez es afluente por la derecha del río Tambre que sólo
cuenta con 27
kilómetros de recorrido. A propósito del río Cabrón, por
asociación de ideas, me ha venido a la cabeza un gentilicio con anécdota. Pero
lo cuenta mejor que lo podría hacer yo Francisco
García (La Nueva España, 20.02.14): “Los que estudiamos latín y
griego en el bachillerato lo hicimos a mucha honra. Contaba un viejo profesor
mientras nos ayudaba a traducir ‘De
senectute’ que José Solís,
ministro de Franco y natural de
Cabra (Córdoba), pronunció un discurso en las Cortes sobre la reforma educativa
en el que abogaba por menos latín y más gimnasia. Desde la grada escuchaba Adolfo Muñoz Alonso, rector de la Universidad Complutense, que al hilo del
parlamento del contrario se iba encendiendo. Cuando Solís se preguntó: ‘¿para
qué sirve hoy el latín?’, Muñoz Alonso replicó desde su asiento, apelando al
gentilicio: ‘Por ejemplo, ministro, para que a su señoría, que es de Cabra, le
llamen egabrense y no otra cosa más fea’.
jueves, 22 de junio de 2017
¿El prestigio de España, dice usted?

martes, 20 de junio de 2017
Socorrista necio
Me entero de que a la joven madre Belén Gimeno le prohibió un socorrista del zaragozano Club Natación Helios dar el pecho a su
bebé fuera del agua, junto a una de las piscinas. Las peregrinas razones que
esgrimió el necio socorrista fueron que
“la leche podía contaminar el agua y que no se podía comer en esa zona”. Ignoro
el nombre del socorrista, pero me gustaría conocerle para decirle a la cara que
necesita reciclarse. Cualquiera puede entender que no es equivalente dar de
mamar a un bebé que comerse un bocadillo de salchichón, y que la leche materna
no es contaminante en modo alguno sino lo más sano del mundo. Ese socorrista, a
mi entender, debería dedicarse a otra profesión en beneficio de la sociedad.
Sólo le hubiese faltado a ese indocumentado decirle a la joven madre que no
estaba autorizado sacar la teta en público por constituir un atentado contra la
moral y las buenas costumbres. Me avergüenza conocer situaciones con esas. Tal
vez por no ver a tipos como ese que dicen llamarse socorristas no voy nunca a
las piscinas públicas. Doy por hecho de que en cualquier club deben existir
unas normas de convivencia de obligado cumplimiento para los socios. Pero no es
de ninguna manera tolerable que se atente contra los derechos del niño y de la
madre. El socorrista en cuestión, al que nunca le invitaría a tomar un café con
leche (para que no se contaminase), es un
necio; y créanme que llamarle necio no es un insulto. La palabra necio
proviene del latín “nescius”, derivado del negativo “scire”
que significa “saber”. O sea, necio es el que no sabe.
domingo, 18 de junio de 2017
El mareo del incienso
Hoy, domingo 18 de junio, la Iglesia Católica
celebra la trasladada festividad del Corpus
(salvo, que yo sepa, en Toledo, Granada y Daroca). En su artículo de ABC, “El
Rey en los toros”, Antonio Burgos eleva su incensario a
las nubes que pasan. El incensario de ese plumilla ante la presencia de Felipe VI en Las Ventas con ocasión de la Corrida de Beneficencia raya en lo patológico.
¿Existirá algún fármaco contra esa paranoia? Burgos hace una rara comparación
entre esa lidia y la anterior presencia del monarca en el Vicente Calderón con motivo de la final de la Copa del Rey. Señala Burgos con una
chicuelina: “Había hasta gente en la puerta esperando que llegara Su Majestad
el Rey Don Felipe VI, que Dios guarde, porque falta le hace a España que nos lo
cuide. Y cuando llegó el Rey, con el ministro de Cultura y la presidenta de la Comunidad de Madrid a la
cabeza, estaba esperándolo un respetuoso comité de recepción que no he visto
más cabezadas, más taconazos y más genuflexiones laicas pero monárquicas, como
la perfecta de la marquesa de la
Vega de Anzo, que es tela de aficionada a ambas cosas, a los
toros y a la Corona”.
Más tarde comenta que El Julí, Manzanares y Talavante le hicieron al rey sus respectivos brindis protocolarios.
