Esteban Trigo, hijo de un
jefe de tren de los Caminos de Hierro del
Norte de España y autor del librito “Mi
pequeña historia de aquel viejo Arrabal”, a propósito de la hambruna
existente durante la posguerra y del estraperlo reinante, describe en su libro
la anécdota de un caracolero, cuyo nombre no consta, que durante la posguerra
aprovechó su picaresca para viajar gratis en el tren y robar mercancía: “Mi padre me contó que un día de tiempo
inclemente, no sé en qué pueblo, un transeúnte, tal vez un caracolero, le rogó que le permitiera viajar en un furgón
hasta Zaragoza y él, compadecido, accedió. Mal pagaría aquel sujeto el favor,
puesto que al llegar a destino, revisando la mercancía que transportaban –creo
que se trataba de cajas de pescado—mi padre notó que faltaban algunas. Sin
duda, el ingrato viajero, que ya había desaparecido, las arrojó en marcha y en
esos momentos, ya estaría camino de ir a recogerlas”. (Esteban Trigo Estúa,
“Mi pequeña historia...” Ediciones
94, Zaragoza, 1ª edic., 1988, pp. 67-68 y 69). Trigo hace referencia a abusos
por parte de los ferroviarios de entonces, “que
no tenían escrúpulo alguno en rebajar el peso de las mercancías con las que
traficaban en aquella economía sumergida. La Compañía del Norte se vio
obligada a tener que crear su propio cuerpo de vigilancia para la custodia de
mercancías en los andenes así como las instalaciones ferroviarias. Aquellos
vigilantes vestían de marrón, iban armados con un rifle y se les conocía como
escopeteros pero la ciudadanía les apodó como abisinios.
domingo, 30 de abril de 2017
Un día infeliz
sábado, 29 de abril de 2017
Cruce de intereses económico-políticos durante la Restauración (I)
“Suele pensarse,
con acierto, que las grandes figuras políticas de la España decimonónica
constituyeron, en parte elementos significativos de la oligarquía industrial y
financiera, que contribuyó a la formación de una sociedad capitalista moderna,
y se beneficiaron, en consecuencia, de sus ventajas. El cruce de intereses
entre el sector económico y el político configuraron, a lo largo de la Restauración, la
estructura burguesa de poder oligárquico, que caracteriza ese período”. (“La Banca Española en la Restauración”.
Tomo HI. Política y Finanzas. Servicio de Estudios del Banco de España, Madrid,
1974, pp. 34-40). Ya antes, “Serrano,
por ejemplo, se hallaba vinculado desde 1966, en calidad de consejero y luego
de presidente, a la primera empresa ferroviaria del país, la Compañía de los Caminos
de Hierro del Norte de España, promovida por Pereire Los lazos no se romperán hasta su muerte, en 1886, salvo
los períodos que ostentaba la
Jefatura de Gobierno. Antes había presidido el Consejo de
Administración del Ferrocarril de Sevilla a Jerez”. (Véase Compañía de los
Caminos de Hierro del Norte de España (1856-1946) “Historia, actuación,
concesiones, ingresos, gastos y balances”, tomo HI, Madrid, Espasa-Calpe,
1940, pp. 647 a
654). “Montero Ríos era, en 1874, presidente del Ferrocarril Compostelano de
Santiago a Carril”. (Véase “Anuario de los Ferrocarriles, 1874”, Madrid, Oficina
del Bulletin Financier Espagnol y de la Correspondance Generale
d’Espagne, 1874, pp. 214 y 279).”En los años 80 de la centuria, Castelar formaba parte del grupo de
administradores de la
Compañía de Ferrocarril del Puerto de Cartagena a los
distintos puntos mineros de las cercanías y presidía una compañía francesa, que
monopolizaba las concesiones ferroviarias de Puerto Rico. También se sabe que
recibía treinta mil reales anuales como consejero de Administración del
Ferrocarril de Bobadilla a Algeciras.” ( Cfr. Gaceta de Madrid,
16,HI,1881, y C. Llorca, “Emilio Castelar”, Madrid, 1966, pp. 316 y 317)
“Por aquel tiempo, también Moret tenía intereses en los Ferrocarriles de
Cáceres a Portugal”. (Tuñón de Lara: “Estudios sobre el siglo XIX”, p.
