viernes, 23 de febrero de 2018

Arturo Bono, recordado por Jardiel




Leo con sumo interés en La Comarca de Calatayud  un documentado trabajo de Francisco Tobajas Gallego sobre la saga familiar de Arturo Bono Soriano (Ateca 1869-1941) periodista. No voy a entrar en detalles sobre su origen familiar, al estar debidamente ilustrado por lo que Tobajas cuenta. Pero sí deseo, por asociación de ideas, centrar mi vista sobre “Mis viajes por los países a los que no he ido nunca”, de Enrique Jardiel Poncela. Y Jardiel, en aquella extraña epopeya que describe cuando hizo su viaje, no sé si imaginario,  en patinete desde Madrid hasta Zaragoza, hace referencia a Arturo Bono. Y a eso voy. Las obras completas de Jardiel se publicaron en cinco tomos con más de 5.000 páginas, donde no se incluyeron algunos textos, pero que sí ocurrió en revistas y periódicos. Entre esos textos estaba “Mis viajes…”, que publico en febrero de 2017 el sello sevillano Samarcanda, de la mano del editor Daniel Pinilla. Todos esos textos fueron  publicados durante la década de los 20 en diversos diarios y revistas, cuyo rastro siguió con acierto un nieto de Jardiel, Enrique Gallud Jardiel, autor del prólogo de esa recopilación. Gallud contaba en aquel prólogo que “la existencia de las personas debía medirse no por los años que cumplían sino por las maletas que habían usado, y que a un anciano habría que considerarlo tal no porque hubiera cumplido 80 años sino porque hubiera desgastado más de treinta maletas y baúles”. El “raid “Madrid-Zaragoza”, -si hacemos caso a Jardiel- fue hecho en sexquiciclo, al que había puesto el nombre de “Espíritu Santo of Ventas” imitando de alguna manera el nombre que el aviador Charles Lindbergh dio al aparato “Spirit of St.Louis” que había cruzado el Atlántico desde Nueva York hasta París en mayo de aquel mismo año (1927). Por ir resumiendo, en  “El paso por Ateca. Episodio de los sifones”, página 50 del libro, se cita textualmente:
“A velocidad de tortuga pesimista pasamos por Ateca. Ovación. Saludamos con mucha finura. Ovación. Hay muchas personas en las aceras de la calle principal y ni una sola de ellas nos insulta. Por el contrario, aplauden a rabiar. Ovación. El Ayuntamiento, algunos vocales, la simpática familia de Saura, de Alazón, que va al Monasterio de Piedra en excursión automovilística con el atento y hercúleo teniente de la Guardia Civil. Francisco Díaz y su señora, y el redactor de La Vanguardia de Barcelona, don Arturo Bono, que veranea en Ateca, nos invitan a una cerveza de una frialdad polar…”.
Recomiendo su lectura. Contiene pasajes a bordo del sexquiciclo con una sola pierna, la otra arañando el asfalto y gastando suela de zapatilla por la Nacional II, que bien hubiesen merecido haber sido ilustrados por Gustave Doré, de no haber muerto en 1883, o fotografiados por J. Laurent, de no haber hincado el pico en 1886, o pintados por el expresionista Gutiérrez Solana, que supo reflejar la España negra y melancólica y subrayar el lado humano de la naturaleza, de las cosas y de los objetos. Gutiérrez Solana anduvo por Calatayud y notó cómo silbaba el lebeche, “viento que levanta dolor de cabeza, que nace en Santander y va a morir a Zamora, después de haberse pateado Santoña y Medina del Campo, Valladolid y Segovia, Ávila y Oropesa, Tembleque y Plasencia, Calatayud y Terrer”, según dejó dicho Camilo José Cela en su discurso de ingreso en la Real Academia Española en 1957. Tampoco le hubiese venido mal a Jardiel haber conocido a Antonio López, otro personaje de “Madrid. Escenas y costumbres”, “inventor y fabricante de la pierna articulada más práctica que se conoce”. Sobre el sexquiciclo se hubiesen ayudado Jardiel y su cuadrilla a subir los repechos de Miravella, Cavero y La Muela con el brío de una lambretta, como aquellas que vendía Íñigo en Calatayud, cerca de la Puerta de Terrer.

1 comentario:

Enrique Gallud Jardiel dijo...

Gracias por tan interesante reseña. El viaje de Madrid a Zaragoza en sexquiciclo no fue en abosluto imaginario, sino completamente real. Se halla perfectanmentre documentado con fotos y crónicas diarias del paso de los expedicionarios por las diversas localidades del recorrido.