Esas cosas pasan siempre. Y si el rey fuese a un pueblo, el alcalde le
entregaría su vara de mando. Pero Burgos continúa con una revolera alrededor de
su cintura: “En esta España "sin", sin valores y sin vergüenza, y sin
sentido de Patria, y sin defensa de su Unidad, y sin exigencia por el Gobierno
del cumplimiento de su Constitución, era una gloria ver al Rey en el palco de Las Ventas también en plan
"sin": sin silbidos al himno, sin abucheos a Su Majestad. ¡Y eso que
en Las Ventas se silba tela!”. Y en
el mismo diario leía hoy la trágica muerte de de Iván Fandiño al ser corneado por
Provechito, de Baltasar Ibán, cerca de Mont de Marsan, en el
sur de Francia. Un toro que ni siquiera pertenecía a su lote. En España tenemos
hoy, como hemos tenido siempre, dos tipos de diestros: los que se juegan el
tipo en la arena y los de salón, los que sólo con asomar su presencia por el
albero producen “genuflexiones laicas”, como sucede con Curro Romero en La Maestranza de
Sevilla, o como con el rey en el palco de Las
Ventas. No es necesario que el maestro Romero haga faena al morlaco, que la
cornada, si acaso, que se la lleve el sobresaliente. Lo de ellos, los toreros y
los reyes, consiste en permanecer expuestos, como la custodia el día del Corpus por las calles de Toledo, o en el
altar mayor de la catedral de Lugo. La genuflexión “perfecta” de Pilar González del Valle, IV
marquesa de la Vega
de Anzo, añade colorín al espectáculo para que la fiesta no decaiga.
viernes, 16 de junio de 2017
Los fríos y las calores
jueves, 15 de junio de 2017
Desfibriladores de gilipollas
lunes, 12 de junio de 2017
Una segunda oportunidad
Mañana, día de san
Antonio de Padua, saldrá Idoia López
Riaño en libertad después de haber cumplido 23 años en prisión, el último
de ellos en Zaballa, en Nanclares de Oca, por su permanencia al comando Madrid.
La Tigresa, o Margarita, que ambos fueron sus alias dentro del grupo terrorista,
se ha acogido a la vía Nanclares.
Todo el mundo necesita una segunda oportunidad, también Idoia. Todo ese tiempo
entre rejas hace cambiar al más pintado. Ya sé que los 12 guardias civiles
asesinados en la madrileña plaza de la República Dominicana
corrieron peor suerte. También los familiares de aquellos defensores del orden.
Si malo es asesinar a unos padres de familia, peor, si cabe, es el dolor que se
produce a aquellos que quedan huérfanos. Nada para ellos vuelve a ser igual. O
el dolor de los padres de las cuatro niñas asesinadas, junto a otras ocho
personas, en diciembre de 1987 en el cuartel de la Guardia Civil de
Zaragoza. Hoy esas niñas tendrían 42, 37, 36 y 33 años. Pese al tiempo transcurrido,
en sus familias no hay más que vacío, un vacío perpetuo. Hubiesen merecido
mejor suerte.
El bitcoin de Olimpo
Olimpio Biscarrués y
Sáenz de Urturi se encontró un día un bitcoin
en la ranura del mármol de un mostrador del Crédit
Lyonnaise durante un viaje a Lourdes. Después de mirarlo muchas veces, lo
guardó en uno de los bolsillos de su pantalón vaquero. Nunca supo que era un bitcoin ni qué valor tendría al cambio
de euros. Hasta que un conocido de taberna le dijo que se trataba de una
criptomoneda no respaldada por ningún gobierno. Olimpio Biscarrués y Sáenz de
Urturi se rascó el colodrillo, volvió a echarse la moneda al bolsillo de su
pantalón y se la llevó a casa. La depositó debajo de una imagen del Corazón de
Jesús que tenía en la entrada de su casa y continuó con su rutina. Con el
tiempo y su revalorización progresiva llegó a valer más que su peso en oro. Al
menos eso le reconoció un amigo que estaba en el negociado de Cartera de Cobro
del banco donde Olimpio acudía mensualmente a pagar el recibo de la luz. Aquella
moneda había sido para él su particular “milagro de Lourdes”. Pero no se lo dijo
a nadie. Todas las tardes, cuando salía del trabajo, iba a casa y lo primero
que hacía era comprobar que aquella moneda milagrosa seguía debajo de la imagen
del Corazón de Jesús. La tocaba, se santiguaba e iba hasta la cocina donde se
preparaba un tazón de café con leche en el que untaba tres galletas maría.
Olimpio nunca supo quién había dejado aquella moneda en la ranura del banco
francés y el motivo que le llevó a esconderla. Tampoco volvió a Lourdes.
domingo, 11 de junio de 2017
"Tonto, tonto..."