174.) “Canalejas, siguiendo la
tradición paterna, desempeñaría en 1878 el cargo de secretario de dirección en la Compañía de Ferrocarriles
de Ciudad Real a Badajoz y de Almonchón a Belmez, donde su progenitor era
director general, y presidente el marqués de Cabra, Martín Belda, luego gobernador del Banco de España”. (“Anuario
de los Ferrocarriles, 1878”,
p. 251.) “Todavía encontramos en las filas liberales, iniciado ya el siglo XX,
al conde de Romanones, consejero del
Ferrocarril de Madrid a Aragón.” (“La formación de la sociedad capitalista
en España, 1914-1920”,
en J.Muñoz, y en “Datos para el estudio de la estructura industrial y para
la cuantificación del proceso de concentración de poder económico en 1820”, S. Roldán, tomo
II, Madrid, 1973, p. 395.) “Por el lado
conservador están Jorge Loring, el
propio Cánovas, que además de Silvela, fue consejero y asesor de la Compañía de Ferrocarriles
Andaluces, al constituirse ésta en 1872, llegando, incluso, a desempeñar la
presidencia. En 1874 ostentaba también en cargo en la Compañía de los
Ferrocarriles de Medina del Campo a Zamora y de Orense a Vigo (“Anuario de
Ferrocarriles, 1874”,
p. 340.) “Eduardo Dato fue miembro
del Consejo de Administración del MZA.” (Tuñón de Lara, “Historia y realidad
del poder”, p.30.) En los últimos años del siglo XIX, Valentín Almirall denunciaba el maridaje entre los intereses de la
política y los negocios ferroviarios:”En España, decía, las Compañías de
Ferrocarriles se apresuran a introducir en sus Consejos de Administración, con
sueldos muy sustanciosos, a los principales políticos de todos los partidos,
para tener, sea cual fuere la forma de gobierno y sea cual fuere el partido que
ocupe el poder, personas que cuiden de sus intereses dentro del Ministerio. De
este modo, siempre ganan sus pleitos contra los particulares... Después de esto
se comprenderá muy bien por qué nuestros políticos no precisan de capacidades
ni de conocimientos especiales para ser directores o consejeros de Compañías de
Ferrocarriles o de otras similares. Basta con que tengan la probabilidad de
llegar a ser ministros (...). Así, el señor Cánovas del Castillo, presidente
anterior y futuro del Consejo de Ministros, es director de cinco grandes
Compañías y cobra por ello pingües gratificaciones anuales, aunque no tenga más
idea de los ferrocarriles y de su administración que la que pueda tener
de los cráteres de la luna...”. V.Almirall: “España tal como es”,
ed. de A. Jutglar y trad. de Rosario Fernández Cancela, Madrid 1972, p. 51).
viernes, 28 de abril de 2017
El pudridero de la España Cañí
Por las trochas monegrinas, por la Sierra de Francia, por Los
Ancares, y por todo el contorno perímetral del trasero de la rosa de los
vientos de esta España filibustera y amante de Frascuelo y de María, ya
estábamos todos los españoles amenazados por aquel Movimiento, que
estaba a punto de entrar en el pudridero de la España cañí, esa enorme
morgue granítica y llena de limo y de gusarapos donde habitan las manolas, el
capelo de Herrera Oria, los cráneos
sin ojos de los Borbones, la Enciclopedia de Grado
Elemental de Dalmau Carles, la voz
quebrada del Gitano Señorón,
la chistera de Canalejas, el pericón
de Eugenia de Montijo, las gardenias
de Machín, el caballo de Espartero y la pistola de Larra. Estábamos tan amenazados como
cuentan que lo está hoy el cernícalo primilla, el sisón, la avutarda, la
alondra de Dupont y el gato montés. Yo
no sé si ahora, casi medio siglo después de tanto desasosiego y tato Fet y de las Jons sería necesario hacer otro Valle de los Caídos que guardase
los restos de la esperanza de los que un día creímos en la democracia. Aquí
todo el mundo se dedica a robar lo que puede, da igual que puedan ir a la cárcel.
El dinero nunca lo piensan devolver. Aquel estraperlo del hambre de entonces se
ha transformado hoy en un saca de aquí para llevarlo allí. En el pudridero de
esta España cañí estamos casi todos, a los que ya nos clarea la raspa y el
corbatín se nos sale del cuello de la camisa. Los viejos se ven obligados a
ayudar a hijos, nueras y un rabo de nietos con una pensión de mierda; los
jóvenes tiran de maleta camino de la diáspora, no sabemos dónde, y los
chiquillos, ay los chiquillos, se esfuerzan aprender en colegios bilingües un
ingles de andar por casa, nada comparable al que hablaba aquel inglés que vino
a Bilbao por ver la ría y el mar...
