Cuando todavía no sabía leer, abría un libro y miraba los
“santos”. Y viendo los “santos”, de enciclopedias, revistas o tebeos, me hacía
mi composición ideal sobre cómo eran las cosas o cómo pudieron serlo de haber
existido. Recuerdo que de niño miraba los “santos” de “El tesoro de la juventud”, de los libros encuadernados de Celia, las viñetas de “Tampolín”, aquella publicación que editaban los
de Acción Católica, los suplementos “Chispa” que aparecía todos los domingos
con el diario Alerta, o los dibujos
de personajes que aparecían en la Enciclopedia
de Dalmau Carles. La historia de
España que se contaba en aquella enciclopedia terminaba en la Revolución del 68, cuando Isabel II tuvo que salir de España por la Estación de Atocha camino
del exilio. Y en aquella enciclopedia aparecían dibujos de personajes: Espartero, Serrano, Narváez…, que
llegaron a hacerse familiares. Eran los “santos” que yo miraba una y otra vez
siempre con la misma sorpresa. Algo parecido me sucedía con el mago don Pirulo, Roenueces, Cuchifritín y
Celia, o con las viñetas de Serapión, hombretón de cabeza
triangular, o Ciriaco Majareto, o los grandes inventos del doctor Fran de Copenhague, que aparecían en aquellas viñetas del nacional-catolicismo y del TBO. El Tesoro
de la Juventud
era otra cosa. A lo largo de sus doce tomos con tapas de cartoné azul podía
contemplar cómo se ponía la escafandra un buzo antes de adentrarse en los
fondos submarinos, qué vapores de tres chimeneas cruzaban nuestros océanos
transportando indianos, o cómo salía el sol siempre por el mismo sitio, como
sigue sucediendo ahora. De mayor, descubro que, al carecer de programas, a los
políticos les voto por los “santos”, es
decir, por cómo se peinan o sonríen quiénes ofrecen el oro y el moro para
un periodo de cuatro años. Los “santos” de mi infancia se han quedado
obsoletos y vacíos como una cáscara de nuez. Y observo boquiabierto que los políticos aspirantes al Congreso
jamás cumplen las expectativas. Y así nos va a los españoles. Se nos ha caído el castillo de
naipes. Ese libro de las 40 hojas de don
Heraclio Fournier donde sotas, caballos y reyes eran del mismo corte que los
plasmados en los libros de Calleja.
sábado, 7 de mayo de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
Otras Vírgenes del Pilar
Yo ignoraba que en Arenas de San Pedro también existe una Virgen del Pilar, como en Zaragoza. También
en Calanda, en la provincia de Teruel, donde en 1640 se apareció la Virgen entre las diez y las
once de la noche a Miguel Pellicer,
que recuperó su pierna amputada dos años antes. Don Miguel Andreu, notario de Mazaleón levantó acta del hecho, cuyo
protocolo se encuentra en el Ayuntamiento de Zaragoza, y el cabildo
metropolitano envió información al conde-duque
de Olivares para que éste informase a Felipe
IV. En la actualidad existe una casa-museo de Miguel Pellicer, donde en su
tercera planta existe una reproducción de la habitación donde se obró el
aparatoso milagro. La Virgen
del Pilar de Arenas de San Pedro, al sur de la provincia de Ávila, se le
apareció a un pastor en el paraje
conocido como el Ojo de la
Jara. Su fiesta se celebra cada 8 de septiembre. En el lugar
del suceso, el alto de San Agustín, brotó una cruz de piedra hasta que un día,
hace ya más de cien años, el viento procedente de la sierra de Gredos la
derribó. La iglesia y el monasterio de San Agustín, que se levantaron para
custodiar a la Virgen
del Pilar se convirtieron en el siglo XV en edificios regentados por agustinos
y fue destruido por los franceses en 1809. Con sus piedras se construyeron la
cárcel, el antiguo ayuntamiento y la plaza de toros. Pero en tal paraje sólo
quedan unos muros de la vieja prisión y el peirón con la cruz de la Orden de Alcántara
derribada, que fue izado de nuevo.
jueves, 5 de mayo de 2016
La otra memoria histórica
Castrillo Matajudíos, en la provincia de Burgos, es un
pueblo de 58 habitantes al que su alcalde, Lorenzo
Rodríguez Pérez, tras consultar con los vecinos, decidió cambiarle el
nombre por el de Castrillo Mota de Judíos desde las trece horas del 23 de
octubre de 2015 de forma oficial. De la misma manera, también cambió su escudo.