En su artículo “El
desfile de la victoria” en Infolibre,
José Miguel Monzón Navarro, más
conocido como El Gran Wyoming, escribe y describe a tumba abierta algo que
todos sabemos, pero que nuestra patente cobardía hace que miremos para otro
lado. Los medios domesticados, por otro lado, intenta hacer bueno lo que es a
todas luces tóxico. Dice Monzón que la Transición sirvió para que los que dictaban el crimen durante el largo
franquismo nos “perdonasen la vida” y pasaran a tutelar la libertad. En efecto,
hoy, los nietos de aquellos que propiciaron un golpe de Estado contra la República, ganaron una
guerra civil y heredaron las instituciones intactas, se permiten el lujo de no
dotar a la Ley de
Memoria Histórica con un sólo euro. ¿Para qué iban a derogarla? El Gobierno
presidido por Rajoy consideró que
era mejor dejarla morir de inanición. No les importó que los esqueletos de los
fusilados siguiesen en las cunetas y que sus descendientes pudieran, en la
medida de lo posible, darles una digna sepultura. Digo más: el Partido Popular
nunca manifestó indignación por cómo terminó aquella tragedia hace casi ochenta
años. Sigue diciendo Monzón que “ahora [los del PP] se sienten perseguidos por
el Estado que dicen representar. Mueven sobre la mesa a sus hombres como si
fueran fichas de dominó y les hacen recuperar sus puestos de jueces o de fiscales,
después de haber sido apartados de sus diferentes destinos por prevaricar y
negarse a implantar el régimen de justicia para el que son nombrados. Sus jefes
los amparan y, cual trileros de barrio, los recolocan allá donde creen que
cumplirán el mejor servicio a su causa corrupta y decadente que sólo busca la
impunidad del delincuente poderoso”. (...)
“Lejos de pedir perdón por el daño causado a los ciudadanos, por la
pobreza generada, por la aniquilación de una generación a la que se ha privado
de un proyecto de vida, a la que se hurtado el futuro, se presentan con
arrogancia, desafiantes, en las comisiones en las que deberían dar
explicaciones a los ciudadanos por sus execrables acciones”. Y la Conferencia Episcopal, mutis por
el foro. Los purpurados se hacen los tontos y miran para otro lado. Como
decimos los de Aragón: “Tonto, tonto, mierda, mierda...”.
sábado, 10 de junio de 2017
La curiosidad mató al gato
En Arahal (Sevilla) se están celebrando anticipadamente las
fiestas en honor de san Antonio de Padua. Pero la hermandad ha
decidido que las mujeres este año no porten al santo en andas a su regreso
desde la ermita alegando varios motivos. En su lugar lo harán costaleros. Es decir, lo podrán llevar a la ida pero no a
la vuelta. El año pasado se llevaron flores, velas y hasta cometieron el
indecoroso acto de levantarle el hábito para verle las pantorrillas. En ese
sentido, el cofrade mayor, José Luis
Fernández, ha señalado sobre el hábito de san Antonio que “como está a su
altura, hemos observado por algunas personas que se levanta el ropaje para
asomarse a la imagen”. A san Antonio suelen pedirle las mozas que les mande un
novio. También se le reza para encontrar algo perdido. Personalmente, a las
mujeres que levantaban el hábito de san Antonio por ver si tenía partes
pudendas les obligaría a aprenderse de memoria la letra de “San Antonio y los pajaritos” y a que la cantasen a coro al regreso
de la procesión desde la ermita: “Divino
Antonio precioso/ suplícale al Dios
inmenso/ que por su gracia divina/ alumbre mi entendimiento. / Para que
mi lengua/ refiera el milagro/ que en el huerto obraste/ de edad de ocho
años...”/, etcétera, como desagravio. Los cataplines en una imagen de
escayola, como el valor del soldado, se le suponen.
viernes, 9 de junio de 2017
El mondadientes
Si algo me molesta es dirigirle la palabra a un tipo que
lleva el mondadientes en la boca. Decía Julio Camba: “Yo creo que el español
concibe mejor el palillo de dientes sin comida que la comida sin palillo de
dientes. Poniéndose a hurgar y hurgar con un palillo de dientes en la
dentadura, malo será que al fin y a la postre no se acabe por pescar algo. Por
lo menos se mastica, se estimula la salivación, se entretiene el hambre y se
cubren las apariencias. En cambio, si después de comer no puede uno relamerse
un poco delante de los amigos, ¿de qué servirá el haber comido?”. Cierto. El
palillo de dientes entre los labios es equivalente a las migas que se ponían en
la barba, como se cuenta en El lazarillo
de Tormes, aquellos fingidos
hidalgos tan abundantes en la
España de los siglos XVI y XVII que, para aparentar honra y
riqueza, salían a la calle con la figura erguida, las ropas con remiendos
disimulados y migas de pan en la barba para hacer creer que habían comido.