Simplezas
Las simplezas casi siempre imprimen
carácter en los creyentes, como siempre han aseverado los doctores de la Iglesia que, al menos
según constaba en los rancios catecismos de la doctrina cristiana, tanto el “Ripalda” como el “Astete”, saben responder, como sobreviene, insisten, tras recibir
los sacramentos del bautismo y del orden. Pero no debemos olvidar que, por
ejemplo, en 1437 el obispo don Alonso de Madrigal, más conocido por El Tostado,
ordenase a los abulenses, fuesen cristianos, moros o judíos si contribuían con
madera, cal y ladrillos a las obras de la iglesia de San Nicolás. Muy poco
serio. Como nos recordaba Américo Castro, “de no haber existido conversos ni
Inquisición, no existirían La Celestina, la
poesía de fray Luis de León, la de Góngora, las obras de Cervantes y muchas
otras extraordinarias realizaciones”. Y ese autor añadía líneas más abajo que
“la subordinación de la cultura secular a la religiosa impidió a los españoles
incorporarse al curso de la civilización europea. Desde el siglo XVI, a medida
que avanzaba éste, fue desculturizándose Castilla. Se acabaron las matemáticas
y dejó de estudiarse a Copérnico en Salamanca. La física de Aristóteles se
juzgaba cristiano-vieja, mientras la física de Galileo y Newton era calificada
de judaica. Un científico de la talla de Jorge Juan todavía tuvo que escribir
que la tierra no se movía y hubo que esperar a 1900 y al conde de Romanones
para que el Estado, y no las provincias, pagasen a los maestros de
escuela”. Es cruel jugar con la aprensión
ajena, más todavía cuando tal siniestra perfidia se traduce en beneficio de
inventario.
jueves, 27 de abril de 2017
La fórmula de Margallo
La fórmula que propone el exministro de Exteriores García-Margallo de crear un “comité de hombres sabios independientes”,
que juzguen las actitudes de los miembros de un partido cuando existan inicios
de corrupción, me parece tan desacertada como intentar ganar una guerra
disparando corchos atados con una cuerda. De ser así, ¿para que existen los
tribunales de Justicia? Proponer crear un comité de sabios para tales
menesteres contra unos sinvergüenzas que
se las saben todas es labor que sólo se le ocurriría, si acaso, al que asó la
manteca. García-Margallo señaló, además, en un reciente encuentro con los
empresarios de Zaragoza, que la corrupción que se está produciendo en este país
es “transversal” y “especialmente dolorosa”. Pareciera que
se estuviese refiriendo a las dolorosísimas inyecciones de “hepal-crudo forte” que me ponía en Lugo el practicante Pontide siendo yo un niño flacucho, o a
la pésima estocada a un astado durante
los festejos isidreros y que requiriese el uso de verduguillo al maltratado
toro repuchado en tablas. ¿Qué es eso de un comité de sabios independientes?
¿Acaso se refiere García-Margallo a los descendientes directos del doctor Franz de Copenhague? También
dijo a los empresarios que Mariano Rajoy
ya ha puesto en marcha “una batería de
medidas sin precedentes”. García-Margallo, ahora convertido en tertuliano
habitual de la televisión de los curas, debería pensar lo que dice. Esperar a
que don Tancredo solucione los
problemas del corrupto partido que él preside es como tener fe ciega en que
montados sobre un tiovivo podamos volar a Buyumbura.
miércoles, 26 de abril de 2017
Despropósito
No parece de buena educación asistir al convite de una boda sin
haber sido invitado. Ni que cuando alguien descubre que se la “colado” en la
fiesta y le invita a marcharse por donde ha venido, el “gorrón” diga que le han
vetado al banquete. Vamos a ver. Lo de Irene
Montero es de libro. Angels Barceló
dirige el programa de la SER
“Hora 25”. Y a ese programa asistía como
tertuliano Iñigo Errejón, de
Podemos. Pero ese político dijo que no iba a volver a ese programa de radio,
que su partido prefería que hubiese una rotación entre diputados de su grupo
parlamentario. Bueno, pues nada, tan amigos. Adiós, usted siga bien. Pero la
sorpresa llegó al día siguiente, cuando apareció por el estudio de radio,
provisionalmente trasladado en Museo
Reina Sofía donde se hacía un programa especial sobre el Guernica, Irene Montero dispuesta a
engancharse al micrófono y desbarrar de lo lindo, como ya nos tiene
acostumbrados. Barceló le indicó a Montero que no está invitada, pero que
podía, si así lo deseaba, sentarse junto al público como oyente de ese programa
nocturno. Pero Irene Montero no se conformó y “exigió” participar en el
programa como tertuliana. Barceló le indicó entonces que había sido su partido
político, Podemos, el que vetó a Errejón para seguir participando como
contertulio y, en consecuencia, se le indicaron a Montero con mucha educación
que la SER no
admitía imposiciones de ningún partido político. Irene, muy enfadada, declinó
la invitación de sentarse de oyente y se marchó indignada, porque “no se le
permitía participar”. Esto es el colmo de los despropósitos. “En cualquier caso
– según señala el diario ABC-- Montero ha querido aprovechar esa
grabación [un video presentado por Podemos] para repasar los temas que hubiera
querido abordar durante esa tertulia si hubiera podido participar. Además de
aludir al aniversario [del bombardeo de Guernica por la Legión Cóndor y al cuadro de
Picasso], la portavoz de Podemos ha
denunciado la ‘ciénaga de corrupción’ en la que estamos metidos por culpa del
PP’. Poco después --sigue comentando ese diario-- era el propio secretario
general de Podemos, Pablo Iglesias quien
afirmaba en Twitter: “Nos quieren
correctos o calladitos, pero seguiremos diciendo verdades. Aunque duelan al
poder”. Bueno, pues que las digan donde proceda, o sea, en el Parlamento, que
para eso cobran del contribuyente.