Es curioso que al libro de bautizos conservado en la parroquia le faltan las
hojas que van desde 1492 hasta 1532.
Alguien las arrancó para que no apareciesen, posiblemente, los nombres de los
judíos conversos. El 25 de mayo de 2014 se había hecho una consulta popular (coincidiendo
con las europeas) para tal cambio de nombre, con el visto bueno de la Junta de Castilla y León.
Durante la Edad Media
se había llamado Castrill de los Judíos. Con la toma de Numancia, el año 133 antes de J.C., Burgos y todo
aquello que hoy compone su provincia comenzó a ser romanizado. La toponimia
burgalesa, en consecuencia, procede del latín. De la misma manera son latinos,
o visigóticos, los topónimos derivados de castrum (campamento fortificado) que a partir del
siglo V se reemplazó por castellum:
Albacastro, Castellanos de Castro, Pecalba de Castro, Castrobarto,
Castroceniza, Castrogeriz, Castromorca, Castrovido, y los diversos Catrillos (de la Vega, del Val, de Murcia, de
Riopisuerga, de Rucios y de Matajudíos). Hay otros topónimos germánicos,
árabes, y de pobladores durante la Reconquista, Bascones (Condado de Treviño), etc.
Así, los derivados de la voz latina castrum
se reemplazaron por castellum, es
decir, lo que más tarde derivaría al castellano en castillo y castil: Castil de
Carrías, Castil de Lences, Castil de Peones, Orbaneja del Castillo, Urbel del
Castillo, Itero del Castillo, y Moradillo del Castillo. Otros nombres derivan
de torre: Tornadijo, Tordómar,
Tordueles, Rebolledo de la Torre,
etcétera; o por tudela, equivalente a
fortificación: Santiago de Tudela, Santa María del Llano de Tudela, en el Valle
de Mena (comarca de Las Merindades y
partido judicial de Villarcayo). En fin, Castrillo Matajudíos o Castrillo Mota
de Judíos ha tenido incursiones desafortunadas en el rótulo que avisa del
pueblo en la carretera y que, sin saber muy bien por qué, tiene intranquilos a
sus escasos habitantes. Hay algunos individuos, a los que supongo de
ultraderecha, que pretenden que el pueblo se siga llamando como antes y
aprovechan la oscuridad de la noche para poner pintadas en la nueva rotulación.
A mi entender, no habría que cambiar nada, es decir, dejar los nombres de los
pueblos como estaban. Bastante sonrojo causa a los demócratas que al pueblo
soriano de San Leonardo le añadiesen la coletilla de Yagüe, en honor al militar fascista responsable de los
asesinatos en masa de Badajoz; o que el toledano pueblo de Azaña fuese cambiado
por Numancia de la Sagra,
en un vano intento de borrar del mapa el apellido del segundo presidente de la
II República, don Manuel Azaña Díaz. En rigor, se podrán modificar los nombres de los
pueblos, pero no su historia.miércoles, 4 de mayo de 2016
Mirar a la calle por la persiana
Vaya ensalada de frutas. Recuerdo a Bourvil: “Salade de fruits,
jolie, jolie, jolie/ tu plais à mon pere/ tu plais à mon mere…”. Iglesias dice ahora, por complacer a
los barones socialistas, que no tendría inconveniente en que Sánchez fuese vicepresidente de un
Gobierno por él presidido. El secretario general de Podemos es tan insolente
que ya está vendiendo la piel de oso de las urnas en la confianza de que junto
a IU va a arrasar. Supongo que don
Tancredo se reirá en La Moncloa
como contaba Baroja (que ni tuvo
fortuna ni gozó de los beneficios del Estado) cuando hacía referencia a Diógenes
Laercio, que se murió a carcajadas
viendo al burro de Crisipo de
Soli, discípulo de Creantes,
comiendo higos. Diógenes describe su muerte de dos manera: en una de ellas, por
haber bebido vino sin diluir en una fiesta; en la otra, que murío del ataque de
risa. Crisipo hizo una reducción de lo posible a lo real. Entendía que toda
posibilidad es real, puesto que, aún si no ha sucedido, nada impide que alguna
vez acontezca. Una estoica manera de ver la vida. En “Divagaciones sobre la cultura” –por otro lado-, Baroja comentaba
en 1920: "Con los socialistas nunca he querido nada. Una de las cosas que
más me ha repugnado en ellos, más que su pedantería, más que su charlatanismo,
más que su hipocresía, es el instinto inquisitorial de averiguar las vidas
ajenas. El que Pablo Iglesias viaje
en primera o tercera ha sido uno de los motivos más serios de discusión entre
los socialistas y sus enemigos." Es evidente que Baroja, aquel liberal de XIX, más escritor que panadero, se refería a Pablo
Iglesias Posse, el fundador del PSOE en la madrileña taberna Casa Labra, en la calle de Tetuán, donde
acudieron el 2 de mayo de de1879 a la primera cita dieciséis tipógrafos, cinco
médicos, dos joyeros, un marmolista y un zapatero. El próximo 26 de junio nos
veremos en el mismo distrito electoral, y no sé si frente a la misma mesa, para
depositar el voto que estamos rumiando mansamente, como cae el orvallo, o como
si fuésemos vacas en la Vega
de Pas. Baroja, que conocía muy bien España, afirmó algo innegable: “la gran
aspiración del español es trabajar tan poco como un moro y ganar tanto como un
judío”. No iba desencaminado. De momento, creo que lo mejor será mirar a la
calle por la persiana.
