Pablo Sebastián está indignado y
recuerda en “República.com” sus dudas de que Rajoy pueda terminar esta
legislatura si finalmente España es intervenida a la griega, como acusan sus
síntomas de fiebre continuada, o sea, la persistencia en el alza de la prima de
riesgo. Dice: “El Gobierno de Rajoy y del PP castiga duramente a los parados,
funcionarios y clases medias con ajustes y quitas de sueldo y de toda clase de
prestaciones sociales y subiendo todos los impuestos, y al mismo tiempo se dedica
a indultar a políticos corruptos y a proteger a banqueros imputados y bajo
sospecha de delito de estafa como Rodrigo Rato. Y encima tiene el descaro de
decir que todo esto lo hace por España, la herencia recibida y para afrontar
los problemas del país”. Y en este callejón sin salida, Rajoy se limita a decir
que no existe alternativa y que se tiene que optar “entre un mal y un mal
peor”, al tiempo que Montoro asegura que no hay dinero. Pero nadie se atreve a
reducir, por ejemplo, el porcentaje señalado para los fines de la Iglesia Católica en la declaración del IRPF. ¿Se puede estar peor
aún? Como decía un amigo ante la prolongada agonía de un pariente, “ni se muere
ni cenamos”.
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