Promesas de andén
¡Ay, cuando el artista se cae del trapecio...! ¡Qué desconsuelo la de
aquél al que nadie le recuerda! La soledad de quien se va marchitando en la
solana en un rincón del jardín y buscando un calor que no cuesta dinero, aunque
ahogándose en los rellanos de la escalera y en los vahos intensos de la
melancolía. El teléfono ya no suena con insistencia. El cartero tampoco llama
dos veces. Es sólo un adminículo más del bazar de los chinos, que nos invade la
estantería y que todavía nos produce dolor el día en que se tira y se destroza,
en un intento de pasarle el trapo para quitarle el polvo. Al menos en la
caracola intuimos el murmullo del mar. En el auricular, en cambio, sólo un
final de una carrera que conduce a ninguna parte. Eladio Romero García, en el prólogo de su libro “Guerra civil en
Aragón” decidió un día llamar a las cosas por su nombre “... hablando de
rebeldes, fascistas o franquistas, y no de tropas nacionales”. Después de
tantos años transcurridos, pese a la diferencia de ambos conceptos, nos quedan
la aceptación y la resignación, aún percibiendo de antemano que al aceptar
cualquier cosa, lo que fuere, perdemos siempre la urgencia. Es necesario
no mirar hacia atrás para no convertirnos en estatua de sal. Tampoco hay que
mirar hacia delante. Sólo importa el presente, este instante, el perfume de una
flor, el trino de un jilguero y el latido de un
pulso cada vez más débil. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... En la
película griega “Un toque de canela” escuché algo que le decía ella a él y que me
impactó profundamente: “No mires, no mires atrás en los andenes, porque la
mirada permanece como una promesa”. Una
tarde, en Lisboa, me senté en un velador junto a la estatua de Fernando Pessoa, que nunca estuvo en
España salvo en una breve escala en las Islas Canarias. Decía que era un
occidental extremo. “Cansa ser, suele sentir, pensar destruye...”.
martes, 25 de abril de 2017
Desasosiegos de conciencia
Aragón sin empalmes
En su libro Aragón sin
empalmes, Joaquín Carbonel y Roberto Miranda hacen un trabajo de
fina ironía. En requisitos para ser
tontos, por ejemplo, señalan que “el área de influencia del tonto llega
hasta lo que da el término” Al referirse a los
nuevos santos de Aragón, citan a San
Cirilo Virgen: “Este sujeto procedente de Ucrania y afincado en Ricla,
abrazó la jota y abjuró de kasachok.
En fiestas iba quitando las piedras por delante de la procesión, para encontrar
a su alma y se las ponía al santo. Se quitó de encima la Rusia hambrienta y se acercó
a la panceta”. Al hacer referencia los récords, nombran a Kevin Mainar, el astronauta aragonés: “Este caballero no llegó a
Marte, pero vete a pillarlo. Enganchó todos los fondos de la
Caja Rural y dejó a media comarca sin
comer. El del coche de línea La Segoviana fue el
último que lo vio agarrado al cubata. Nunca un aragonés llegó tan alto”. Sobre
los embutidos reciclados hacen
referencia la butifarra catalana: “Tanto su origen como su contenido se
desconocen al cien por cien. Tiene como único objeto el adorno para el turismo
colgada del gancho. Antiguamente los aragoneses aún se la comían, pero tal es
su efecto decorativo que Cataluña la ha adaptado como artefacto turístico”; y
sobre la chistorra soberana: “Se
elabora a base de manivela con la capoladora. El secreto está en el pimentón
murciano. La probó Alfonso XIII en
Calatayud y se quemó el bigote. Fue la puntilla de la monarquía”. En la sección
de Utensilios y artefactos explican
lo que sabemos sobre el abrelatas: “Este artilugio peligroso donde los haiga tiene la virtud de pillar la curva
al rafe la chapa. Levanta un oleaje
de salsa mejillonera que va directo a la solapa”. Sobre su manejo y mantenimiento, lo dejan claro: “Al revés que el tiburón:
la aleta para abajo. Prete con el
dedo gordo y aléjese de la herramienta sin soltarla. Comience un chino-chana
por la raja de la hojalata. A todo lo que dé la pista. Agárrese que viene curva
y luego la contracurva. ¡Ojo a la dentellada! Pero no suelte el objeto; el
calamar aun es peor, porque no se ve nada. A la primera vuelta déjelo. No lo
intente con el martillo porque salta. Toda esta operación hay que ejecutarla en
secreto, a espaldas del mujerón”. Y así todo el libro, editado por Voces del Mercado, colección Enredar es grátis, La Joyosa (Zaragoza).