martes, 3 de mayo de 2016
¿Dónde estaba el fiscal?
Nunca debe llegarse a las manos. Lo sucedido en Calatayud el
pasado sábado, donde el padre de un muchacho se enfrentó a otro por un asunto
estúpido relacionado con sus respectivos hijos,
ambos compañeros de clase, llena de estupor. Más aún, cuando tal
enfrentamiento tuvo resultado de muerte de uno de los padres. Se desprende de
la autopsia practicada que el fallecido tenía distintos hematomas cerebrales,
según cuenta hoy Heraldo de Aragón, “Tras la discusión --aclara esa fuente--, el
agredido, junto a su esposa y su hijo, se marcharon del lugar
apresuradamente, siendo alcanzados a unos 200 metros del parque,
donde el agresor llegó con su vehículo. Fue allí donde el agresor nuevamente lo
abordó y propinó varios golpes a la víctima, asegura el relato policial” (…) “En
la declaración del arrestado no estuvo presente la Fiscalía, por lo que
nadie pudo pedir la medida de prisión provisional. De hecho, tal y como pedía
el abogado de la defensa, la titular del Juzgado de Instrucción número 2
decretó la puesta en libertad del sospechoso sin fianza y con la única
obligación de comparecer en el juzgado cuantas veces sea requerido”. Y ahora
llega mi pregunta: ¿Dónde se encontraba el fiscal de guardia? A mi entender, el
fiscal de guardia tenía obligación de estar disponible en todo momento, con
independencia de que hubiese dos días seguidos de fiesta. No es de recibo que
el presunto autor del homicidio doloso fuese puesto en libertad sin fianza, con
la única obligación de acudir a los Juzgados cuantas veces sea requerido, al no
disponer la juez responsable del Juzgado número 2 de Calatayud la necesaria decisión
del fiscal en tales casos, como así está reglamentado. Al fiscal, a mi
entender, habría que pedirle explicaciones desde el organismo que corresponda.
A Consuelo Madrigal, fiscal general
del Estado, debo recordarle que los fiscales no deben estar “ausentes” en sus
obligaciones, menos aún cuando están de guardia, ni el presunto culpable de un
homicidio doloso debe seguir en libertad en un Estado de derecho.