Comer mal o bien es lo de menos. Aunque yo sea un detractor del mondadientes,
reconozco que para mucha gente lo importante es llevar el palillo entre los
dientes, sea plano o redondo, y moverlo de un lado al otro de la comisura de
los labios con maestría de trilero. Además de la sal, es lo único que se pone
gratis el restaurante a los comensales.
jueves, 8 de junio de 2017
Levantarse cada mañana es duro
Yo nunca había pensado en la razón por la que las tapas de
alcantarillas son siempre redondas. Pero hoy me lo ha explicado El País de forma sencilla. El motivo es
que siendo redondas nunca se caen por el agujero al tener una anchura
constante. También hay tapas cuadradas y rectangulares, pero en agujeros de muy
poca profundidad. Si se cuelan en su interior, se puede recoger con las manos.
Claro, lees estas cosas recién levantado de la cama mientras tomas un café y se
te queda cara de gilipollas para todo el día. A ustedes no sé, pero a mí lo
último que se me ocurriría cada mañana sería mirar a la calle, clavar mi mirada
sobre una alcantarilla y llegar a la conclusión a la que ha llegado ese
periódico global. Todo lo más a lo que llego es a arrancar la hoja del taco de
calendario y a leer su reverso. Un día te cuenta dónde colocar el router, o sea, ese dispositivo que
proporciona conexión inalámbrica a
internet; o te dice qué es la litosfera; o refranes populares al estilo de “los
febreros y los abriles, los mas viles”; o el hallazgo de una nueva ardilla en
Laos..., etcétera. Después hago con la hoja de calendario un avión e intento
hacerlo volar. Siempre termina en una rendija entre la lavadora y el
frigorífico imposible de rescatar. Como las alcantarillas, los ombligos también
son redondos. Y no sabría decirles por qué.
martes, 6 de junio de 2017
A vueltas con la bandera
Carlos Cuesta, en
El Mundo, escribe un artículo, Idiotizar la bandera, donde hace una
serie de reflexiones. Escribe: “Si un separatista muestra una bandera no
protegida por nuestra normativa de símbolos y contraria a cualquier opción
constitucional, se convierte en un defensor de la democracia y el derecho a
votar. Pero si un no nacionalista porta una bandera -la española- votada por
todos en la Constitución,
protegida como símbolo nacional por nuestra legislación, entonces se convierte
automáticamente en un facha”. En efecto, la bandera española es el símbolo del
Estado. Así lo dice la Constitución de 1968 en su artículo 4. Pero ese mismo artículo también reconoce a las
Comunidades Autónomas la posibilidad de crear sus banderas y enseñas propias.
De la misma manera la
Constitución no dice nada del matiz “gualda” sino del color
“amarillo”. Ya se sabe que los nacionalismos se curan viajando; pero, a mi
entender, la actual bandera española, roja y amarilla, fue la misma bandera que
se repuso en la zona rebelde durante la Guerra
Civil y que se mantuvo durante todo el periodo franquista.
Tampoco hay que olvidar que existió una Constitución
de 1931, votada por los españoles, institucionalizada en su primer
artículo, que señalaba: “La bandera de la República Española
es roja, amarilla y morada”. La bandera bicolor se identificaba con la
monarquía borbónica. También con el franquismo que terminó por medio de las
armas con la forma de Estado legal hasta 1939 y que nunca se derogó. Pero hubo
un error de matices en la bandera tricolor que conviene señalar. Si bien el
color morado representaba el pendón de Castilla, lo cierto es que tal pendón
nunca fue morado sino carmesí. Y el púrpura, que tiene una similitud cromática
con el morado, está presente en el escudo de León. El color morado está
presente, en cambio, en el uniforme del Regimiento
Inmemorial el Rey, o tercio de la Infantería de Castilla, y en el Regimiento de Reales Guardias de Infantería,
que lo usa para su coronela en vez de la reglamentaria coronela blanca. A decir
verdad, la actual bandera bicolor no tiene mucho tiempo de vigencia. Fue
adoptada en 1843, coincidiendo con la mayoría de edad de Isabel II, siendo presidente del Gobierno Francisco Martínez de la
Rosa, aunque se utilizase como pabellón naval desde 1786
para evitar confusiones.
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