lunes, 24 de abril de 2017
Domingo Gascón
En el número 104 de la revista mensual Guía del peluquero y barbero, dirigida por Domingo Gascón y correspondiente al mes de julio de 1880, con redacción y administración en la madrileña
Plaza de Santa Catalina de los Donados, número 2, entresuelo derecha, aparece
un suelto “leído de un colega de Zaragoza”:
“Anteayer debió tener efecto en la villa de Fuentes de Ebro la procesión del voto o de las descabelladas, que consiste en concurrir todas las doncellas con el cabello tendido y recorrer las principales calles de la población, con la particularidad de estar cerradas entre tanto todas las puertas, balcones y ventanas, sin que ningún vecino pueda asomarse a ellos. A los forasteros se les permite verla desde la calle con mucho recogimiento. Su origen, que es antiquísimo, viene de un voto que hicieron los vecinos por verse libres de una extraordinaria plaga de langosta que, según la tradición, impedía hasta la cocción de alimentos por caer a millares en los hogares. La costumbre no deja de ser curiosa, pero bien podían esas jóvenes hacer otro voto análogo para que nos veamos libres de las muchas plagas que pesan sobre nosotros”.
Domingo Gascón y Guimbao nació en Albarracín (Teruel) en 1845, fue abogado, cronista de la provincia de Teruel, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia y diputado a Cortes en las elecciones de 1901 y 1903, en ambas por Boltaña (Huesca). Ejerciendo de peluquero fundó y dirigió en Madrid el periódico Guía del peluquero y barbero (1873-1880). Fundó la revista Miscelánea Turolense (1891) y fue corresponsal del Diario de Manila. Perteneció a la Asociación de la Prensa de Madrid y fue autor de un Boletín Minero Comercial. También fue autor del Cancionero de los Amantes de Teruel y La provincia de Teruel en la guerra de la independencia. Murió en Madrid en 1908.
Tormenta de arena y polvo
Como decía el baturro, “de lo que tenemos no nos falta de
nada”. Pues bien, desde la muerte de Franco
y el entierro de Fraga no se habían
hecho tantos elogios funerales como con la reciente muerte de José Utrera. Que el suegro de Ruiz-Gallardón, imputado en crímenes
de lesa humanidad, haya ido a morirse en la semana más dura para el PP con la Operación
Lezo echa sal en las heridas, justo cuando el juez Velasco ve indicios de "compra
fraudulenta y supuesta malversación" en el sobreprecio pagado por el Canal de Isabel II por la compra de la
sociedad Inassa en 2001, siendo
Gallardón presidente de la
Comunidad de Madrid. Y en su funeral, donde se encontraba la
incombustible Carmen Franco Polo,
pudo verse a Ruiz-Gallardón sacando el ataúd a hombros, como cuando a Curro Romero le sacaban por la Puerta Grande de La Mestranza sin haber dado
tres pasos de fuste con la muleta a ninguno de los dos pablorromeros que le habían tocado en suerte. Y a la salida de la
plaza, todavía se acercaban las gitanas para ponerte en la solapa una ramita de
romero a cambio de un “Dios se lo pague”. ¿Pero esto qué es? A la salida del féretro de Utrera en Nerja,
los ultras vivos aunque achacosos, con camisas azul-mahón y con más escamas que
los caimanes del Mioceno, aún tuvieron pulmón para cantarle brazo en alto el Cara al Sol y dar vivas a Franco y a José Antonio, dos carcasas inertes de
bombas de tornillo presentes en Cuelgamuros. Se ha muerto un fascista sin
cambiar de bandera. Antonio Burgos,
aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla, le dedica su artículo de hoy
en la edición de ABC de Sevilla y
recuerda la riada de noviembre del 61, el Tamarguillo, las viviendas sociales
que pareciera que Utrera las hubiese pagado de su bolsillo, su guardia en los luceros...,
¡madre mía, cuanto aparato eléctrico para tan pequeña tormenta!