lunes, 2 de mayo de 2016
Trujamanes del toma y daca
Cuenta Cela en “Judíos, moros y cristianos” que al
llegar a El Barco de Ávila, “el vagabundo, tras sosegarse en medio del
bullicio, se mete en una taberna algo apartada, a refrescar el gañote. Ante una
mesa con un hule a cuadros y sentado en una banqueta sobre la que ni cabe, un
tío de muchas arrobas y dentadura de oro, blusa negra de trujamán del toma y
daca, ademanes de zarracatín de todo lo que salga y fauces grasosas de epulón
repleto, se está zampando un cabrito asado del tamaño de un niño de primera
comunión”. Enseguida he recordado a aquellos tratantes en ganado que portaban
blusas negras, contundentes bastones y un montón de billetes de banco en los
bolsillos. Que yo sepa, sólo los tratantes en ganado, los trajineros que iban
por los pueblos y las damas paletas y pícnicas los domingos en misa mayor, lo
llevaban todo puesto. Había el dicho de
un tratante de Garabás, al norte de Orense, que decía: “Amiguiños sí, pero a vaquiña polo que vale”. Ese texto forma parte
del libro “A Feira do Carballino”, de
Xosé Fariña Jamardo. Cada pueblo
vendía lo que poseía; y Nogueira de Ramuín, como carecía de tierras arcillosas
para fabricar alfarería, de cerdos para curar jamones, de vacas para que dieran
leche y el consiguiente oficio de curtidores de baquetas y talabartes, o de
uvas para producir orujo, contaba con los mejores afiladores y paragüeros. En
Navarra, por ejemplo, los elegantes tratantes vestían los días de oír misa
entera “blusa” oscura de satén que incluso llevaba orillo en torno al cuello
pespunteado. También había “blusas francesas”, más amplias y azules y
“bilbaínas”, más pequeñas y de color gris, y hasta rayadas. Cada región poseía
sus peculiaridades, que yo respeto. La “blusa” formó parte de la vestimenta de
un oficio perdido. Tampoco existen ya los feriales, que solían coincidir en
encrucijadas de caminos, donde, además de ganado, se ofrecían esquilas, como
las que se hacían en Mora de Rubielos, provincia de Teruel, pueblo alegre y
resignado. Pascual Madoz dejó
escrito que en Mora de Rubielos, que posee una flor de lis en su broquel,
también se dedicaban los vecinos a confeccionar bayetas de color café, pero no
estoy muy seguro de que eso fuese así. Debería preguntárselo, para salir del
laberinto de las dudas, al exalcalde zaragozano Alberto Belloch, morano de nación y socialista en sus ratos libres.
domingo, 1 de mayo de 2016
Por la puente, que está seco
Conquistar la cima del Annapurna con 77 años no parece
fácil, pero lo ha conseguido Carlos
Soria sin despeinarse. Para que luego digan los empresarios capones que con
40 años ya es uno viejo para que le den faena. Este es un país de contrastes y
de lanzazos a tutiplén. Así, Cifuentes
sigue pensando que “Rajoy es el
mejor presidente de la historia de España”; Gregorio XVIII, el ya expapa de El Palmar de Troya, que dice haber
perdido a fe pero sigue siendo franquista, cuenta: “tendré que buscar un
trabajo, yo no quiero vivir del cuento”; Del
Bosque, al referirse a Mariano Rajoy, entiende que “de vez en cuando hay
que rotar”, sin aplicarse él esa medicina; y me entero por El Correo de Zamora que un ojo de la puente de Castrogonzalvo sobre
el río Esla se hunde. No pasa nada. Disparemos
cohetes y lancemos serpentinas. Con Rajoy de guía, ese adalid capirote, nada
debemos temer. Supongo que, a una mala, siempre se podrá caminar a Benavente
por otra trocha. Es peor despertarse en el zaguán de la indecencia. Yo diría
que ese ojo del pasadero ha hecho un guiño a las últimas riadas. Enseguida me
ha venido a la cabeza aquello de “tres ojos tengo, mi niña, / los mismos que
tiene el puente;/ dos para mirarte a ti,
/ el otro para hacer de vientre”. Bueno, Manuel
Hermoso, o sea, Manolito el Cantaor, o Manolito
de Triana, tenía corta talla y otra versión parecida. Murió en los primeros días de
diciembre de 2015. Había nacido en 1943 en el llamado Hotel Triana y en esa casa tuvo su morada hasta los 15 años. Ángel Vela Nieto le recordaba en un
elegante elogio-funeral que le hizo en El
Diario de Triana.es el 3 diciembre de 2015 , donde cuenta que aquel Hotel Triana “en su origen sirvió de almacén de sanitarios con
sólo una planta. En 1929 se alzó el edificio como lo vemos hoy para ser
hotel-garaje dispuesto a acoger a visitantes de la Exposición Iberoamericana, pero no llegó ninguno
porque aquel certamen no dio lo que se esperaba. Así que se convirtió en casa
de vecinos. Y en esta casa vivió, aparte de Manolito de Triana, el gran maestro
de la soleá alfarera, Manolo Oliver, y Gracia de
Triana en años de su niñez; y Pepe
Vela (de Albahaca), miembro de una familia de buenos cantaores aficionados;
aquí moraron los toreros Angelillo de
Triana y José Soto “Sotito”
además del campeón ciclista Zeppelín,
que también tenía su arte por fandangos… En este patio se rodó la película “Macarena” y en su terrizo cantó Juanita Reina y lució su gracia Miguel Ligero”.
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