jueves, 8 de febrero de 2018

Chicharro, ¡qué cruz!





Leo un artículo de Juan Chicharro en República.com que me ha hecho pensar. En efecto, como afirma ese militar, “la cruz es el símbolo esencial del cristianismo”. Hasta ahí estoy de acuerdo con él. Pero, al referirse a Callosa del Segura, no estoy de acuerdo con lo que sigue: “No se acaba de entender esa inquina que se ha desatado en España contra la Cruz y lo que significa. Hay una reciente obsesión en la rancia izquierda sociológica de dedicarse a derribar cruces como si en España no hubiera otra cosa que hacer. Ahora la han tomado con las que recuerdan a muchas personas, en su mayoría asesinadas en la guerra civil, e incluso se oye hablar del derribo de cruces ‘franquistas’, adjetivo cuando menos esperpéntico. Tengo la impresión de que lo que verdaderamente les molesta es el recuerdo de que fueron sus padres y abuelos los que asesinaron a aquellos  cuyos nombres figuraban anexos a esas cruces”. Juan Chicharro sabe que esa cruz, la de Callosa de Segura, como tantas otras que todavía existen en España, sólo hacen referencia a los caídos en el bando vencedor, o sea, a los caídos en el lado de los afectos al golpe de Estado que se produjo el 18 de julio de 1936. La Ley de Memoria Histórica sigue en vigor, aunque no reciba ni un celemín del Gobierno que preside Mariano Rajoy. Y esa ley apuesta por quitar todos los símbolos relacionados con el franquismo y   la Guerra Civil. ¿Acaso en Alemania se permiten los símbolos nazis? Como recordaba en El País Miguel González (10/04/2013),  “Juan Chicharro, general de división en la reserva y exjefe de Infantería de Marina, el 6 de febrero de 2013 justificó una intervención del Ejército para frenar la independencia de Cataluña si el Gobierno y el Tribunal Constitucional no cumplieran con su obligación. Sin citarlos, Chicharro se burló de Rodríguez Zapatero, criticó a Montoro por asistir a la toma de  posesión de Artur Mas sin que estuviese presente la bandera española,  cuestionó el arresto del general Mena por arremeter en 2006 contra el Estatuto de Cataluña y aseguró que el sentimiento militar era de preocupación ,confusión e incertidumbre. Fue recibido en audiencia por el entonces ministro Morenés y aceptó la renuncia en la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.  Asombrosamente, no recibió ningún castigo disciplinario”.

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