La dulce Françoise
Tiene razón Pedro G.
Cuartango cuando comenta, a propósito de la trágica muerte en carretera
de Françoise
Dorléac
hace ya casi 50 años que la belleza subsiste en el recuerdo. Si, en efecto,
también los amigos muertos y los recuerdos infantiles. Fue el 26 de junio del
67, hacía diecinueve días que yo había llegado a Barcelona, donde me habían
obligado a empadronarme para poder trabajar. Pasé toda la noche en un
subexpreso de mierda donde no pude echar una sola cabezada. Pensaba que iba a
descubrir América. De pronto me convertí en catalán a efectos estadísticos.
Descubrí que Barcelona era una ciudad hostil para alguien que llegaba desde un
pueblo de Aragón. Ha pasado mucho tiempo. He vuelto otras veces por allí pero
en calidad de turista. A la Sagrada Familia
le ha ido creciendo perifollo, las Ramblas siguen siendo un circo y al Barrio
Chino le llaman El Raval. Las ciudades cambian y nosotros también. Hoy
Françoise Dorléac ya no sería aquella muchacha dulce de Les demoiselles de
Rochefort, dicen los entendidos que uno de los mejores musicales de la
historia del cine. Morirse a los 25 años, como le sucedió a Françoise Dorléac,
siempre produce consternación.
domingo, 23 de abril de 2017
Miserere
Esto va de mónadas, como el Oficio de Tinieblas 5, donde en su mónada 8, Cela dice: “Hay cadáveres que no acaban de estarse quietos, que dan
ligeros respingos, que tiemblan, que suspiran y piden clemencia y se quedan
mirando [mónada 9] para las mujeres que les escupen en la boca”. (Las comas las
he puesto yo de mi cosecha, el punto final, también). El Oficio de Tinieblas 6 lo acaban de escribir Pedro J, Ramírez en El Español, o Ramón Pérez-Maura en ABC,
que ya no sé muy bien dónde está el final de este endiablado laberinto. Aquí se
habla de tenebrarios y de los Príncipes
de las Tinieblas, que parece que son más de uno, y más de dos, y hasta puede puede que más de tres. Son el
seis, seis, seis, que intenta matar con la almohada de miraguano y funda de
satén (ése no es el camino, que todo es como una letanía, ora pro nobis, ora
pro nobis. Mónada 29) al causante de tanto desasosiego. “Sólo faltaba la
expresión 'amiga de la casa',
empleada por Casals para explicar a González cómo una magistrada de la Audiencia Nacional
les dio el soplo en noviembre de que tenían los teléfonos pinchados, para que
todo adquiera los contornos de la peor mafia siciliana”, señala Pedro J. “Adán
y Eva usaban una serpiente
alimentada de pájaros para que les silbase el canto de los pájaros muertos,
ruiseñores, calandrias, verderoles, jilgueros, mirlos, cuclillos, cada uno con
su canto”. (Nónada 120). Cuenta Pedro J.:“Nada describe mejor la actividad de
este individuo [Casals], encaramado al altar del duopolio, como la propia liturgia
del Oficio de Tinieblas, en el que el
celebrante va encendiendo y apagando las velas del candelabro de quince brazos
o tenebrario, hasta dejar solo una viva. Cristina
Cifuentes tuvo el jueves en sus manos la oportunidad de contribuir
decisivamente a la regeneración de este país. Si hubiera ratificado ante el
juez su versión de los hechos, reiterada en privado, la fiscalía habría pedido
-y obtenido- medidas cautelares fulminantes contra los coaccionadores. Pero su
propensión a nadar entre dos aguas, o tal vez una indicación desde lo alto, le
aconsejaron ponerse de perfil, vaciando así de parte de su contenido penal las
éticamente inapelables grabaciones de la
UCO”. Y ahora González rumia en la cárcel su lujo frágil y
Cifuentes toca con la flauta de tres agujeros el Miserere mei, Deus mientras un raro ventolín con olor a caries apaga el último cirio del tenebrario.
Espectáculo desolador
Estaba duro Hermann
Tertsch con su canto a la desesperanza ayer en ABC. En su artículo Desolación
y orfandad, Tertsch ponía el dedo en la llaga: "Donde creían tener un campo amable
para preparar la siguiente legislatura de subsistencia, comprueban que lo que
tienen delante es una inmensa escombrera. Y quizás en ascuas. Es lo que tiene
subsistir sin ideología ni ideas, ni planes ni programa. Lo que tiene estar
obsesionados en la autodefensa, en refugiarse en armonías ficticias, huir del
conflicto, ignorar o dar patadas hacia adelante a todo problema y comprar tiempo de gobierno hasta
a los peores enemigos de la legalidad, de la convivencia, de la unidad
nacional". (...) "Estallan conflictos internos con fantasmas del pasado que
siempre son presente cuando nada se quiere dirimir. Y no existe ya cohesión ni
en torno a ese líder inmutable, convertido en patético personaje sin nadie que le
diga una
verdad, le muestre la realidad ni corrija sus deformaciones". Lo del “Caso Lezo” lo conocían todos, pero
esperaban, también Cifuentes, que
nadie levantase la alfombra del Canal de
Isabel II. Dice Alberto Garzón
que “los corruptos son los que ponen los fiscales anticorrupción”, en
referencia al fiscal Manuel Moix,
calificado por Ignacio González como
“uno de los suyos”. Sigue diciendo Tertsch: “El espectáculo es desolador.
Porque no se le adivina consuelo. No hay en el escenario político y en los
cuadros dirigentes de la sociedad española nada ni nadie que ofrezca el músculo
moral y político para un golpe de timón que saque a España de este desesperante tratamiento extremo de la alternancia entre
náusea y zozobra. Los que no tuvieron el patriotismo y el sentido del deber de
abandonar la escena han servido de pretexto para que irrumpan en ella manadas
de ignorantes, oportunistas, savonarolas semicultos y hampones. Y no hay
patriotismo y sentido de deber que convoque a los mejores españoles a la
política y al servicio público. Quienes podrían ayudar huyen de la política
como la peste que hoy parece”. Más claro, agua.
Historia del lanzón

sábado, 22 de abril de 2017
Utrera
Menos mal que con la que está cayendo con casos de
corrupción en el PP y las entradas en Soto del Real en régimen de internado y a
pensión completa de varios presuntos corruptos relacionados con el Canal de Isabel II, al Rey Emérito le acaban de conceder la licencia de honor de vela, con motivo de
una regata en Sanjenjo. Ya tenemos otro rey licenciado, aunque sea en vela. ¿No
se alegran? Y en Nerja, donde murió el pobre Chanquerte y le cantaron aquello “de no te vayas todavía, no te vayas por favor”, acaba de morir Utrera Molina, suegro de Ruiz-Gallardón, al que Utrera tenía
catalogado como “político de raza”,
sin especificar qué raza. Ya van quedando vivos pocos ministros del franquismo.
Utrera escribió un artículo en ABC en
2010 donde criticaba la Ley de la Memoria Histórica
y que se quitase una estatua de Millán Astray.
Con Carrero Blanco tuvo la cartera
de Vivienda y al mes de su asesinato fue ministro-secretario general del
Movimiento nombrado por Carlos Arias.
Poco tiempo antes de la muerte de Franco
fue sustituido por Fernando Herrero Tejedor. Fue uno de los 59 procuradores en Cortes
que votó contra la Ley para la
Reforma Política. Se presentó a las elecciones de 1977 dentro de la
coalición “Alianza Nacional 18 de
julio” y no obtuvo escaño en el Congreso de los Diputados. Fue nombrado Caballero de Honor de la Fundación Francisco
Franco, en ceremonia celebrada el 18 de julio de 2012, bajo el lema “Derecho al Alzamiento”. En su día
también fue nombrado “caballero
legionario de honor” y “cabo honorario
de la Legión”.
Fue uno de los 19 imputados por la jueza Servini en la denominada querella argentina, relacionada con la
condena a muerte de Salvador Puig Antich.
A propósito de la Ley de la Memoria Histórica
no tuvo empacho en escribir un artículo
en Arriba titulado “El odio cabalga sin bridas”, de donde
se puede extraer esta perla cultivada: “Yo me declaro en pública rebeldía
contra esta ley sectaria que levanta muros entre hermanos y aventa
(sic) de nuevo las arenas ensangrentadas de otro tiempo”. En 1969 la Diputación de Sevilla
le otorgó la Medalla de Oro de la Provincia, que en
2016 le fue revocada.
viernes, 21 de abril de 2017
Como un castillo de naipes
Torres de Barbués un pequeño pueblo de alrededor de 300
habitantes en la provincia de Huesca, en
los Llanos de la
Violada, regido por la alcaldesa Celsa Rufas, del PP. Ese pueblo ha sido noticia por el
derrumbamiento de la torre de la iglesia de San Pedro, construida a finales del
siglo XIX, aunque la nave única de esa iglesia es del siglo XVII y estilo barroco. Curiosamente, a principios de
los años 60 del siglo pasado se recortaron las capillas cercanas al altar y
esos sillares sirvieron para elevar las paredes de la plaza. Algo que no debió
hacerse sin la aprobación del Colegio de Arquitectos. A ese municipio pertenece
la pedanía de Valfonda de Santa Ana, un poblado de colonización de la época de Franco creado en 1957 para que los
nuevos colonos ocupasen una tierra recién roturada, parcelada y con nuevos
regadíos en medio de un desierto. Pues bien, el campanario ahora derrumbado era
de planta rectangular, de tres cuerpos de sillería y ladrillo rematado con un
capitel de ángulos ochavados con cubierta piramidal que había sido rehabilitado,
y sus obras de consolidación concluyeron en diciembre de 2011 con una inversión
de más de 100.000 euros. Su derrumbe fue de madrugada, sin causar daños
personales, aunque sí un gran susto a los vecinos. El pasado mes de marzo se
detectaron unas grietas que fueron puestas en conocimiento del Obispado y de la Diputación Provincial.
Se tomó la decisión de enviar a un arquitecto, que tenía previsto visitar la
torre el mismo día del desplome. Tuvo suerte, se libró por los pelos o por el
simple vuelo de una mariposa. Lo que no termino de comprender es a qué se
dedicó la inversión de dinero público durante el mandato de esa alcaldesa. Doy
por hecho que ya aparecerían fallos en la estructura de la torre al plantearse
su consolidación. No lo entiendo. Torres de Barbués se independizó de Barbués
en 1927, siendo su primer alcalde Cosme
Rufas Aguareles.
La Banda del Canal
Juan Manuel Aragües
cuenta un chiste en El Periódico de Aragón, en su artículo “Franco en Andorra”. En una de sus
visitas al Principado, a Franco le
presentan a todos sus ministros, entre ellos el ministro de Marina. “Franco
se ríe y los andorranos le preguntan que a qué vienen esas risas. El contesta:
“Hombre, ministro de Marina, ¡si no tenéis mar!”, a lo que le contestan: “Oiga,
que nosotros no nos hemos reído cuando nos ha presentado al ministro de
Justicia”. Ayer la Justicia
española tuvo trabajo, y en televisión pudimos ver las lágrimas de cocodrilo de
Esperanza Aguirre y el modo
“sobrado” con el que se explicaba Francisco
Marhuenda. A ambos, a Aguirre, a la que le han salido hasta el momento 26
ranas de la charca, y a Marhuenda, que aseguraba a los medios en relación a la Operación Lezo que nunca
presionó a Cifuentes y que reconoció
que a Marisa González, jefa del
Gabinete de Cifuentes, le había llamado “zorra”,
eso sí, en lenguaje coloquial, les escuché la misma frase: “A la política hay que venir llorado”; “Al periodismo hay que venir llorado”. ¿Casualidad? No sé. Mariano Rajoy se montaba en el tren
para evocar el primer viaje del AVE Sevilla-Madrid, hace un cuarto de siglo. Y
en un arranque de valentía dijo que este año Fomento iba a invertir 1.300 millones
en la red de alta velocidad con destino a no sabemos dónde, tal vez a La Alpujarra. Lo que no
contó Rajoy es por qué razón a los viajeros de Madrid-Valladolid y viceversa
hay que subvencionarles el billete; o por qué motivo, en el tramo Olmedo-Zamora
los trenes de alta velocidad tienen parada en Otero de Sanabría, que cuenta con
26 habitantes. Hay muchas cosas que no se explican, o que yo no entiendo. Sobre
el feo asunto del Canal de Isabel II
me da la impresión de que sólo es un “cortafuegos” en un intento, no sé si
vano, por contener la cascada de desafueros que se le viene encima al Partido
Popular. Podría ser que lo de la
Banda del Canal sólo sea la punta del
iceberg de algo mucho más serio que todavía desconocemos. Tiempo le pido al
tiempo... En un Estado de derecho parece difícil de entender que no sea
relevado de sus funciones de forma fulminante el nuevo fiscal jefe de
Anticorrupción, Manuel Moix, que
intentó limitar el alcance de la investigación en torno a Ignacio González y tuvo que someterse a la Junta de Fiscales. Lo del
chiste de Franco que contaba Aragües es el mismo espejo donde ahora se acicala
con peine de carey Rafael Catalá,
anterior secretario de Estado de Infraestructuras y ahora ministro de Justicia
y notario mayor del Reino.
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